Feria en las calles y en La Vestida

San Lucas abre con viento que no restó animación en el casco antiguo de día y en ferial de madrugada

J. E. POVEDA
ANIMACIÓN. La portada del ferial sirvió de punto de encuentro al inicio de la noche. /F. J. C./
ANIMACIÓN. La portada del ferial sirvió de punto de encuentro al inicio de la noche. /F. J. C.

A las nueve y media de la noche, con treinta minutos de retraso, la alcaldesa, Carmen Peñalver, y el pregonero, Jesús Tíscar, unieron sus manos sobre el pulsador de encendido del alumbrado de feria. El concejal de Cultura, José Montané, usó su mano como martillo pilón sobre las otras dos, dando la fuerza necesaria. Y se hizo la luz. El retraso no tuvo ninguna trascendencia. De hecho, el ferial estuvo toda la tarde animado, y a la hora a la que iluminaron las calles había ya muchos con la carga hecha, e incluso batiéndose en retirada seriamente perjudicados. El día fue muy largo, con fiesta por toda la ciudad desde primera hora de la tarde. En el casco antiguo y luego en el ferial. Con mucho cachondeo. Óscar y Sergio ya iban servidos cuando se encendieron las luces. Uno con una pastilla de turrón a medio comer. Otro con un casco de albañil -reclamo de una caseta copera- que usaba para pedir limosnas. Había ventolera la primera noche de feria. No tanto como la víspera, pero por los arcos de la simulación de la fachada de la catedral salía un huracán. Los operarios encargados del montaje de las luces hacían cábalas: «Ésta no la tira. A la de abajo, porque le entraba de frente. Aquí da de costado». Mientras las cámaras de televisión esperaban la llegada de la alcaldesa, la gente seguía con la broma. «Estarán esperando a ver si sale volando», comentaban. Llegó Montané con lo mismo. «A ver si aquí se nos va a caer algo encima». El concejal acudió a la inauguración con ganas de marcha. Marcha política, claro, que cada uno disfruta de la feria como quiere, aunque sea para crispar la fiesta. «Todo lo que el PP puso en pie se cae por su peso». Señaló la pancarta roja colocada sobre la fachada de la catedral. «Recuerda que el expediente de Patrimonio de la Humanidad comenzó el junio, no con aquel viaje a Nueva York». Y lamentó haber heredado un ferial «que nació pequeño». Lanzó una recia andanada contra «nuestros amigos de gobiernos anteriores» con referencia expresa «al señor del bigote». Cachondeo Mientras los políticos le daban a la luz y a la lengua, le gente iba y venía con ganas de cachondeo. «Carmen Puri, Carmen Puri», aclamaban unos jóvenes con evidente sorna. La alcaldesa les saludó con un gracioso gesto de la mano, que hasta entonces protegía del aire bajo el mantón de manila. «Bienvenidos a la feria», decía. A esas horas, los servicios de Cruz Roja atendían las primeras incidencias, con el traslado a un centro médico de dos personas. «La tarde ha estado tranquila», informaban en Protección Civil. La Policía Local le daba a la alcaldesa el mismo parte. «Sin incidencias». Era a partir de esa hora cuando las casetas iban a coger la temperatura propia de un sábado de feria. A partir de las diez, cuando la cabalgata pasó por la Plaza de la Constitución, una riada humana puso rumbo a La Vestida. Los primeros chavales cargados con bolsas para el botellón llegaron a lo que queda del Arche. Pandillas, parejas, familias, lobos de la noche solitarios. Todos a la feria. Los más pequeños bajaban del brazo de sus padres con los ojos aún encendidos por la cabalgata. De frente se cruzaban con algunos que subían derrotados, la mayoría con los ojos también encendidos, pero por las bebidas espirituosas. Feria de día Si el ferial fue protagonista por la noche, de día mandó la feria del casco antiguo. Literalmente no se cabía en la mayoría de los bares. Encontrar una mesa para comer era casi un imposible. En las barras había que hacerse sitio casi por las bravas. En sus primeras palabras tras encender las luces, la alcaldesa se refirió a la posibilidad que ofrece la feria «de disfrutar todos los rincones maravillosos que ofrece la ciudad de Jaén». Se espera que hoy muchos jienenses y visitantes vuelvan a llenar las calles más jaeneras durante toda la tarde. El lunes festivo se espera otra jornada de alta intensidad en el casco urbano. Al menos de día. Las noches son patrimonio exclusiva de La Vestida, como quedó claro con jornadas con el ambientazo que se vivió ayer.

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