Oportunidad para los grupos ubetenses

La carpa de la plaza de toros de Úbeda acogió un concierto en el que abundó el rock duro Actuaron Chimaia, Crying for Crow, Anima Adversa, Desidia y Amalgama

ALBERTO ROMÁN VÍLCHEZ
AMBIENTE. Actuación de Anima Adversa./
AMBIENTE. Actuación de Anima Adversa.

LA carpa instalada en la plaza de toros de Úbeda acogió una noche de rock con la que se dio la oportunidad de tocar a las bandas locales. Se trató de una propuesta nada despreciable, tanto para el público como para los grupos, pues son malos tiempos para actuar en directo, por lo menos en la capital de Los Cerros. Y es que, pocas salas mantienen una programación estable de música en vivo (y si la hay sus responsables no se acuerdan de los paisanos). Además, en las distintas citas culturales de la localidad no se suele recordar que Úbeda ha sido siempre un referente en cuanto a bandas con acento de aquí y que decenas de jóvenes dedican muchas horas para hacer música sin que luego puedan mostrar en sociedad el resultado.

Los chicos (y chicas) de Chimaia fueron los encargados de romper el hielo (no sólo porque fueron los primeros en subir al escenario, también por la gélida noche que se colaba entre las lonas de la carpa). Estuvieron bien para empezar: guitarras acústicas, sonidos pegadizos y versiones de algunos clásicos de la canción de autor, además de composiciones propias y algún escarceo 'hip-hopero' gracias a la colaboración de un colega.

Posteriormente la velada fue tomando tintes de rock duro, una tónica con la que murió la noche. Así, le tocó el turno a Crying for Crow, con cuyos acordes comenzaron a moverse las primeras melenas. Y alisaron el terreno a Anima Adversa, grupo granadino aunque sus punteos suenan con acento ubetense. Con ellos se desbordó la fiesta y se alzaron los puños. Pese a muchos, demostraron que el metal aún vive, y lo hicieron después de un año pletórico para la banda en el que han presentado su primer disco ('El otro yo') y han caldeado el ambiente a grupos tan míticos como Barón Rojo o Azrael.

Recta final

La recta final se iniciaba con Desidia, grupo gestado entre Úbeda y Rus, que bebe del rock más cañero y el metal, aunque sin hacer ascos al punk o al ska. Su estilo lo marca la diversidad de gustos de sus integrantes. De esta forma, acabó la noche con Amalgama, formación no anunciada en cartel pero que se subió al carro a golpe de guitarra eléctrica y rock.

La afluencia de público fue más que aceptable y dejó un claro mensaje que deberá recoger quien corresponda: hay que repetirlo, aunque mejorando algunos aspectos organizativos.

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