'Supermarcas' bloquean el paso al aceite de Jaén, que sólo puede crecer hacia el exterior

La atomización de los productores, con 330 almazaras en la provincia, requiere de un proceso de concentración de las cooperativas para ser alguien dentro y fuera de España

JORGE PASTOR

Haga la prueba. Vaya a un supermercado y fíjese tranquilamente en qué marcas de aceite puede encontrar en las estanterías. Comprobará que apenas hay cuatro o cinco. A buen seguro que en los olivas encontrará Carbonell; en los extras, Hojiblanca; y el resto serán marcas blancas del propio establecimiento en los distintos segmentos de calidad. ¿Cabría la posibilidad de encontrar alguna enseña jienense compitiendo contra estos gigantes del sector? Pues posiblemente halle alguna, especialmente en tiendas pequeñas, pero será la excepción que confirme la regla. Y es que mientras que Jaén lo es todo en la producción (sólo ella aporta el 15 por ciento de todo el caldo que se genera en el mundo), no es nadie en el envasado. La honrilla la salva Oleomartos, que está en quinta posición en los lineales y que se ha abierto un hueco gracias a su actividad exportadora y a sus contratos con grandes cadenas (tras la inauguración de sus nuevas instalaciones prevé facturar 100 millones de litros anuales, lo que supone multiplicar sus ventas por tres).

Éste fue uno de los asuntos analizados en el segundo día de las jornadas 'El futuro del olivar y el aceite de oliva en Andalucía', donde quedó bien clara la imperiosa necesidad de que se ponga en marcha un proceso de concentración de la oferta para que los agricultores, excesivamente atomizados (sólo en Jaén funcionan 330 fábricas), ganen peso específico en un negocio en el que la parte de león se la están comiendo tan sólo tres o cuatro. Y sin obsesionarse con el embotellado, ya que el coste de oportunidad de estar en primera fila, al menos en España, es muy superior al esfuerzo que habría que hacer para introducirse en otras latitudes en las que el 'oro verde' presenta grandes posibilidades de crecimiento.

Unión de cooperativas

El director para la Agencia del Aceite de Oliva, Carlos Sánchez, puso de manifiesto la necesidad de que las cooperativas ganen en dimensión y compartan proyectos de comercialización que sí les pueda abrir hacia nuevos mercados. Y agregó que Jaén y sus olivicultores, convenientemente agrupados y organizados, deben poner su punto de mira en el exterior, en países con gran potencial del consumo y rentas altas, donde este artículo todavía tiene mucho recorrido por los beneficios que reportan sus componentes menores (que no los tienen los demás), por el ácido oleico (con el que ya se empieza a enriquecer otras esencias como la de girasol) y porque es la única grasa vegetal que se puede vender como un zumo ya que su procedimiento de extracción es cien por cien natural. Por eso desde el Gobierno de la nación no se ve con malos ojos iniciativas como la emprendida por la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (FAECA) de crear un ente que aglutine a un grupo de almazaras de la comunidad, con capacidad para comercializar 200.000 toneladas, lo que supone nada más y nada menos que la quinta parte de la cosecha media nacional.

Pero lamentablemente esto no es un huevo que se echa a freír. Antes de iniciar la conquista de los territorios de ultramar hace falta, según Carlos Sánchez, mucha investigación. Y una vez que los científicos hayan hecho su trabajo, entonces sí lanzarse de lleno en campañas de promoción que abran las puertas de todas esas cocinas que hasta ahora han permanecido cerradas por mero desconocimiento.

Demostrar lo demostrado

Mientras tanto, el Ejecutivo central, muchas veces criticado por las organizaciones agrarias por no invertir suficiente dinero en publicidad, sigue en su empeño de que la Unión Europea reconozca las propiedades cardiosaludables del aceite de oliva. Así lo explicó ayer en Jaén el secretario general de Agricultura, Josep Puxeu, quien manifestó su extrañeza de que mientras que las autoridades metropolitanas de Nueva York recomiendan la ingesta, en Europa haya que luchar para que en las etiquetas pueda figurar que estamos ante un producto saludable. Por este motivo el Ministerio suscribirá un convenio de colaboración con la Fundación Centro de Excelencia en Investigación sobre Aceite de Oliva y Salud (CEIAS) para el desarrollo de estudios sobre la relación entre el aceite de oliva y la salud humana, con especial atención a las características nutricionales y a la mejora y modernización de la industria oleícola. También se prevé la participación en acciones divulgativas entre colectivos como escolares y docentes, la presencia en ferias y la edición de publicaciones.