Jaén estudia cómo reinventar su olivar sin ayudas y con una competencia feroz

El actual equilibrio de los mercados, que garantiza la rentabilidad para productores y envasadores, puede irse al traste si el consumo mundial de aceite no crece al menos el 14%

JORGE PASTOR

Faltan poco más de tres semanas para que se ponga en marcha la gran fábrica del aceite de oliva. Aunque el sector vive en estos momentos una calma 'chicha', lo cierto es que en el medio plazo esta tranquilidad se podría tornar en turbulencia y que la principal industria de Jaén, que representa el 12,5 por ciento de su Producto Interior Bruto, empiece a sufrir las duras embestidas de un sistema en el que el pez grande siempre se come al chico. Hay que estar armados para cuando se desate la batalla, y por este motivo la capital jienense acogerá hoy y mañana las jornadas 'El futuro del olivar y el aceite de oliva en Andalucía', dónde se analizará hacia dónde debe caminar Andalucía para consolidarse como referente mundial en la producción del 'oro verde' y aprobar de una vez por todas la asignatura pendiente de la comercialización. Para abrir fuego, la propia ministra de Agricultura, Elena Espinosa.

Analicemos cómo estamos ahora mismo y cuáles son los peligros que se ciernen a seis años vista, cuando 'papá Bruselas' decida qué va a hacer con la Política Agraria Común (PAC). En el último lustro el mercado tan sólo ha vivido momentos puntuales de desequilibrio. La producción media desde 2002 en España ha sido de 1.040.660 toneladas, una cantidad ligeramente inferior (en 67.720 toneladas) a todo el género necesario para abastecer las 566.360 toneladas que requiere el consumo interno y las 542.00 que se envían allende nuestras fronteras. Esta coyuntura ha garantizado una estabilidad de precios. Los 2,46 euros de cotización en origen registrados en esta última semana garantizan para el agricultor unos réditos de 510 euros por una hectárea de secano y 790 por una de regadío. Todo ello contando los 421 millones de euros de subvención que recibirá anualmente una provincia como Jaén hasta el año 2013, cuando expire PAC. Esta situación positiva también se podría extrapolar a intermediarios y distribuidores. Los 3,39 euros que están pagando los consumidores por un litro de menos de 0,4 grados de acidez aseguran los beneficios para el envasador, siempre atento a las tensiones que se puedan originar en el primer eslabón de la cadena.

¿Y el mañana?

Todo esto es el hoy, pero ¿cómo será el mañana? La primera amenaza se llama 'olivar superintensivo'. Estamos hablando de un tipo de plantación que reduce los costes de explotación a 0,4 euros por kilogramo de aceituna. A estas ventajas hay que sumar que tan sólo harían falta 2,5 horas para recoger una hectárea, una extensión de terreno en la que llegan a caber hasta 1.500 árboles. Estos datos asustan si tenemos en cuenta que la densidad media por hectárea en Jaén es de 130 olivos y que una cuadrilla con una dotación tecnológica media requiere prácticamente de un día entero para recolectar este volumen de fruto. Esta clase de explotaciones se están generalizando desde principios de los 90 en Marruecos, Túnez, Siria, Argelia, Irán y Jordania. En estos países los gobiernos conceden importantes incentivos a la siembra. En España también están ganando terreno. Así está sucediendo en comunidades como Extremadura, Castilla la Mancha y Cataluña. En Andalucía el grado de penetración es menor, aunque las expectativas hablan de un crecimiento exponencial de aquí a 2012. Baste decir que SOS Cuétara, que tras la fusión con la italiana Carapelli factura el 15 por ciento de todo el jugo envasado que se vende en el planeta, ha anunciado su intención de hacerse con 10.000 hectáreas anuales, comprando tierras mediante fondos de inversión y asociación con agricultores. El objetivo final, ganar autonomía frente a los productores.

Otro problema es la posible desaparición de las ayudas, un duro varapalo para la renta del olivicultor si tenemos en cuenta que uno de cada tres euros que ingresan en estos instantes los aporta la Unión Europea. La PAC es un seguro de vida para los 108.000 oleicultores jienenses, que los cobrarán hasta 2013 con independencia de lo que recolecten. Todavía es pronto para hacer vaticinios, pero los principales mecenas europeos (a excepción de Francia) no están dispuestos a seguir enterrando euros en el campo. Por ahora todos son hipótesis, pero una de las líneas de trabajo de la Comisión es que las primas estén ligadas a criterios medioambientales.

La palabra clave es mercado. El Consejo Oleícola Internacional (COI) estima que en el plazo de una década la oferta de aceite de oliva en el mundo aumentará un 14 por ciento, pasando de los 3 millones de toneladas actuales a los 3,5 (entre 1990 y nuestros días el incremento ha sido del 66 por ciento). El reto es, por tanto, generar una demanda acorde con este nuevo escenario. El COI acaba de presentar su plan trienal de promoción, que contempla una inversión de 500.000 euros en India (2007), un millón en Rusia (2008) y tres millones para China (2209), tres gigantes en plena efervescencia económica.

Y es que todavía queda mucho terreno por conquistar. Jaén mantiene relaciones comerciales con 43 países, un 37,2 por ciento más que en 2001, cuando nos 'hablábamos' tan sólo con 27. Un buen espaldarazo sería que la dieta mediterránea sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un reconocimiento que abriría las llaves de muchas cocinas. En este empeño se encuentra hoy día el Gobierno de la nación, que también ha pedido a la UE que incluya el aceite de oliva en la lista de alimentos saludables.