Once de los 498 mártires que beatifican este domingo en Roma son de Jaén

Se trata de religiosos que fueron martirizados en las localidades de Mancha Real, Andújar, Martos y Villanueva del Arzobispo, ciudades donde hay comunidad trinitaria La orden a la que pertenecían ha organizado dos peregrinaciones para fieles interesados

ANTONIO GARRIDO DE LA TORRE

La mayor beatificación de la historia de la Iglesia. Este es el acontecimiento que se celebrará este próximo domingo en la plaza de San Pedro del Vaticano. 498 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España van a ser beatificados en una solemne ceremonia que presidirá el representante del Papa y prefecto de la congregación para la causa de los santos, el cardenal José Saraiva Martins. Prácticamente todas las diócesis de España tienen algún mártir relacionado con ellas. Bien sea por su nacimiento o por haber desarrollado su labor pastoral o por su martirio, éstos representan la práctica totalidad de las diócesis de la Iglesia de España y dieron su vida en los años 1934, 1936 y 1937.

Entre los nuevos beatos se encuentran los obispos de Cuenca y de Ciudad Real, varios sacerdotes seculares, numerosos religiosos pertenecientes a las congregaciones de agustinos, domi- nicos y dominicas, salesianos, hermanos de las escuelas cristianas, maristas, distintos grupos de carmelitas, franciscanos y franciscanas, adoratrices, trinitarios y trinitarias, marianistas, misioneros de los Sagrados Corazones, misioneras hijas del Corazón de María, además de seminaristas y laicos, jóvenes, casados, hombres y mujeres.

En nuestra provincia de Jaén fueron martirizados seis de estos 498 mártires y todos ellos pertenecen a la orden trinitaria. La conferencia episcopal española subraya que, lejos de motivaciones políticas, las características comunes de los nuevos beatos es que «fueron hombres y mujeres de fe y oración, particularmente centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Santísima Virgen; por ello, mientras les fue posible, incluso en el cautiverio, participaban en la Santa Misa, comulgaban e invocaban a María con el rezo del rosario; eran apóstoles y fueron valientes cuando tuvieron que confesar su condición de creyentes; disponibles para confortar y sostener a sus compañeros de prisión; rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana; fueron fuertes cuando eran maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos; a la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el único Señor».

Mártires de Jaén

Los seis mártires que fueron asesinados en Jaén pertenece a la congregación trinitaria. Los trinitarios siguen manteniendo en la actualidad las comunidades de los santuarios de la Virgen de la Fuensanta en Villanueva del Arzobispo y de la Virgen de la Cabeza, en la sierra morena, en Andújar. A estas dos comunidades pertenecían los cinco trinitarios martirizados. A estos se les suma una religiosa de clausura del convento de las trinitarias de Martos. Los trinitarios pertenecientes a la comunidad del santuario de la Virgen de la Cabeza son Prudencio Guerézquiz (Padre Prudencio de la Cruz), Segundo García (Padre Segundo de Santa Teresa) y Juan Otazua (Padre Juan de Jesús y María). Estos trinitarios fueron desalojados del santuario de la Virgen de la Cabeza.

Andújar

Junto a la céntrica plaza de España de la ciudad iliturgitana se sitúa la calle del Hoyo, que va a salir a la puerta del sol y a la corredera de capuchinos. En esta calle del Hoyo, junto la fachada de una antigua fábrica de gaseosas que existía allí por entonces, fueron fusilados los Padres Prudencio y Segundo. Era el 31 de Julio de 1936 a las 11'30 de la mañana. El Padre Prudencio se negó a quitarse el hábito de religioso, afirmando que «si por esto nos matan, estoy muy conforme de morir como un religioso».

El Padre Segundo murió junto al Padre Prudencio. Las circunstancias del fallecimiento del Padre Juan de Jesús y María fueron distintas. Después de tres meses de prisión en la cárcel de Andújar, el 29 de octubre de 1936 es trasladado a la catedral de Jaén, que fue convertida en prisión. En la sacristía de Catedral de Jaén estuvo junto al obispo de la diócesis, Monseñor Manuel Basulto Jiménez, que también sería martirizado. Las condiciones de vida en la catedral eran terribles. La certeza de que iban a ser fusilados era clara. El Padre Juan trató de acompañar a los presos en sus últimos momentos y animarles en la fe. La noche del 3 al 4 de abril de 1937 le nombraron a él en la lista de los que iban a ser ejecutados. Los milicianos lo llevaron hasta Mancha Real y en las tapias del cementerio fue fusilado mientras cantaba la Salve. Murió cantando, porque, según sus palabras, «así quiero confesar a Cristo por última vez en la tierra».

Fuensanta

El convento de la Virgen de la Fuensanta, patrona de las cuatro villas, es uno de los más antiguos de la provincia de Jaén. Junto a la localidad de Villanueva del Arzobispo, acoge desde 1884 a los frailes trinitarios. En este convento se encontraba Santiago Altolaguirre (Padre Mariano de San José) y José Vicente Ormaechea (Padre José de Jesús y María). El Padre Mariano es uno de los mártires más mayores que se van a beatificar este próximo domingo en Roma. Contaba 79 años cuando fue apresado el 22 de julio de 1936. Fue durante los días siguientes duramente torturado.

El religioso trinitario Pedro Aliaga Asensio, natural de Villanueva del Arzobispo, ha escrito un libro, titulado «Entre palmas y olivos», donde describe las torturas que recibió el Padre Mariano. Aliaga narra que «primero le ataron con sogas las muñecas de las manos, obligándole a adoptar una actitud orante, mientras le daban puñetazos y lo golpeaban con las culatas de los fusiles, apaleándolo sin piedad.

Después, arrancando astillas de madera del suelo de la iglesia, se las introducían debajo de las uñas de los dedos de la mano derecha; se oyó gritar al Padre Mariano varias veces «¿No, por Dios; no, por Dios!» mientras sufría esta dolorosa tortura. A continuación, con la misma soga, lo ataron del cuello; echando la soga por encima de la verja que por aquel entonces cerraba el presbiterio, lo izaron en el aire, dejándolo caer a continuación. Así, atado, lo arrastraron por las naves de la iglesia. Después lo subieron a las cámaras del convento, donde lo volvieron a atar, de forma que quedase de rodillas sobre unos palos; lo descalzaron y le dieron una paliza en la planta de los pies con unas tablas del antiguo entarimado del presbiterio de la iglesia, que había sido retirado».

El anciano fraile fue conducido después a las escuelas del pueblo, que servían de cárcel y allí fue fusilado el 26 de julio de 1936. El otro compañero de comunidad, el Padre José de Jesús María fue martirizado en Villanueva del Arzobispo el 4 de Septiembre de 1936 por negarse a pisotear un crucifijo.

Martos

En Martos existe un convento de clausura que fue fundado en 1595. Pertenece a la orden trinitaria y está situado junto a la plaza alta. Allí residía María Francisca Espejo (Sor Francisca de la Encarnación), que hizo sus votos como religiosa en 1894.

Cuando tenía 64 años fue encerrada en los calabozos del ayuntamiento de Martos. Llevada al cementerio, intentaron ultrajarla sin conseguirlo. Al oponerse, el agresor la mato dándole golpes en la cabeza. Era la noche del doce al trece de enero de 1937. Estos son los seis mártires de la orden trinitaria que dieron sus vidas por Jesucristo en nuestra tierra de Jaén.

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