La FIA deja libre a Hamilton

No le sanciona por la maniobra en Japón al entender que se daban condiciones especiales por la lluvia

JOSÉ CARLOS CARABIAS

Especialista en sortear obstáculos, Lewis Hamilton salvó ayer el penúltimo puerto antes de la meta que le puede llevar a su primer título mundial. Los comisarios de la Federación Internacional (un inglés, un alemán y una china) le dejaron libre, sin castigo, por su supuesta maniobra irregular en Japón. Aquella que grabó un aficionado y colgó del portal YouTube, según la cual el líder del Mundial provocó con sus frenazos el accidente entre Vettel y Webber con el coche de seguridad al mando de la carrera. Las esperanzas del milagro chino para Fernando Alonso se desvanecieron a eso de las ocho y cuarto de la noche en Shanghai.

La resolución de los tres jueces se basa en el diluvio de Fuji, «en las condiciones excepcionalmente malas de la pista... que provocaron que la carrera comenzase con el coche de seguridad». Ateniéndose a ese punto de vista, la FIA consideró «inapropiado imponer una sanción». Apoya la sentencia en que el nuevo vídeo colgado de internet «en realidad no añade mucho más que el vídeo original». Por tanto, Hamilton se queda sin sanción y a Vettel, castigado con diez puestos en la parrilla de mañana por embestir por detrás a Webber, se le retira la pena y sólo se le amonesta.

Tres comisarios se sentaron ayer a eso de las cinco de la tarde en una sala de la planta baja del vanguardista circuito de Shanghai a deliberar. Tony Scott Andrews, inglés designado por la FIA, Hermann Tomczyk, alemán rotario, y Gao Xuechun, comisaria local. Por una de esas casualidades que desmontan la parafernalia modernista de la Fórmula 1, la sala quedó a la vista de todos los periodistas que se molestaron en darse una vuelta por allí. Las persianas no eran tan opacas como los comisarios pensaban. Y por allí se vio el desfile. Hamilton ingresó en la sala con Dave Ryan, el tercer hombre de McLaren, mientras le esperaban Webber y Vettel, que habían acudido a declarar con anterioridad. Una pantalla plana gigante donde todos inspeccionaron el vídeo de YouTube y el resto de la grabación de la carrera, cuatro ordenadores portátiles, tres pilotos, tres jefes de equipo, tres jueces y cuatro empleados de la FIA decantaron el Mundial en más de dos horas de deliberaciones.

Hamilton debatió con Webber, intercambió pareceres sin acritud con Vettel y finalmente se quedó solo en la sala frente a los jueces. Constantemente apeló a las imágenes de la pantalla, ofreció indicaciones con gestos sobre las circunstancias de sus frenadas y nunca dejó de sonreír, a pesar de lo que se jugaba en esos instantes.

Una subasta pública

A dos metros de las deliberaciones, no se apreció una tensión extrema. Lo que debía ser un juicio sumarísimo se transformó en una subasta pública. Los comisarios alemán e inglés debatieron por largo tiempo, sin que su colega china interviniese apenas. Fue más un elemento decorativo que participativo. Aquello debía ser una reunión medio secreta, pero apareció mucha gente por la sala. Un par de empleados de la FIA, ajenos teóricamente a la reunión, se colaron en la cita y allí se quedaron. De cháchara. A eso de las siete y media, el presidente del jurado, el inglés Scott, cogió las notas, se acercó a uno de los dos secretarios de la FIA y redactó durante casi cuarenta y cinco minutos la sentencia. Hamilton, absuelto.

El piloto de McLaren esperó el dictamen y se quedó liberado: «Estoy feliz con este resolución y ya estoy esperando que llegue la hora de saltar a la pista. Intentaré ganar la carrera ahora. Quiero pasar la noche y descansar. El día ha sido duro, muy duro. Y ahora quiero relajarme, olvidar y disfrutar del fin de semana».

Antes de conocer el fallo de la Federación Internacional, Fernando Alonso ya tradujo sus impresiones a limpio. Con la sospecha de que nada sucedería con su enemigo, el asturiano afirmó que «soy pesimista por naturaleza y a lo mejor no pasa nada. No he visto las imágenes del nuevo vídeo y no quiero llevarme un chasco».

Alonso, que fue segundo en los entrenamientos detrás de Raikkonen, profundizó en el asunto a través de las reuniones del sindicato de pilotos: «El reglamento dice que hay que dejar una distancia de tres coches cuando sale el coche de seguridad.... Si me investigan a mí, me voy con una sanción para la cama». Al asturiano ya sólo le queda la confusión del huracán que aseguran se acerca desde Taiwán.