El precio del aceite de girasol sube un 7% y cede terreno ante el orujo de oliva

Productores y fabricantes jienenses consideran que esta coyuntura les favorece y destacan posibles incrementos de la demanda en canales como la hostelería

JORGE PASTOR

La vuelta a la tortilla. Si hace un año el aceite de oliva cedía terreno ante el de girasol tras experimentar una fuerte subida de precios, ahora sucede exactamente lo contrario, es el de girasol quien pierde fuerza frente al de oliva por el encarecimiento del producto. Este panorama es muy interesante para Jaén, que puede obtener importantes réditos de un más que presumible aumento de la demanda de 'oro verde', del que nuestra provincia produce una media de 400.000 toneladas. La situación es la siguiente. En estos momentos un kilo de pipas de calidad tipo está costando en origen 0,42 euros, casi un 50 por ciento más que en estas mismas fechas de 2006, cuando se cotizaba a 0,24 euros. Esta variación alcista, motivada por un descenso de la cosecha (se estima que España deberá importar cerca de 500.000 toneladas), está repercutiendo sobre el coste de la esencia que se obtiene a partir de estas semillas, cuyo valor final ha crecido un 7,13 por ciento en términos anuales (un 3,87 por ciento si computamos tan sólo septiembre), un porcentaje que contrasta claramente con la depreciación del zumo de aceituna, que ahora cuesta en los supermercado un 19,06 por ciento menos que el pasado ejercicio.

¿Cabe la posibilidad de que se produzca un trasvase de usuarios? Según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, un litro de oliva con menos de 0,4 grados de acidez vale 3,43 euros, mientras que un litro de girasol sale por 1,13 euros. La diferencia sigue siendo más que considerable. Pero sería un error comparar referencias que poco tienen que ver entre sí. Es cierto que ambas son grasas vegetales, pero también es igual de cierto que una es cien por cien natural y con unas características organolépticas apreciadas, y otra es cien por cien refinada y sin atractivo gastronómico.

Oportunidad para el orujo

Los que pueden sacar mucho partido son los fabricantes de orujo, que sí comparten con los de girasol el mismo público objetivo. El presidente de la Asociación de Almazaras, Manuel García, manifiesta que es una buena oportunidad para que las extractoras recuperen parte del terreno perdido tras la declaración de la alerta alimentaria por los niveles de benzopireno. Seis años después de aquella crisis, el consumo de este caldo envasado sigue siendo un 60 por ciento inferior. Y es que a raíz de aquel incidente fueron muchas las cadenas de distribución que dejaron de ofrecerlo, un déficit de comercialización que se mantiene hoy día. «En cualquier caso -comenta Manuel García- no hemos de olvidar que el 35 por ciento del orujo es oliva, por lo que directa e indirectamente todo el sector puede salir beneficiado».

Los productores oleícolas también están a la expectativa. El gerente de Asaja-Jaén, Luis Carlos Valero, considera que esta coyuntura puede mejorar sensiblemente la penetración de lampantes y refinados en canales de enorme interés como el Horeca (hoteles, cafés y restaurantes), «que ahora se encuentran ante la oportunidad de poder utilizar un aceite mucho más sabroso y duradero en la sartén, sin tener que gastar más dinero por ello».

Habrá que esperar todavía un tiempo para comprobar con mayor exactitud cómo responden los que compran y los que venden. Los expertos vaticinan que el precio del girasol seguirá incrementándose en el corto plazo. Además, los industriales temen suscribir contratos de provisionamiento ante la incertidumbre y la imposibilidad de saber cuál será el comportamiento de los mercados.