El ADN del olivar

Investigan como crear nuevas variedades de olivo, de menor tamaño y con más beneficioso para la salud

LORENA CÁDIZ

Buscar a temporeros para la campaña de aceituna, varear y recoger del suelo los frutos que van cayendo tiene los días contados, o no. La decisión estará en breve en manos de los propios agricultores, que son los que decidirán si cambian todo el sistema tradicional de recogida de la aceituna o si continúan haciéndolo como hasta ahora, como toda la vida.

El investigador y doctor en Químicas, Gabriel Beltrán Maza, está coordinando en Jaén una investigación que pretende mejorar genéticamente el olivo para obtener nuevas variedades que den lugar a un olivo mejor, es decir, un árbol que pueda recogerse con maquinaria o que de un fruto aún mejor para la salud.

«Está demostrado que el ácido oléico es una grasa del aceite que interviene de forma positiva en la prevención de enfermedades cardiovasculares o que el aceite cuenta con propiedades antioxidantes que ayudan también a prevenir enfermedades cancerígenas, ante esto, lo que nosotros hemos hecho es buscar las variedades con un alto grado de estas sustancias, para cruzarlas y dar lugar a nuevos olivos», asegura el investigador.

Pero aunque a simple vista parece fácil, no lo es ni remotamente. Este grupo lleva años trabajando en ello y después de mucho tiempo hace poco han conseguido crear una nueva variedad que han llamado 'chiquitita'. El nombre lo deja todo claro, se trata de un árbol pequeño, adaptado a la recolección mecanizada, una fórmula bastante joven que se aplica en lo que se conoce como superplantaciones.

Para estas nuevas máquinas era necesario un árbol pequeño que permitiera el paso de las mismas por encima, y a día de hoy ya existen, aunque aún no está en el mercado. «Estamos trabajando para registrar esta nueva variedad, que tendrá bastante potencial, pero que supone un cambio muy grande sobre el sistema tradicional», dice el experto.

Y aunque el avance es mucho, este grupo de investigación espera que no sea ni mucho menos el último. En un «plazo razonable» quizás se consigan olivos con una aceituna más sana o más resistentes a las posibles plagas.

Dentro de la almazara

Pero si la investigación va a traer cambios al campo, también los va a provocar dentro de las almazaras. Así lo demuestran muchas de las investigaciones, que como la del doctor Gabriel Beltrán Maza, cuentan con financiación del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), dependiente de la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía, y con sede en Jaén en el centro Venta del Llano, en Mengíbar.

Un ejemplo es un estudio que dirige el doctor Antonio Jiménez Márquez y que permitirá que al mismo tiempo que la aceituna sufre los procesos necesarios para convertirse en aceite dentro de la almazara, se puedan saber características químicas como la acidez o el estado de oxidación .

También en breve, cuando concluya la investigación del doctor José Antonio García Mesa, será posible, a través de métodos rápidos, sencillos y económicos, que en tiempo real, la aceituna recepcionada pueda ser separada, de manera que las partidas defectuosas queden a un lado, mientras que las aceitunas de óptima calidad puedan ser distinguidas.

El delegado provincial de Innovación, Manuel Gabriel Pérez, presentó ayer un balance de las actividades realizadas en el IFAPA a lo largo de este año y en total se han impartido 271 cursos a los que han asistido 6.176 alumnos. Para ello se ha invertido 489.039 euros. Dinero que se suma al que se ha destinado a investigación y que se cifra en 797.770 euros.

A pesar de que este es el balance del año, el delegado también aclaró ayer que aún quedan por celebrarse dos jornadas sobre producción integrada en olivar, un curso internacional sobre elaiotecnia y otros doce cursos más sobre diversos temas.