Símbolo de la solidaridad

EFE |MADRID
Símbolo de la solidaridad

La Madre Teresa murió, a los 87 años, el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta, la ciudad india donde medio siglo antes comenzó a expandir universalmente su compromiso radical con los más necesitados.

La labor asistencial de las Misioneras de la Caridad, la congregación que fundó tras una experiencia mística, convirtió a esta monja menuda en el símbolo por excelencia de la solidaridad en el siglo XX. El Premio Nobel de la Paz, otorgado en 1979, la consagró internacionalmente y le abrió más puertas para extender su mensaje por encima de credos e ideologías.

Su proceso de beatificación, iniciado excepcionalmente a sólo dos años de su muerte, por iniciativa de Juan Pablo II, culminó en 2003 con una ceremonia en la plaza de San Pedro en la que al Papa, uno de sus más encendidos admiradores, se le quebró la voz por primera vez en su pontificado y fue incapaz de leer la homilía.

La Madre Teresa nació como Inés Gonxha Bojaxhiu el 20 de agosto de 1910, en Skopje, capital de la actual república de Macedonia, que por entonces pertenecía a la vecina Albania. Hija de un rico empresario de la construcción, profesó como religiosa en 1928 en las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, en la casa madre de Rathfarnham (Irlanda). Un año después marchó a Darjeeling porque quería ejercer como misionera en la India.

Inspiración divina

El 10 de septiembre de 1946, cuando viajaba en tren desde Calcuta a Darjeeling tuvo la inspiración divina que le llevó a fundar la congregación de las Misioneras de la Caridad. Según se cuenta en un libro, la Madre Teresa vio la cara de Jesús y decidió entregarse totalmente a Cristo ya que en ese rostro encontró reflejados a los desheredados del mundo.

En 1948 inauguró una escuela para niños necesitados y ese mismo año se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul, el hábito de su congregación. Además de los tres votos clásicos (pobreza, castidad y obediencia), Teresa exigía a las religiosas de su orden entregarse de por vida y exclusivamente a los más pobres, sin recompensa material alguna.

En 1957 fundó un centro de acogida para leprosos y en 1965, una vez que Pablo VI otorgó a la congregación la aprobación pontificia, fundó las primeras casas fuera de la India, en Caracas y Barquisimeto (Venezuela). En 1979 le concedieron el Nobel de la Paz por su labor caritativa en favor de los indigentes del mundo. En la ceremonia de entrega, en Oslo, renunció al banquete y donó todo el dinero del galardón a los pobres.

La salud de Teresa, que llevaba un marcapasos desde 1983, comienza a resentirse en 1989 y, desde entonces y hasta su muerte, estuvo ingresada en numerosas ocasiones en diferentes hospitales. Empeora tras contraer la malaria y, tras varias recaídas, el 5 de septiembre de 1997 fallece de un paro cardíaco en su casa de las Misioneras en Calcuta. Fue enterrada en la capilla de la sede de su congregación el 10 de septiembre. A su funeral acudieron personalidades de todo el mundo, entre ellas la reina Sofía de España.

Expediente de canonización

Su congregación, dirigida ahora por la hermana Nirmala, cuenta con 4.500 religiosas de más de ochenta nacionalidades, distribuidas en 133 países, donde tienen 710 casas. También hay hermanos misioneros de la caridad, padres misioneros, misioneros laicos, colaboradores y voluntarios.

La monja, "infatigable benefactora de la humanidad", como la definió Juan Pablo II, fue proclamada beata en Roma tras comprobarse canónicamente su primer milagro: la curación de una mujer india de religión animista, Mónica Bersa, de 34 años, que padecía un tumor en el abdomen.

A la mujer le colocaron en la zona enferma una medalla que había pertenecido a la monja, el 5 de septiembre de 1998, un año exacto después de su muerte, y su salud mejoró a partir de ese momento. La Iglesia tiene abierto expediente de canonización.