Viernes, 29 de diciembre de 2006
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Publicado: 08:17

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Los supermercados alemanes penalizan a la Costa por la crisis del pimiento almeriense
Los supermercados alemanes penalizan a la Costa por la crisis del pimiento almeriense
Aunque no se haya declarado la alerta sanitaria, la imagen del pimiento español se ha visto dañada. IDEAL | ARCHIVO
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El agricultor o agricultores de Almería que pusieron plaguicidas prohibidos a sus pimientos no sólo han desencadenado una crisis sanitaria que está destrozando al sector hortofrutícola almeriense, sino también al granadino, que se ha visto salpicado y está sufriendo en propias carnes los efectos colaterales de la crisis. Y es que el mercado alemán no solo ha cerrado el grifo al pimiento de Almería sino que, de paso, ha castigado a la Costa de Granada, donde han saltado todas las alarmas. No se ha declarado la alerta sanitaria, ni hay cierre oficial de fronteras, pero el daño es el mismo: grandes cadenas europeas han suspendido la venta de pimientos no solo de Almería sino de Granada.
«La realidad es que hoy las grandes cadenas no están comprando pimiento y que no van a comprar hasta que esto no se aclare», lamentaba ayer el presidente de la Asociación de Alhóndigas de Granada, ECOHAL, que aglutina a los comercializadores de hortalizas de la Costa.
Los supermercados alemanes suspendieron la venta de pimientos de Almería, después de que el Ministerio de Consumo del estado alemán de Baden Wüttemberg difundiese la semana pasada el hallazgo de restos de una sustancia no autorizada en unas muestras de pimiento de esta procedencia. Ayer mismo la ministra de Sanidad y Consumo del Gobierno español, Elena Salgado, tuvo que desmentir que su departamento vaya a emitir la alerta sanitaria para todo el pimiento español.
Los supermercados alemanes acogieron con celeridad la recomendación de las autoridades y, desde la semana pasada comenzaron a cancelar los pedidos que habían realizado para estas fechas –en las que aumenta el consumo, por la celebración de la Navidad– y a retirar de las salas de ventas el pimiento de Almería.
En la Costa, ese mismo día, una de las empresas hortofrutícolas que más trabaja con pimiento recibía una llamada de la cadena de supermercados LIDL anunciándoles que suspendía los envíos de Granada y Almería a sus supermercados de Europa y Turquía. Desde entonces, en la Costa granadina se han quedado sin salir 50 camiones de pimiento italiano con destino a esta empresa. Y se temen que sea solo en inicio.
Precedente con cherrys
Los profesionales del sector en la Costa granadina seguían ayer la evolución de la crisis con expectación y temblaban ante la posibilidad de que se agrave la situación y se mantenga un cierre de fronteras que, aunque no sea oficial, hace el mismo daño en la práctica porque no están vendiendo ni un pimiento a Europa. Saben bien las consecuencias y el daño a la imagen del sector granadino que provoca un incidente de este tipo ya que hace pocos años sufrieron, en propias carnes, un precedente similar. La misma cadena de supermercados LIDL suspendió la compra de tomate cherry a la Costa tras detectar en una partida restos de plaguicidas prohibidos. Los 200 camiones de cherry que la Costa enviaba semanalmente a los supermercados de esa cadena se perdieron entonces y no han vuelto a recuperarse.
El portavoz de los almacenes hortofrutícolas de la Costa Granada confiaba en que el Ministerio «haga un buen trabajo» para devolver la confianza a los clientes europeos y mostraba su indignación porque el sector tenga que seguir luchando con lacra de los plaguicidas. Además, reclamó concienciación de los agricultores «y que las organizaciones agrarias no cierren los ojos a esta realidad».
Se refería a organizaciones como COAG Granada que llegó a sugerir la posibilidad de que el hallazgo de pimientos con residuos prohibidos se tratase de «un montaje».
El secretario de COAG Granada, Emilio Rodríguez, negó ayer rotundamente que los productores de la Costa utilicen plaguicidas prohibidos. «Si hay cuatro irresponsables, que se les haga un seguimiento y sean sancionados para que no produzcan, pero que no paguen justos por pecadores. Los agricultores de la Costa realizan una agricultura con calidad certificada y biológica», señaló Emilio Rodríguez.
«Hay un problema»
Sin embargo, los alhondiguistas revelaron que aún siguen viendo cómo a las zonas de invernaderos de la Costa llegan furgonetas que venden plaguicidas ilegales. «Hay un problema de residuos lo quieran ver o no. Los comercializadores con nuestro esfuerzo impulsamos análisis y las producciones certificadas pero hay que apelar a la concienciación del agricultor que es el que lo produce y el que nos puede hundir a todos», comentaba preocupado Zamora.
En los controles de las Alhóndigas de la Costa siguen detectando restos de fitosanitarios prohibidos «en un 4 o 5% de la producción».
Los comercializadores esperan que «este gran mal sirva para poner grandes remedios» y que se erradique definitivamente la práctica de los fitosanitarios prohibidos, que tantos problemas están creando.
Zamora pone un ejemplo para tomar conciencia de la gravedad del problema: «Hoy es el pimiento lo que no está saliendo a Alemania, pero si mañana encuentran restos de plaguicidas ilegales en el pepino, la agricultura de la Costa se hunde. Nuestro primer consumidor de pepino es Alemania y si nos cerrasen las fronteras se daría la situación socioeconómica más grave jamás vivida en nuestro litoral».

 
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