Theresa May sondea el sentir de Belfast

Theresa May./AFP
Theresa May. / AFP

La 'premier' alienta un apoyo que no tiene durante su visita a Irlanda del Norte, donde la mayoría sigue a favor de permanecer en la UE

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

Theresa May prometió de nuevo que su Gobierno no creará «una frontera dura (en Irlanda), incluyendo cualquier infraestructura física, o controles o inspecciones relacionadas». Lo hizo este martes en Belfast, donde se reunirá este miércoles con los partidos de la disuelta Asamblea, antes de acudir a Bruselas para encontrar una solución al rechazo del Parlamento de Londres del mecanismo irlandés en su Acuerdo de Salida con la Unión Europea.

Políticos y medios británicos interpretan expresiones de la ministra principal norirlandesa, Arlene Foster, de políticos alemanes o comunitarios, e incluso de Dublín, como signos de una descubierta flexibilidad sobre la cuestión irlandesa a medida que se acerca el plazo para la marcha de la UE, el 29 de marzo, y que aumenta la posibilidad de una marcha abrupta sin acuerdo.

May sostiene por su parte que lo que hace es coherente con lo que hizo. En su discurso ante una audiencia de empresarios de diversos sectores, dijo que su promesa de que no habrá ninguna frontera en el lado británico refleja el Informe Conjunto, publicado por la UE en diciembre de 2017 sobre el avance de la negociación. Londres reiteraba un compromiso anterior, doméstico y unilateral con no extender la frontera.

El Gobierno de May también se comprometía en aquel documento a «crear mecanismos» con la UE para preservar la integridad del mercado común, a mantener completo alineamiento de regulaciones con la UE para evitar el endurecimiento de la frontera irlandesa hasta que la relación futura lo hiciese innecesario, o a no aplicar reglas diferentes en Irlanda del Norte sin ser aprobadas por la Asamblea de la región.

Sondeos

Nada de eso parece ya útil y May explica que, tras su aplastante derrota en el Parlamento y su diálogo con los partidos, el Acuerdo de Salida sólo será aprobado si su parte irlandesa «es remplazada por otro mecanismo» o «haciendo cambios con fuerza legal que introduzcan un límite de tiempo o creen una vía de salida». No añadió a la vía del 'exit' el adjetivo 'unilateral', también imprescindible.

Según un sondeo de la firma LucidTalk, con una muestra de 1.483 norirlandeses, realizado entre el 8 y el 10 de enero, el 58% optaría por la permanencia y el 17% por el Acuerdo de Salida logrado por May, con el 19% ya decidido a no votar. El 48% prefiere su acuerdo y el 37%, una salida abrupta si les planteasen esa elección. La permanencia ganaría a la salida abrupta por 57%-38%.

La primera ministra no está aliada con la mayoría de Irlanda del Norte en su senda hacia Bruselas sino con el Partido Democrático Unionista, de cuyos votos depende, y con los 'brexiters' en su partido. Sus compromisos en aquel Informe Conjunto de 2017 podrían quizás ser pactados con la oposición, pero no con sus aliados. Pero Foster se va a reunir con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar; música de fondo del extraño viaje de May.

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