Dirk Hazell: «Es muy importante que el Parlamento humille a Theresa May»

Theresa May./Reuters
Theresa May. / Reuters

El líder del Partido Popular Europeo en Reino Unido, cree que habrá más estabilidad si se cancela el 'brexit'

IÑIGO GURRUCHAGALondres

«Es muy importante que el Parlamento humille a Theresa May», dice Dirk Hazell, que conoce a la primera ministra británica desde hace cuarenta años, que compartió con ella una década en la gestión municipal del distrito londinense de Wimbledon, cuando ambos eran concejales conservadores, y que afirma que cuando ella logra lo que quiere «el resultado no suele ser una buena política».

«Sufrió una derrota sin precedentes y debió dimitir (por el rechazo abrumador del Parlamento al Acuerdo de Salida de la Unión Europea), pero se apresuró a someterse a una moción de censura que sabía que iba a ganar (fue promovida por los laboristas), y eso se convirtió en la historia. Pero la historia real es su derrota sin precedentes. Y el Gobierno elegido democráticamente continúa en su guerra psicológica con el pueblo británico, amenazándonos con la ley marcial (si se da una salida sin acuerdo)».

Pero May logró esta semana que una mayoría parlamentaria, formada por diputados de su partido, unionistas norirlandeses y laboristas partidarios del 'brexit', le encomendara una nueva negociación con Bruselas para modificar el Acuerdo de Salida, con algún texto que tenga fuerza legal para anular los aspectos que motivaron el repudio de la Cámara de los Comunes.

«Sigue situando la unidad de su partido por encima del interés nacional y ha llevado al extremo la práctica de décadas recientes de culpar a 'Bruselas' por los defectos nacionales», dice Hazell. «La UE cometería una locura dándole concesiones sobre la salvaguarda irlandesa en el Acuerdo; no debe premiar al populismo cuando las familias centristas de la UE afrontan su reto de las elecciones europeas. Espero que a May le salga el truco por la culata en el Parlamento».

¿Qué sucedería entonces? «No se si ocurrirá mientras ella es líder, pero una escisión del Partido Conservador está garantizada, aunque no está clara la forma que tendrá. May ha penalizado a los parlamentarios pro-UE del partido y esta semana se ha aliado con los 'tories' pro-'brexit' de la derecha dura. De alguna manera, ha convertido al Partido Conservador en un UKIP II».

Esa deriva por las líneas defendidas por el ahora muy disminuido Partido por la Independencia de Reino Unido, que promovió la marcha de la UE durante su tiempo de ascenso, no dará resultado y crea riesgos, según Hazell: «No hay nada más peligroso que algo con leves tendencias dictatoriales temiendo su muerte política. Y es lo que está ocurriendo al Partido Conservador».

Tradición y márgenes

Dirk Hazell es el líder del UKEPP, el Partido Popular Europeo en Reino Unido. Como abogado formado en la Universidad de Cambridge, que tiene seguidores pero no miembros, porque, según él, tránsfugas e infiltrados han paralizado a otros grupos con quejas o demandas a las que tienen derecho los miembros de partidos con estatutos legales.

Es un grupo pequeño, pero se reúne regularmente con sus socios europeos, que incluyen al Partido Popular español. Ha intentado crear alianzas con otros partidos partidarios de la permanencia en la UE para desbancar a los conservadores en algunas circunscripciones, planea presentar candidatos en las europeas. Pero acepta la conversación como un conocedor íntimo de la historia de los conservadores.

LA CLAVE

Futuro de la formación torie.
«Está garantizada una escisión del Partido Conservador, pero no está clara la forma que tendrá»

Se afilió en 1974 cuando era un adolescente y el líder era Edward Heath. No solo había impulsado el ingreso británico en la entones Comunidad Económica Europea; también prometía acabar con la aguda pobreza. Aquella política se parecía a la de la democracia cristiana europea, al ordoliberalismo alemán, dice Hazell, que cree que los partidos británicos han caído en un materialismo que no reconoce la dimensión espiritual ni produce felicidad, que «soborna a los electores con incentivos».

Fue miembro leal del partido conservador, el proeuropeo en la política británica. Cree que Margaret Thatcher hizo las cosas bien en su relación con el resto de la comunidad europea, pero dijo las cosas equivocadas. Y vio después cómo su partido, tras perder el poder ante el laborismo de Tony Blair, fomentó candidatos más populistas y de la derecha dura, bajo la cobertura de tener más diversidad. Se marchó en 2008, anticipando otro abandono, el del Partido Popular Europeo por David Cameron.

Populismo sin premio

Hazell cree que lo mejor que puede ocurrir ahora es que, a medida que se acerca la fecha de salida, el 29 de marzo, el «Parlamento rescinda el proceso previsto en el Artículo 50». Tal decisión tiene la virtud política de que se tomaría «sin pedir nada a extranjeros» y ha sido bendecida por el Tribunal de Justicia de la UE, en una sentencia que confirmó que tras la revocación Reino Unido permanecería en la Unión con la misma estructura legal de la que hoy disfruta.

Advierte a los socios europeos de que, si se confirma el 'brexit', Reino Unido no volverá a la UE; que su marcha, la de un país que suma las dimensiones de varios miembros comunitarios, segundo contribuyente al presupuesto, y que gasta en Defensa el 2% de su Producto Interior Bruto, «moverá el centro de gravedad de la UE hacia el centro y el este, Alemania se inclinará hacia su flanco oriental, especialmente hacia Rusia, y Francia, España o Irlanda verán una evolución más autoritaria, menos Atlántica en su perspectiva y menos liberal en su manera de pensar».

Si se confirma el 'brexit', Dirk Hazell cree que la política de su país vivirá una mayor polarización, que los 'brexiters' que «prometieron en el referéndum un mayor acento social harán todo lo contrario». Pero la aplicación de una política 'neoliberal' dura no tiene apoyo y el crecimiento será en los presupuestos de Ejército y Policía. «El Estado británico no tendrá ya un lugar en el que esconderse», afirma.

Para este conservador que resalta que Thatcher no solo defendió el mercado común sino que argumentó que la cuestión fundamental en la pertenencia a la comunidad europea era política y de seguridad, cree «lo mejor para la UE ahora es que tengamos un poco de tiempo para resolver nuestros problemas», parar el 'brexit', evitar que otros miembros de la Unión se animen a seguir la misma senda.

Resolver los problemas británicos, según Hazell, requiere descentralizar el poder, porque «el Gobierno de Londres hace demasiado y se hace demasiado poco cerca de donde vive la gente». Requiere también que el Parlamento refleje de modo más representativo el voto de la población, que emerjan nuevos partidos, y que quizás en un plazo de tres años pueda organizarse otro referéndum en el que se ofrezca a la población una decisión más cabal que la de 2016.