La UE alerta a Trump de que si grava a sus coches desatará una guerra comercial total

La UE alerta a Trump de que si grava a sus coches desatará una guerra comercial total

La Comisión pasa a la ofensiva y amenaza con represalias que podrían afectar al 19% del total de las exportaciones de EE UU

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

La disputa arancelaria por el acero y el aluminio que está en vigor desde el 1 de junio cada vez tiene más pinta de acabar siendo un simple juego de niños en comparación con la tormenta perfecta que está fraguando y que puede estar al grito de «¡Es la guerra (comercial)!». La Unión Europea ha decidido pasara a la ofensiva y advertir a Estados Unidos de que si finalmente sigue adelante con sus planes de aplicar también aranceles al sector automovilístico, responderán con contundencia liderando junto al resto de aliados internacionales la aprobación de unas represalias que podrían afectar «al 19% de las exportaciones americanas».

La obsesión de Donald Trump con el superávit fiscal de Alemania le llevó ya hace algunos meses a impulsar una investigación para determinar si existe base legal para gravar los coches europeos. En teoría, estos trabajos terminarán en otoño, pero un tuit del presidente norteamericano fechado el 23 de junio hizo saltar todas las alarmas. «O dan marcha atrás o aprobaremos tarifas del 20% a los coches europeos», disparó.

Ante esta tesitura, Europa podía hacer cosas: esperar con los dedos cruzados a que Trump decidiese bajar su pulgar o, por contra, plantarle cara. Dada que la primera estrategia, la de la diplomacia y el sentido común, no ha funcionado en lo referido al acero y el aluminio (sufren aranceles del 25% y del 10% respectivamente), Bruselas ha decidido cambiar el paso haciendo bueno aquello de no hay mejor defensa que un buen ataque. ¿Servirá? Donald Trump es una moneda al aire, así que sólo queda esperar.

«Sobre la base de la investigación al sector automovilísticos y recambios, las medidas restrictivas al comercio de EE UU podrían resultar en un volumen muy significativo de las exportaciones afectadas, estimadas en 294.000 millones de dólares (el 19% del total de sus exportaciones en 2017)», asegura la Comisión en una reciente carta enviada al Departamento de Comercio de Estados Unidos. De esa cantidad, que también engloba a las grandes potenciales mundiales, «58.000 millones corresponderían a la UE», concretó el portavoz comunitario sobre Comercio, Daniel Rosario. Si la sangre llega al río, el impacto en el PIB americano podría girar «entre los 13.000 y los 14.000 millones de dólares».

El mensaje vuelve a ser el mismo. 'Nosotros no queremos, pero si nos obligas, no nos quedaremos de brazos cruzados'. Así ocurrió tras los aranceles al acero. La UE reaccionó de inmediato y aprobó represalias por valor de 2.800 millones a través de gravámenes a productos tan simbólicos como las Harley-Davidson, que a los pocos días anunció que sacaba parte de su producción de Estados Unidos para eludir las graves consecuencias de la incipiente guerra comercial impulsada por Trump.

Déficit de 120.000 millones

La carta europea se carga de razones para intentar convencer a la Casa Blanca para que frene esta escalada antes de que sea demasiado tarde. Recuerda, por ejemplo, que las compañías automovilísticas europeas emplean a 120.000 trabajadores directamente en las fábricas de EE UU y a 420.000 en los concesionarios. «Las restricciones comerciales van a provocar probablemente mayores costes de producción para sus fabricantes, convirtiéndose de facto un impuesto para los ciudadanos americanos», advierte la misiva.

Más allá de la obsesión de Trump con Angela Merkel, el magnate considera injusto que sus vehículos paguen un 10% para acceder al mercado europeo y que a la inversa, el arancel sólo sea del 2,5%. Desde el Ejecutivo comunitario, sin embargo, siempre han respondido que no todo es blanco o negro y que lo importante es la foto general. Con los camiones sucede justo lo contrario y nadie en Bruselas ha estallado en Twitter anunciando que va a llenar el mundo de aranceles. Es verdad, por contra, que EE UU arrastra un déficit comercial anual de 120.000 millones con la UE, de los que la mitad son alemanes. De ahí la indignación de Donald Trump.

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