«Cuando se disipó el polvo vi a mis tres amigos muertos»

Imagen de la localidad de Amatrice. /
Imagen de la localidad de Amatrice.

Un matrimonio de españoles narra como su cama se movió como una barca durante el terremoto

EFEroma

Francesco Morelli, de 17 años y uno de los supervivientes del terremoto que asoló su pueblo, Pescara del Tronto (centro de Italia), cuenta emocionado que cómo vio morir a tres amigos suyos. Morelli vive durante el año en Roma pero como muchas otras personas, pasa el verano con sus abuelos en dicho municipio, enclavado en una zona montañosa del centro italiano. Se trataba de un lugar idílico y un verano apacible hasta que el pasado miércoles el pueblo fue reducido a escombros por un terremoto de 6 grados de magnitud en la escala abierta de Richter.

El joven, ahora en un campamento para desplazados en Arquata del Tronto, recuerda su vivencia la noche del desastre: "estaba paseando con un grupo de amigos cuando, de repente, se produjo un estruendo y nos encontramos rodeados de polvo y en el pánico mas absoluto". Una vez que el polvo desapareció se veía con mas claridad, se percató de que tres de sus amigos, "más pequeños, de 14 años" y que se habían quedado más atrás durante el paseo yacían muertos bajo grandes cascotes. "Cuando se disipó el polvo vi a gente corriendo por todos los lados y a mis tres amigos muertos", relata a Efe mientras apura un bocadillo repartido por los voluntarios que asisten a los damnificados.

Morelli aún desconoce de dónde sacó la frialdad suficiente para afrontar esta situación pero afirma que rápidamente comenzó a ayudar a personas atrapadas. "Fui con algunos amigos a rescatar y ayudar a otras personas dentro de las casas, a buscar gente bajo los escombros. Había fugas de gas y gente muerta en todos lo sitios. Fue una pesadilla", rememora.

A pesar de la tragedia, hoy logró conciliar el sueño durante tres horas, interrumpidas por el recuerdo de su amiga Arianna, muerta en el desastre. Morelli relata que ha soñado con ella y por un momento ha creído que le saludaba. "La veo a ella que me saluda, que me pide que la ayude y me desea buenas noches", confiesa el joven, quien acto seguido se funde en un abrazo con otro amigo entre las tiendas de campaña de Arquata.

"La cama se movía como una barca"

Margherita Amodei y Antoni Blas Batet son dos españoles que se encontraban de vacaciones en la localidad italiana de Campotosto, cercana al epicentro del terremoto. "Ha sido muy violento y la cama donde estábamos durmiendo se movía como una barca. Lo que pasa es que ha durado unos pocos segundos, al cabo de unos minutos ha habido una réplica y, una hora después, otra, pero ya estábamos en el coche camino a Roma", ha relatado Batet.

Batet ha rememorado que han sentido el seísmo hacia las 3.30 horas de la madrugada. "Hemos sentido el terremoto a las 3.30 horas. Hemos sentido una sacudida muy fuerte y nos hemos levantado enseguida. Este es un lugar que quedó afectado hace siete años por el terremoto de L'Aquila y todavía la iglesia y algunas casas estaban afectadas", ha añadido.

Asimismo, este turista catalán también ha explicado que su reacción ha sido "instintiva", de salir a la calle. "Todo el mundo del pueblo restaba en la calle o en los coches asustada temiendo lo que ocurrió en el anterior terremoto. La idea de estar en casa daba miedo solo pensarla", ha comentado.

Tras la sorpresa inicial, ambos han dejado ya la zona y está mañana se han ido al sur de Roma, donde sus cuñados tienen una segunda residencia. "Para nosotros se ha quedado solo en un susto mayúsculo", ha concluido.