Más que preparados para Hillary 2016

La ex primera dama y ex secretaria de Estado reaviva las expectativas de una posible candidatura

MIGUEL SALVATIERRAMadrid

Hillary Clinton dice que solo se lo está pensando, pero ya se la apunta como clara favorita, al menos entre los demócratas, para concurrir en la carrera presidencial de 2016. Así lo aseguró la ex primera dama y ex secretaria de Estado el pasado martes en una conferencia en San Francisco, aunque precisó que decidirlo le llevará todavía un tiempo.

Desde que abandonó la secretaria de Estado en febrero de 2013, Hillary Clinton, ha dado numerosas conferencias a través de Estados Unidos en las que ha mantenido viva la llama de su posible candidatura. En una de estas apariciones del pasado año, el 23 de marzo, ya adelantó que estaba muy interesada por la dirección de su país y que mantenía abiertas todas las posibilidades. Aunque remarcó que no tomaría ninguna decisión antes de finales de 2014. Sería la segunda vez que se presenta, después de ser superada por Barack Obama en las primarias demócratas de 2008.

La ex primera dama todavía no se ha decidido pero ya hay una avanzadilla de grupos independientes que se han constituido para recaudar dinero en su nombre. En abril del pasado año, sus partidarios lanzaron un sitio en Internet, Ready for Hillary (Preparados para Hillary) en la que se recogen mensajes de apoyo de la más diversa procedencia.

En esta labor de caldear el ambiente ante un posible anuncio tendrá un papel destacado la publicación de sus nuevas memorias, el próximo diez de junio. El sitio de Internet de la editorial Simon&Schuster ya admite peticiones por adelantado y avanza que el libro recoge reflexiones sinceras sobre momentos clave durante su mandato como secretaria de Estado, así como pensamientos sobre cómo afrontar los desafíos del siglo XXI. El anterior libro de memorias de Hillary Clinton, Living History, que se centraba en el periodo como primera dama, fue ya un best seller en 2003.

Resulta obvio que Clinton no quiere precipitarse en su decisión, pero todos sus movimientos denotan un plan meticuloso para cuidar su imagen y hacer que en el momento del lanzamiento de su candidatura todo contribuya a obtener el mayor respaldo mediático y público. En 2016, tendrá 69 años y un currículum difícilmente superable. Además de haber sido una brillante abogada, una competente senadora y una eficaz secretaria de Estado, cuenta en su haber con la inestimable experiencia de haber estado ocho años en la Casa Blanca como esposa de Bill Clinton.

En su contra, además de la natural oposición del partido republicano, contará con el rechazo visceral de los sectores más conservadores estadounidenses, encabezados por el Tea Party , que ven en su figura lo más odioso del pensamiento liberal y de la clase política de Washington. El pasado jueves una mujer le lanzó un zapato cuando pronunciaba en un hotel de Las Vegas un discurso sobre residuos y reciclaje. Hillary solventó el asunto con humor, y su reacción fue recogida ampliamente por las televisiones. Un reflejo también de sus esfuerzos por pulir el perfil duro y agresivo que ha exhibido en algunos momentos de su carrera.

Sus detractores tratarán de airear de nuevo su papel de esposa engañada y permisiva en el sonado caso de la becaría Mónica Lewinsky y extremarán sus críticas a su gestión como jefe de la diplomacia de EE UU en el asalto al consulado en Bengasi. Clinton reconoció su responsabilidad y admitió deficiencias en las respuesta al ataque terrorista que costó la vida a cuatro estadounidenses, incluido la del embajador en Libia, Christopher Stevens.

Sin embargo, además de currículum, experiencia y probada capacidad negociadora, su candidatura, cuenta también a su favor, al menos de momento, con la ausencia de una alternativa de peso en el campo republicano, devorado por los extremismos del partido del té. Los estrategas conservadores insisten en que en 2016 no conseguirán la victoria si se mantienen los postulados radicales que alejan a los votantes independientes, moderados y de las minorías raciales. De ser elegida, Hillary Clinton haría historia, como lo hizo Obama como primer presidente negro, convirtiéndose en la primera mujer al frente de la Casa Blanca.