Haddad recorta distancias pero sólo un milagro puede evitar la victoria de Bolsonaro

Bolsonaro recibe una camiseta de manos de los fundadores de la primera escuela de jiu-jitsu de Brasil./AFP
Bolsonaro recibe una camiseta de manos de los fundadores de la primera escuela de jiu-jitsu de Brasil. / AFP

El candidato de izquierdas deposita sus esperanzas en el apoyo de Gomes, tercero en la primera vuelta de las presidenciales brasileñas

MARCELA VALENTECorresponsal. Buenos Aires

Con una amplia ventaja, aunque se ha reducido en la recta final de la campaña, el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro aparece en las encuestas como el claro favorito para imponerse en la segunda vuelta de las presidenciales de Brasil, que se disputará mañana. No obstante, su rival, el izquierdista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), se entusiasma con la posibilidad de un milagro de última hora que le permita acumular un caudal de apoyos mayor al previsto y dar vuelta el escenario.

Una encuesta de Datafolha divulgada el jueves reveló que si se proyectan los votos válidos -sin blancos ni nulos- Bolsonaro obtendría el 56% de la intención del voto, frente al 44% de Haddad. La diferencia entre ambos contendientes se ha reducido en apenas una semana. Bolsonaro tenía el 59% y Haddad, el 41%, hace pocos días. Las revelaciones sobre el uso de noticias falsas en redes sociales contra su rival y el PT pudieron haber perjudicado al favorito.

Mauro Paulino, director de Datafolha, explicó que Bolsonaro cae en casi todos los segmentos sociales y demográficos (por edad y sexo). Desciende entre los más jóvenes, entre los ricos y hasta en los Estados del sur, donde ganó ampliamente el pasado día 7. Para el analista, en la última semana el electorado «descubrió» el «sesgo autoritario» del polémico candidato derechista y advirtió de que esa tendencia puede continuar avanzando hasta el mismo domingo de la votación.

En cambio, el presidente de la demoscópica Ibope, Carlos Montenegro, consideró que «sólo un tsunami» puede evitar el triunfo del favorito. «La gran duda es cuál va a ser la ventaja», dijo, debido a que no hubo debates previos.

Sin debates

Convaleciente por el atentado que sufrió en setiembre, Bolsonaro ha rehuido participar de los tradicionales debates televisivos de la víspera electoral, de manera que nunca se enfrentó en un cara a cara a Haddad, el elegido del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, en prisión desde hace más de doscientos días y que no pudo presentarse a los comicios.

Sin embargo, Bolsonaro sí concedió entrevistas y grabó vídeos para las redes sociales. Allí, lejos de ocultar sus posturas discriminatorias sobre las mujeres, los homosexuales, los negros o los indígenas, siguió haciendo declaraciones controvertidas. Sugirió, por ejemplo, que perseguirá a opositores y a jueces que fallen contra sus deseos. Ayer advirtió que si gana va a «poner punto final» a escuelas rurales del Movimiento de los Sin Tierra por considerarlas «fabricas de guerrilleros» que tienen «banderas rojas con la hoz y el martillo» en lugar de la verde y amarillo, y que, según él, «cantan la Internacional Socialista» y no el himno patrio.

También volvió a la carga con una acusación falsa contra Haddad. Dijo que su rival estaba «contra la familia» y que cuando era alcalde de Sao Paulo pretendía distribuir un 'kit gay' contra la homofobia y que niños de seis años reciban «clases de sexo». El candidato del PT ya había demostrado la falsedad de la acusación y la justicia electoral había llamado a Bolsonaro a cesar con la difusión de mentiras.

Menor ventaja

Haddad celebró que la ventaja se haya reducido de 18 a doce puntos y recordó que al ser dos candidatos cuando uno cae el otro crece. «Está fácil darle la vuelta. En Sao Paulo, ciudad que goberné, ya lo pasé», festejó el abanderado del PT.

Para sumar apoyos Haddad espera la palabra de Ciro Gomes, el candidato desarrollista que quedó en tercer lugar en la primera vuelta y que ayer volvió de Europa. El presidente de su partido adelantó que Gomes grabará un vídeo de respaldo al candidato del PT.

Mientras, Bolsonaro recibió el aplauso del exasesor de campaña de Donald Trump, Steve Bannon, que lo destacó como «un gran líder para Brasil en este momento histórico». Ya en agosto, el hijo del candidato, el diputado Eduardo Bolsonaro, se había reunido con el senador republicano Marco Rubio, quien, según una investigación de la revista brasileña 'Carta Capital', «apoya y financia» al candidato ultraderechista sudamericano, además de ponerle en relación con la Asociación Nacional del Rifle estadounidense.

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