Maduro considera «una insolencia total» el ultimátum europeo para que convoque elecciones

Maduro considera «una insolencia total» el ultimátum europeo para que convoque elecciones

Sobre la autoproclamación de Guaidó, el mandatario considera que se trató de un acto que «viola todas las leyes y la constitución»

ANJE RIBERA

Nicolás Maduro intenta trasladar al mundo una imagen de fortaleza que ya ni siquiera cala entre sus más fieles seguidores, los afectos al régimen chavista. Empeñado en negar la evidencia de que cada vez se encuentra más solo y ciego ante la proximidad del final de su época, ayer volvió a envalentonarse para rechazar el ultimátum europeo lanzado por boca del presidente Pedro Sánchez, para que convoque de forma inmediata elecciones presidenciales. El líder bolivariano continúa amparándose en el Ejército y en la fidelidad de los generales. Lo quiso visualizar al encabezar unas maniobras militares casi al mismo tiempo en que la oposición recorría los cuarteles para ganarse el apoyo de los uniformados a cambio de futuras amnistías aprobadas por la Asamblea Nacional, no reconocida por el Gobierno bolivariano.

Con su tradicional vehemencia consideró «una insolencia total» que la UE le exija que los venezolanos vuelvan a pasar por las urnas para elegir de forma libre a sus dirigentes. «¿Ocho días de qué?», se preguntó en una entrevista concedida en Caracas a la cadena CNNTürk. El canal otomano fue el encargado de difundir su mensaje inmovilista. «Nadie puede darnos un ultimátum de este tipo. Si alguien quiere abandonar el país, lo puede hacer. Venezuela no está ligada a Europa. El Viejo Continente se equivoca al menospreciarnos, al ignorar nuestra historia y nuestros doscientos años de independencia», manifestó.

Y fue más allá. «Se han comportado con arrogancia. Las élites europeas no reflejan la opinión de los pueblos europeos». Porque, en su opinión, apoyar la proclamación del presidente del Parlamento Juan Guaidó como mandatario legítimo del país «es un acto que viola todas las leyes y la Constitución». Esta situación se resolverá por la ley, ante el poder judicial. «Vamos a establecer la paz y vamos a seguir condenando estos eventos, como lo hicimos en el Consejo de Seguridad. Todas estas mentiras son obra de Estados Unidos. De cualquier manera, estoy abierto al diálogo», indicó.

Esa mano abierta anunciada se plasmó de hecho en la suspensión por parte de la Cancillería venezolana del plazo que había anunciado para que los funcionarios de la Embajada norteamericana abandonaran el país. Ahora Caracas propone negociar durante un mes la apertura de «oficinas de intereses» como las existentes en Cuba, el régimen que sirve de espejo en el que reflejarse para los chavistas. Por tanto, parece que los bolivarianos bajan el tono tras una agitada semana de crisis institucional con la Administración encabezada por Donald Trump -la principal importadora del petróleo venezolano- tras el reconocimiento de Guaidó.

«Viejas potencias coloniales»

Sin embargo, dentro de ese universo de contradicciones en el que intenta subsistir el Gobierno de Maduro, horas más tarde un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores volvió a hablar de «golpe de Estado» perpetrado «al estilo de las viejas potencias coloniales» desde Washington con el apoyo de la Unión Europea. La nota lamentó que la UE no hubiera tenido «el coraje de soportar las presiones» y haya decidido incrementar «el indigno coro de gobiernos satélites». Recordó, asimismo, que «la legitimidad y la constitucionalidad de los procesos electorales, de las instituciones y de las autoridades del Estado venezolano no dependen en modo alguno del reconocimiento, juicios o posiciones de ninguna entidad extranjera».

«La lógica colonial fue desterrada de la patria venezolana hace doscientos años por la gesta libertadora bolivariana y este legado será defendido hoy como entonces», sostuvo, al tiempo que destacó que el Gobierno «seguirá apostando a mantener una relación constructiva de respeto y cooperación con todos los países de la Unión Europea, orientada al desarrollo compartido y la paz tanto en Venezuela como en la región latinoamericana y caribeña», finalizó el comunicado.

Pedro Sánchez y el Gobierno español tuvieron su propio apartado en la refriega de ataques de los bolivarianos. El vicepresidente económico, Tareck el-Aissami, fue el encargado de calificar de «repudiable e insensata» la decisión del presidente español de dar un ultimátum de ocho días para celebrar elecciones «libres y creíbles» si Caracas no quisiera el reconocimiento de Guaidó como legítimo máximo dirigente del país caribeño.

El-Aissami utilizó su cuenta de Twitter para acusar a Sánchez de respaldar un golpe de Estado «al igual que Aznar» contra el fallecido presidente Hugo Chávez en 2002. «Pensábamos que no había algo peor que Rajoy», señaló además.

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