El fuego desvía el debate sobre la protección de la Amazonía

El fuego ilumina el cielo nocturno de Humaita mientras deja un paisaje carbonizado en Iranduba, dos parajes de la selva del Amazonas. / REUTERS

El presidente de Brasil vuelve a culpar de los incendios a los ambientalistas, que le acusan de eludir su responsabilidad con un discurso victimista

MARCELA VALENTEBuenos Aires

Sin reparar en el rechazo que provocaron sus dichos de la víspera, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reiteró este jueves que las entidades ambientalistas son «las mayores sospechosas» por los incendios que están arrasando la Amazonía, el bosque tropical más grande del planeta. «Las ONG perdieron dinero», dijo aludiendo al corte de la financiación por parte de Alemania y Noruega por la falta de compromiso de Brasil en la preservación de sus bosques. «Están desempleados. ¿Qué tienen que hacer?», se preguntó. «Intentar derribarme», respondió.

Si bien no aportó pruebas, para Bolsonaro hay «indicios fortísimos» de que las ONG están detrás de los 72.843 focos de incendio en Brasil que están provocando que el firmamento se ilumine por las noches y que el humo cubra el cielo de las ciudades. «La Amazonía es mayor que Europa. ¿Cómo combatir un incendio criminal en esa área?», se preguntó. Brasil, que acaba de perder más de 60 millones que iban a desembolsar Alemania y Noruega, «no tiene recursos», dijo, para fiscalizar el desmonte y la quema intencionada.

Los ambientalistas reaccionaron con indignación. Marcio Astrini, de Greenpeace Brasil, dijo que las afirmaciones de Bolsonaro «son cobardes, hechas por un presidente que no asume sus actos e intenta culpar a terceros por el desastre ambiental que él mismo promueve». «La Amazonía está agonizando y Bolsonaro es responsable por cada centímetro de bosque deforestado e incendiado», agregó Astrini. También WWF-Brasil acusó al presidente de intentar «desviar el debate sobre la necesidad de proteger la Amazonía».

En tanto el ministro de Ambiente, Ricardo Salles, adjudicó el fuego al clima seco y a los pobladores de los Estados del norte que, según él, «tienen el hábito de hacer fuego, quemar la basura, quemar cosas». «Es una cultura que viene de mucho tiempo», estimó. La dirigente ambientalista Marina Silva, extitular de la misma cartera, adelantó que su agrupación Redes pedirá al Supremo Tribunal Federal el juicio político de Salles por el delito de responsabilidad.

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