La corrupción también rodea a Bolsonaro

A la derecha, el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, en una reunión el pasado día 19./EFE
A la derecha, el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, en una reunión el pasado día 19. / EFE

El presidente electo de Brasil se ve envuelto en un escándalo de fraude en el seno de su familia a falta de una semana para tomar posesión

MARCELA VALENTECorresponsal. Buenos Aires

A una semana para la asunción del nuevo presidente de Brasil Jair Bolsonaro, el dirigente derechista -que se presentaba como una figura inmaculada- afronta un escándalo de corrupción que envuelve a su familia y amigos. Entretanto, su principal oponente, el exmandatario Luiz Inacio 'Lula' da Silva -preso desde abril- dijo ser un «rehén» después de que un juez del Supremo ordenara su liberación y otro la frenara en menos de 24 horas.

La denuncia que salpica al clan Bolsonaro comenzó con la investigación del Consejo de Control de Actividades Financieras que detectó transacciones «atípicas» en la cuenta bancaria de Fabricio de Queiroz, policía retirado y exchófer del diputado Flavio Bolsonaro, hijo del mandatario electo. Los movimientos son «incompatibles» con el salario del excolaborador, dicen los denunciantes. Durante todo 2016 y parte de 2017, Queiroz ingresó 1,2 millones de reales (270.000 euros) cuando la suma de lo que percibía como militar jubilado y conductor privado era de 5.000 euros.

La pesquisa detalló que Queiroz recibía en su cuenta depósitos de siete asesores de Flavio a comienzos de mes y que había ingresado el equivalente a 5.400 euros en la cuenta de Michelle Bolsonaro, esposa del futuro presidente. El expolicía es amigo y compañero de pesca de quien gobernará la mayor potencia sudamericana a partir del 1 de enero. Gracias a esa conexión, la hija de Queiroz, Nathalia, «trabajaba» en el gabinete de Jair Bolsonaro cuando éste era diputado. Pero se descubrió que la joven es en realidad entrenadora de gimnasia y nunca trabajó en la Cámara. Sólo aparecía cobrando un sueldo que luego depositaba completo en la cuenta de su padre.

LA CLAVE:

Movimientos sospechosos.
Se investigan ingresos«atípicos» en la cuenta del exchofer de su hijo Flavio yde la futura primera dama

Al principio, Bolsonaro padre asumió su responsabilidad en el depósito que Queiroz hizo en la cuenta de su esposa, la futura primera dama. Dijo que fue parte de la devolución de un préstamo personal que le hizo al expolicía y que le pidió que lo depositara en la cuenta de Michelle. «Si erré, fue un error humano», se justificó. «No hay problemas, asumo la responsabilidad», afirmó.

A medida que se conocieron más detalles, el próximo presidente de Brasil se decantó por el silencio. Su futuro jefe de Gabinete iba a ser el portavoz en el caso pero su intervención empeoró las cosas. Onyx Lorenzoni abandonó una rueda de prensa ofuscado cuando los periodistas quisieron conocer más detalles de la denuncia y la implicación de los Bolsonaro.

Incomparecencia

El Ministerio Público Fiscal de Río de Janeiro convocó a Queiroz a declarar. Pero el exchófer no se presentó ni en el primero ni en el segundo llamamiento. Adujo razones de salud para ausentarse, pero nadie sabe dónde estaría hospitalizado ni cuál era su dolencia. Los fiscales no ordenaron su búsqueda, como han hecho en otros casos de manera coercitiva, incluso cuando el sospechoso manifiesta voluntad de comparecer. Lo que hicieron fue citar a Flavio para el 10 de enero para que dé explicaciones sobre su empleado.

El silencio de Queiroz aturde. Su ausencia -considerada deliberada entre los fiscales- coincidió con el desafío del juez del Supremo Marco Aurelio Mello, quien ordenó que quedaran en libertad todos los condenados en segunda instancia hasta que su sentencia quede firme, tal como manda la Constitución. Es el caso de Lula, preso desde abril en una causa controvertida de corrupción y lavado de dinero.

La decisión de Mello fue frenada por el presidente del Tribunal, José Antonio Dias Toffoli, que aceptó una acción de la procuradora general para detener el recurso de su colega y llamó a juzgar el tema de la prisión de los condenados en segunda instancia el próximo mes de abril, cuando se sospecha que 'Lula' habría recibido una tercera confirmación de su condena. «Yo no estoy preso, soy un rehén. Quien no entienda eso, no entiende lo que está pasando conmigo», dijo el exmandatario a sus allegados desde la prisión en Curitiba.

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