La Argentina que deja Macri

Mauricio Macri. /Efe
Mauricio Macri. / Efe

El presidente se juega el segundo mandato en apenas diez meses sin más baza que una desastrosa gestión económica y social

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Cuando faltan poco menos de diez meses para las elecciones generales en Argentina, el presidente Mauricio Macri se juega la reelección en un escenario que le va muy a la contra. El mandatario deja un balance de gestión desastroso, sin resultados positivos que poder mostrar al electorado y sin apenas promesas cumplidas, excepto el asedio a la oposición.

La realidad se ha impuesto a los deseos del líder conservador. La inflación, que según el Macri candidato iba a ser lo más fácil de revertir, es hoy la más alta de los últimos 27 años. La pobreza, que iba a tender a cero, según repetía como su principal compromiso de campaña, ha aumentado en casi un 6% en el último año. Los datos sobre la deuda externa tampoco le son favorables: al final del segundo mandato de su antecesora, Cristina Fernández, representaba el 52% del PIB. Este año ha saltado por encima del 80% y se espera que la actividad económica retroceda un 2,8% en este ejercicio y un 1,9% en 2019. La OCDE ya ha calificado la situación que atraviesa el país sudamericano de «profunda recesión», con el consumo en caída libre, incluso en la compra de artículos de primera necesidad.

De acuerdo con los datos oficiales que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), la inflación en noviembre ha escalado ya hasta el 43,9% desde el mes de enero. Una subida de precios que choca con el día a día de los argentinos, puesto que tanto los asalariados como las pensionistas han experimentado en los últimos meses una caída de su poder adquisitvo de entre el 15 y el 20%.

La producción industrial es la más castigada, con un número creciente de pequeñas empresas que echan el cierre, con el impacto que esto supone para el empleo. Casi dos terceras partes de la capacidad productiva del país está ahora mismo parada. En sectores como el textil y de automoción se acerca al 50%. «El Gobierno no tiene un plan productivo y tiene el récord de inflación», denunció el presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo.

Más crítico fue su antecesor en el cargo, Héctor Méndez, que confesó abiertamente que «se equivocó» al apoyar a Macri. «Si el Gobierno no es capaz de hacer correcciones estamos perdidos», advirtió Méndez, que no ve señales de recuperación ni siquiera para el próximo año cuando empiecen los meses frenéticos de la campaña electoral.

Macri solía repetir que la inflación era «el más fácil» de los retos a los que se enfrentaría su Ejecutivo y que el descontrol de precios era señal del «fracaso» de un presidente. Ahora, echa balones fuera y atribuye la delicada situación que atraviesa el país a una «tormenta» financiera externa que azota a la economía. «Ha sido un año difícil y traumático», admitió la semana pasada ante su gabinete. El Ejecutivo de Macri se vio obligado a solicitar un rescate millonario del Fondo Monetario Internacional porque Argentina se quedó sin posibilidades de acceder al mercado de deuda soberana a tasas razonables. «Nos fuimos un poquito a la banquina pero mantuvimos la dirección», se consoló.

En cuanto a las promesas relativas al bienestar social, Macri habló en campaña de lograr «pobreza cero», pero el indicador muestra un alza preocupante del númerro de personas en riesgo de exclusión social a medida que aumenta la inflación -con fuertes subidas en alimentos y medicamentos-, el cierre de fábricas y el incremento del paro. Un estudio publicado hace unos días por la Universidad Católica Argentina indicaba que el nivel de pobreza se había incrementado en un 33,6% en el último trimestre de 2018, casi seis puntos superior al mismo periodo del año anterior.

Cristina, ¿su rival?

Los números fríos cobran vida en historias personales. Hay trabajadores con empleo relativamente estable y cierta calificación que ya no alcanzan a cubrir los gastos de una cesta de la compra básica. Según cuentan los propios comerciantes, muchos de sus clientes -carnicerías, fruterías, panaderías...- ya no compran por kilos sino por unidades, mientras que en productos de limpieza y perfumería la caída del consumo ha sido muy superior a la media.

«Quiero que me evalúen por los números de pobreza», pedía Macri durante su primer año después de una primera devaluación fuerte que se ha repetido este año. La depreciación, antes y ahora, fue seguida de incrementos de tarifas y combustibles con nuevo y mayor impacto en la inflación. Pese a todo, Mauricio Macri confía en presentarse a las elecciones de octubre y su principal contrincante podría ser otra vez Cristina Fernández, aunque ella todavía no se ha pronunciado. Otros dirigentes peronistas con ambiciones son el exjefe de Gabinete de Cristina y rival en la puja interna, Sergio Massa, y gobernadores y legisladores con mucho menos peso en los sondeos.

Los analistas coinciden en que la fragmentación opositora beneficia al oficialismo, de ahí que si el peronismo no presenta un único candidato las posibilidades de Macri crecen. Por eso el Gobierno fomenta las denuncias de corrupción durante la gestión anterior aunque en algunos casos el ataque se le vuelva en contra y salpique también a miembros de la familia presidencial.

 

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