Una periodista española atribuye su expulsión de Turquía a un malentendido

El Gobierno turco deportó el pasado fin de semana a Beatriz Yubero tras publicar una serie de tuits sobre el presidente Erdogan, según el diario 'Hurriyet Daily News'

AGENCIASmadrid

El Gobierno turco deportó a la periodista Beatriz Yubero el pasado fin de semana. La reportera se encuentra ya en España tras haber sido acusada de "terrorismo", hecho por el que permaneció detenida durante 36 horas, y fue deportada al quedar en libertad "sin cargos", según anunció en su perfil de Twitter.

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La periodista española, estudiaba el doctorado en la Universidad de Ankara, aparte de colaborar para varios medios españoles. Fue arrestada la semana pasada debido los tuits que compartió sobre el presidente Erdogan, según ha publicado el diario 'Hurriyet Daily News'. Ha negado que hubiera publicado mensajes en esa red social contra el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan. "Es totalmente mentira", ha enfatizado. En este sentido, ha atribuido su deportación a una denuncia malintencionada de alguien o un malentendido, pues ha subrayado que no hay motivo para su expulsión y que solo desea regresar cuanto antes. "Estoy libre de cargos. Espero que el viernes el embajador turco aclare cuándo puedo reingresar en Turquía, donde deseo continuar mi carrera", ha escrito en Twitter. 'Hurriyet Daily News' sostiene además que a Yubero no se le permitió ponerse en contacto con la embajada española en Ankara.

Fuentes de Exteriores han indicado que la embajada española en Ankara ha hecho gestiones desde el primer momento e incluso ha pedido explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo. También ha estado en contacto continuo con la periodista, han añadido las fuentes, y se han efectuado gestiones con la embajada turca en Madrid para intentar arreglar la situación.

Yubero ha explicado que el 20 de julio, las autoridades turcas cancelaron sin ningún tipo de aclaración la beca con la que estudiaba el doctorado, cuya concesión depende de la Oficina del primer ministro. Solamente se le dijo que la decisión se había tomado "arriba". Quiso asegurarse entonces de que su situación no era irregular y podía permanecer costeándose ella misma los estudios.

Sin embargo, el jueves pasado la Policía fue a su casa, donde no se encontraba, y registró la vivienda. A la mañana siguiente, dos policías de la unidad antiterrorista se presentaron allí y le dijeron que estaba deportada, aunque no le entregaron ninguna notificación, como ella había pedido.

Interrogatorio

Según su versión, la llevaron a la unidad antiterrorista en Ankara, donde estuvo hasta las siete de la tarde. De allí, a Inmigración y, de nuevo, a la unidad antiterrorista, para pasar la noche finalmente en Extranjería. "Durante todo este tiempo me interrogaron y quedó claro que yo no pertenecía, no tenía vinculación con ninguna organización terrorista. Me dijeron que estaba libre de cargos, que estaba limpia y, según ellos, podría quedarme en Turquía sin problema", ha relatado.

Pero en Inmigración se le comunicó que la orden de expulsión ya estaba firmada y no se podía hacer nada. En cuanto llegara a España, tenía que recurrir ante la Embajada de Turquía para que, en el plazo de un mes, pudiera volver. "De hecho, no tengo ninguna orden de deportación ni nada; yo he salido de Turquía sin ningún documento", ni sello en el pasaporte, ha asegurado. Y se considera afectada "colateralmente" por la política de detenciones del Gobierno turco tras el golpe fracasado.

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) ha anunciado que presentará una queja ante la embajada turca para expresar la "más firme condena" por la "detención y expulsión" de la periodista e instar al Gobierno de ese país a que reconsidere la deportación y le permita entrar de nuevo.