Desde el prólogo cerámico, el granadinismo no ha tenido tregua, ni una mísera etapa llana para respirar y hacer balance. En apenas siete disputas nos han salido canas
MANUEL LÓPEZ SAMPALO
Lunes, 30 de septiembre 2019, 02:22
Empiezo a sospechar que La Liga Santander está diseñada por Javier Guillén, director de La Vuelta a España. Guillén, para quien no lo sepa, lleva al límite las emociones del aficionado al ciclismo, concatenando etapas cardíacas. Curiosamente, diecinueve etapas tiene una gran vuelta, igual que partidos por equipo hay en una vuelta de Liga.
Desde el prólogo cerámico, el granadinismo no ha tenido tregua, ni una mísera etapa llana para respirar y hacer balance. En apenas siete disputas nos han salido canas. Hemos visto ya a los de Diego 'Pablo' Martínez vestir el maillot rojo de líder hasta en tres ocasiones y ganar la etapa reina tras batir en la cima a Valverde y los suyos.
Tal como pasa en la Vuelta, cuando esperas una jornada de llaneo, sin sobresaltos, como la del Leganés, ¡pum!, te encuentras a dos kilómetros de meta un muro de adoquines que, o activas el modo Antonio 'Alaphilippe' Puertas o te quedas tieso. Parafraseando al famoso 'exvicedelincuente' del Gobierno: «Es la Primera, amigo».
Y ahora, sin oxígeno y resaca de gin-pepino, toca poner rumbo a La Castellana (que de llana tiene poco) a subir otro puerto de categoría especial. No sé cómo saldrán nuestros soldados del Bernabéu: si con el maillot rojo de líder, con el blanco de revelación o con el rojiblanco de lunares de la montaña como en el Tour... Lo único seguro es que coronaremos con la cabeza bien alta.
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