Sonya Keefe | Delantera del Granada femenino
«De pequeña pensé que era imposible dedicarse al fútbol porque no veía a niñas jugando»La goleadora chilena dice que el equipo se centra en competir y no le obsesiona igualar el quinto puesto del año pasado
El trabajo constante trajo a España hace casi tres temporadas a Sonya Keefe (Santiago de Chile, 2003). Pese a dejar atrás su país, su gente ... y su fútbol, la 'Bombardera' –como la apodan cuando salta al verde– apenas notó el cambio de aires, pues siguió destrozando las porterías rivales del viejo continente. En el Granada femenino continúa llevando a cabo dicha parte troncal de su oficio con seis dianas en once encuentros de la máxima categoría, algo que no la intimidó. Ella misma reconoce que el esfuerzo siempre conlleva recompensa. De momento, no le falta razón.
–La primera es obligada para salir de dudas. ¿Cómo se pronuncia su nombre?
–Es 'Sonya', tal y como se lee en castellano. Y el apellido, 'Kíf'. No se dice 'Kifi', ni 'Kefe'. Es inglés, por parte de padre. Lo manejo bien, aunque de momento no me ha tocado utilizarlo mucho en el mundo del fútbol.
–¿Cómo fueron sus inicios?
–Jugué con mi hermano mayor y amigos en común en el barrio, allí en Santiago. Esa esencia se va perdiendo cuando pasas a profesional, pero recordar de dónde vienes siempre ayuda a mantenerte centrado.
–De pequeña desconocía el fútbol femenino. Solo atendía al de hombres. ¿Cuáles fueron sus referentes?
–Normal, pues no veía a niñas jugando y pensé que era imposible dedicarse al fútbol hasta que descubrí el femenino. En cuanto a referentes, yo era muy fan de Cristiano Ronaldo. Quería asemejarme al máximo a su modo de juego.
–Se estrenó este curso en la élite con el Granada, pero ya conocía bien España.
–En 2026 cumpliré tres temporadas y media en este país. Llegué al Cacereño, de Primera RFEF, en el invierno de 2023. Luego pasé el año pasado en el DUX y quedé pichichi. Recientemente me dieron un premio de la AFE por ello.
–Llegó a marcar 26 goles en Segunda esas campañas. Desde fuera puede parecer que le resulta fácil.
–Nunca lo es. Obviamente, tuve que pasar por proceso de adaptación a un nuevo equipo, otras compañeras, una liga distinta, la ciudad… Pero cuando trabajas y te esfuerzas, los resultados vienen solos. En mi caso, los goles. Me considero una jugadora trabajadora.
–En Primera, de momento van seis dianas en once partidos. En base a su promedio, acabaría el campeonato con 18. ¿Lo ve factible?
–Es impensable. No me pongo ningún objetivo de goles, ya que supondría un extra de presión innecesario. Me centro en aparecer cuando el equipo lo necesite, que es lo importante.
–En Granada ha caído de pie, goleando desde el primer día. ¿A qué se debe esa adaptación inmediata?
–Se lo debo a mis compañeras, que me ayudaron a sentirme cómoda en la cancha. También al 'staff', que me da confianza y me ayuda a corregir detalles para mejorar. Voy a los entrenamientos con la mejor predisposición para aprender, tratando de escuchar todos los consejos que me den.
–Vino para sustituir a otra artillera como Edna Imade. ¿Está a su altura?
–Coincidí con ella en el Cacereño durante un año. Se trata de una persona tremenda, al igual que su calidad como futbolista. Marca la diferencia. Competir con ella como delantera en Liga es un honor. Cada una tenemos nuestras puntos positivos y negativos, pero somos dos goleadoras. A veces nos picamos entre nosotras por redes sociales si vemos que una marca y la otra no –ríe–.
–El equipo compite, pero no encuentra la regularidad. ¿Qué falta? ¿Qué les dice la entrenadora?
–Al final, esta liga es dura. Todos los equipos juegan y no puedes pretender encadenar cuatro o cinco victorias seguidas porque sí, es difícil. Lo importante es mantener nuestra identidad, aunque a veces la perdimos y no hicimos buenos partidos. Me quedo con partidos como el de Tenerife, donde no sacamos de inicio nuestro mejor fútbol, pero luego lo encontramos y nos llevamos un punto de oro. Si lo hacemos, sabemos que sumaremos siempre. Esa es la idea.
–¿Hasta dónde puede llegar este Granada?
–Lo importante es que todas sepamos a lo que jugamos. Eso nos llevará a rendir bien y a sumar de tres. Nuestro objetivo no va a ser igualar la quinta plaza de la pasada temporada, sino hacer lo que trabajamos en el día a día para competir. Poco a poco intentaremos plasmar esa identidad que nos caracteriza sobre el campo.
–¿Cómo se fraguó su fichaje?
–Tuve alguna que otra oferta en verano y fue complicado decidir, pero en ese momento sentí algo que me llevó a fichar por el Granada. Por la campaña tan buena que hicieron el año anterior, aunque no conocía a prácticamente nadie del club, ni tampoco la ciudad. Con el Cacereño vine una vez a jugar, nada más. No me equivoqué al venir. Creo que me estoy desarrollando como profesional y que puedo ser mejor aún.
–¿Qué equipo se encontró?
–Uno muy humilde, que en realidad es una familia. Siento que vamos mejorando poco a poco nuestra forma de jugar. Sabemos que estamos en una liga difícil, donde nadie nos regalará nada, pero no es imposible. Podemos competirle a cualquiera.
–Las capitanas siempre hacen hincapié en la fuerza del grupo. ¿Qué supone ese apoyo?
–Nuestro vestuario se caracteriza por estar muy unido. En los partidos, yo salgo a dar mi 100% y sé que mis compañeras irán igual, ya que van a pelear por las demás para remar en la misma dirección. Eso lo inculcan personas como Lauri, Laura Pérez, Alba Pérez… Hacen que la adaptación sea más fácil y cómoda.
–La plantilla cuenta con 18 fichas. ¿Le parece demasiado corta?
–Por ahora nos va bien. No está habiendo muchas lesiones. Quizá en invierno se sumen más nombres, pero no sabemos. Tenemos que trabajar las que estamos. A veces empleamos un sistema distinto y cualquier jugadora está preparada para cambiar su posición y ayudar al equipo .
–Usted padece de lumbalgia.
–Tengo problemas en las lumbares. De vez en cuando me molesta más que otros días, por lo que hago mucho trabajo preventivo.
–Por redes se la ve a gusto por el Albaicín. ¿Le gusta la vida aquí?
–Es muy bonita. Sobre todo, por su gente. Todo el mundo es simpático y la ciudad, una maravilla. Lo mejor es perderse por sus calles y descubrir lugares. La Alhambra es espectacular. Se ve muy linda de noche, desde los miradores.
–Encima, comparte el día a día con Manoly Baquerizo; más que una compañera de vestuario.
–Es de mis mejores amigas. Nos conocemos desde hace mucho y me siento cómoda con ella. Compartimos lo bueno y lo malo, lo que ayuda a rendir al máximo luego.
–También son rivales.
–En la Copa América nos hicimos alguna que otra entrada más dura de la cuenta, pero nos intercambiamos las camisetas después. Para mí, es familia. Ayuda a hacerlo todo más llevadero. Me enteré de que venía al Granada después de fichar yo, así que fue un plus. Esa conexión se nota en el campo.
La estela de Bárbara Santibáñez y Manuel Iturra: «En mi país sabemos que el puesto no lo regalan»
Con la llegada de Keefe, el Granada femenino acabó con una 'sequía' de cinco años sin futbolistas nacidas en Chile desde la salida de Bárbara Santibáñez en la categoría de plata. En el Masculino, el último data de hace una década: Manuel Iturra.
–Le apodaron la 'Bombardera' en su país.
–Me lo pusieron los comentaristas del Universidad de Chile, el club donde gané el campeonato de Primera. Ahora me lo han recortado a 'Bombi' por cariño.
–Se declara hincha del club 'bullanguero'. Aquí jugó una de sus leyendas: Manuel Iturra.
–¡No lo sabía! Nunca lo conocí, pero recuerdo verlo en la ciudad deportiva de allí alguna vez disputando partidos con otros jugadores retirados.
–También vinieron otros chilenos como Christian Bravo, Campos Toro o Fabián Orellana.
–No sé lo que tenemos, pero somos muy trabajadores. Sabemos que hay que ganarse el puesto y que no lo regalan. Esa mentalidad hace que tengamos éxito fuera del país.
–Ahora está con Chile.
–Es parte de este trabajo. Me siento feliz de que me consideren para el equipo nacional. Estoy siendo un pilar importante y ojalá siga así. Competimos por algo muy bonito como clasificarnos para un Mundial. Llegar es un sueño.
–Es una de las pocas futbolistas de su país que juega en Europa. ¿Nota la diferencia?
–En España, el fútbol es muy intenso, pero lo comparo con mis años en Chile. Compites al máximo todos los fines de semana, pero las chicas que van a la selección desde los campeonatos locales también. Lo dan todo en los entrenamientos. El nivel sí que es distinto.
–Ahora usted es la referente de las nuevas generaciones.
–Me considero muy joven todavía como para ello, pero ojalá en el futuro las niñas me vean como un buen ejemplo en el campo. Que me conozcan por cómo soy y por lo que doy a los demás.
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