La importancia de las derrotas

Diego Martínez abandonó solo el Bernabéu, en taxi y en silencio. Serio, mascullando la derrota. Dándole vueltas a qué pudo salir mal

La importancia de las derrotas
CAMILO MUDARRAGRANADA

Diego Martínez abandonó solo el Bernabéu, en taxi y en silencio. Serio, mascullando la derrota. Dándole vueltas a qué pudo salir mal. Maldiciendo el gol tan tempranero encajado y la lesión de su cerebro, entre otras cosas. Atendió amablemente los ánimos de su afición. «Hemos hecho todo lo que hemos podido», indicó, mientras maquinaba ya remedios para encuentros venideros.

El Granada demostró en Chamartín que es humano. Que tiene días buenos y malos, como todos. Y el sábado salió cruz. El escenario impactaba y provocó que los jugadores fuesen un flan durante toda la primera parte. El Madrid fue el de las grandes ocasiones y el Granada no. No estuvo cómodo en ningún momento ni logró ser el equipo fiable atrás al que nos tenía acostumbrado.

Más de la mitad del equipo titular jamás había jugado en el Bernabéu. Era su primera experiencia en un coliseo tan espectacular. Y se notó. Por eso a veces es bueno rebajar la euforia que rezuma el entorno atendiendo a motivos como estos. El mérito de estos jugadores no debe confundirse con exigencia. Los detalles, además, también estuvieron en contra en forma de lesiones y momentos de los goles. Se juntó todo. Una lección de aprendizaje para seguir creciendo.

El éxito y el fracaso son los dos grandes impostores de nuestra sociedad. La derrota enseña lo que el éxito oculta, es lo que hace crecer a una persona o colectivo. Muestra algo que necesitabas aprender. La de Madrid lo hará con el Granada. El equipo rojiblanco posee talento pero destaca principalmente por su voluntad de hierro. Es la joya de su conducta. Y sacó a relucirla cuando nadie daba un duro por ellos. Casta, corazón y coraje en las peores circunstancias. El legado de Diego.

Dijo una vez el científico francés Jean Paul Marat que no existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos. Y el Granada no lo hizo. Ni lo hará nunca. Esa es su grandeza. Y el camino a seguir.