Granada CF

Eteki y Carlos Fernández completan toda la sesión

Carlos Neva intenta regatear a Aarón en una sesión. /GCF | P. V.
Carlos Neva intenta regatear a Aarón en una sesión. / GCF | P. V.

El Granada entrenó con las ausencias de los internacionales y tocados, paliadas por numeros presencia de recreativistas

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

El Granada siguió trabajando en su Ciudad Deportiva en una semana carente de partido. Aprovechando la brecha, los numerosos jugadores lesionados del equipo tratan sus dolencias en la enfermería. Dos han sido los componentes que se han unido al grupo para completar toda la sesión al mismo que sus compañeros: Carlos Fernández y Yan Eteki.

El delantero sevillano, aquejado este martes de una fuerte contusión en el tobillo, volvió al trabajo grupal dejando muy buenas sensaciones y sin presentar molestia alguna. Igual el camerunés, que parece repuesto de su esguince de tobillo. No estuvieron los demás lesionados: Montoro, Quini, Vico, Neyder Lozano y Álvaro Vadillo. La lesión y el alcance del valenciano siguen siendo una incógnita, por lo que la reaparición de Yan Eteki es una buenísima noticia para Diego Martínez.

Con tanta ausencia, pues hay que sumar la de los tres internacionales, Azeez, Herrera y Machís, el vigués sumó a su grupo a varios jugadores del filial. Al tercer meta, Etxebarría, se unieron Tavares, Isma Ruiz, Isi, Aranda y Mario Rui.

La mañana empezó con un ejercicio divertido para entrar en calor. Los jugadores ian pasándose con las manos distintas pelotas (tenis, gomaespuma, plástico y el oficial de la Liga) para intentar definir tras dar varios pases. Unas veces debían definir en el suelo, otras contactar con el balón en el aire o rematar de cabeza.

Después, el ataque ganó protagonismo. Los jugadores debían realizar oleadas ofensivas en superioridad numérica. Al acabar la jugada, los tres atacantes cambiaban de rol, pasando a defender para ensayar el repliegue de forma activa. Por último, un partidillo a tres metas, sin demasiadas indicaciones o limitaciones. La defensa que guardaba las dos porterías tuvo que hacer un intenso trabajo posicional para evitar que los ataques llegaran por cualquiera de los dos flancos, algo que aportaba mayor libertad a sus compañeros de ataque.