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Marina, agricultora de pitaya en el pueblo de sus orígenes Javier Martín

La traductora que dejó su trabajo en Barcelona para cultivar la fruta del dragón en un pequeño pueblo de Granada

«Quería respirar tranquilidad, aire fresco, estar rodeada de naturaleza y tener tiempo», dice Marina

Sábado, 29 de noviembre 2025, 00:31

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Cuando Marina Roldán atraviesa el umbral que la conduce a su lugar de trabajo, en Pedro Martínez, el entorno se transforma y es como si ... la joven se teletransportase a un pueblo de la costa granadina. La temperatura aumenta, de repente, veinte grados, la humedad se dispara y unas frutas ovaladas de color rosa y espinas verdes se convierten en las protagonistas del escenario. Ella se dispone a cortar y recoger las que están maduras mientras echa la vista atrás y recuerda los años de su otra vida. «Pasaba once horas delante de un ordenador, los trayectos eran infinitos...ese trabajo me tenía encerrada en casa», dice.

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