La vuelta a clase se toca con los dedos

Olga, junto a su profesora de la ONCE en clase. /P. G-T.
Olga, junto a su profesora de la ONCE en clase. / P. G-T.

La ONCE presta apoyo educativo a 411 alumnos con ceguera, entre ellos Olga, de seis años, que aprende en el colegio de primaria Luis Rosales

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

En el Colegio de Primaria Luis Rosales se aprende con las yemas de los dedos. Los niños juegan y guían a Olga, una niña de seis años con discapacidad visual, por el patio de recreo. Ataviada con sus gafas estampadas de sol, supera los obstáculos siguiendo las indicaciones de sus amigas y las líneas de colores que ha puesto en el pavimento la dirección del centro. Olga nació con aniridia, una enfermedad poco frecuente que se caracteriza por la ausencia de iris, lo que provoca ceguera total o visión parcial. La pequeña puede distinguir colores, pero no es capaz de ver las letras.

Desde que alcanzó la edad escolar aprende braille de la mano de la ONCE y Lucía González, profesora de refuerzo de la entidad solidaria. Acaba de empezar primero de primaria y sigue las clases con sus compañeros videntes gracias al método braitico, con el que los niños y niñas ciegos podrán descubrir el braille al mismo ritmo al que sus compañeros de clase aprenden a leer y escribir. Utilizan los mismos soportes, cuadernos y ordenadores; ella con su código, sus compañeros de pupitre con las lecciones impresas en tinta.

Este novedoso sistema de aprendizaje se implantó el año pasado y «permite que nuestros niños puedan aprender el sistema braille desde la cuna; además, está estructurado en diferentes módulos que se adaptan a la edad y la etapa educativa del niño», explica Margarita Martos, responsable de Servicios Sociales para afiliados de la ONCE. Martos asegura que el rendimiento académico y los resultados son mejores, ya que es un sistema «más atractivo, que anima a la lectura». «Antes un niño ciego no tenía dibujos, con este método todo eso cambia y puede tocar los gráficos y cambiar de sensaciones», apunta.

«Estamos muy contentos con la cobertura que tiene la ONCE. En el colegio están volcados, se abren a cualquier sugerencia. Nuestra hija está muy contenta, es una niña muy autónoma y está muy integrada en el grupo y en el centro», aseguran Jorge y Lorena, padres de la menor y delegados de la fundación.

La niña recibe la visita de una profesora de refuerzo dispuesta por la fundación tres veces por semana, que acompaña a Rosa León, la maestra del centro que tendrán los alumnos en esta nueva etapa. El curso no ha hecho más que empezar y el profesorado se adapta a los cambios: «Acabo de empezar con ellos este curso, pero la 'seño' que viene de la ONCE lleva usando el sistema con Olga desde los tres años. Le prepara material para que siga las clases con sus compañeros», dice Rosa. A través de una máquina de escribir, Olga completa las mismas fichas que hacen sus compañeros a mano.

Aceptar la diferencia

«Acompañamos a Olga desde que era bebé con estimulación temprana. Se le han dado todas las estrategias para que tenga un nivel de maduración suficiente para integrarse igual que el resto de niños de su edad», explica Lucía González, su profesora de apoyo. «Los niños aceptan mucho mejor la diferencia que los adultos y viven con mucha naturalidad la invidencia de Olga». «Saben que trabaja lo mismo que ellos, pero con el tacto y el relieve», continúa.

«Son incluso sus defensores y están pendientes de que no se caiga. Es increíble la sensibilidad que tienen. La experiencia de tener un compañero diferente y vivirlo como uno más es sorprendente», manifiesta emocionada. «No todos los centros están igual de adaptados y concienciados. Un niño ciego, por encima de todo, es un niño», remata. Olga coincide con su 'seño': «Me enseña braille. Estoy leyendo 'El huevo con patas'», dice con timidez la pequeña.

La ONCE ha comenzado a introducir este material de aprendizaje inclusivo en todas las aulas donde hay escolarizado algún alumno con ceguera o discapacidad visual. El método braitico es el resultado del trabajo realizado por un importante número de profesores y educadores de la asociación de toda España. El sistema se ha desarrollado con el objetivo de que se convierta en una herramienta útil para los 400 docentes que tienen alumnos ciegos. El sistema se divide en cuatro módulos diferenciados por la edad.

En toda España, la fundación atiende a 1.805 alumnos con ceguera. En la provincia de Granada presta apoyo a 411 personas; 65 en Educación Infantil, 88 en Primaria, 62 en Educación Secundaria, 18 en Bachillerato, 23 en Formación Profesional y 150 en otras enseñanzas.

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