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La violencia machista, una lacra contra la que luchar en cualquier ámbito

La violencia machista, una lacra contra la que luchar en cualquier ámbito
UGT ha presentado un informe sobre la violencia de género con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
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La Unión General de Trabajadores ha presentado un año más su 'Informe sobre violencia contra las mujeres'. En esta ocasión, y con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el sindicato ha reiterado su «rotunda repulsa y condena contra la atrocidad y el horror de la violencia contra las mujeres». Existen 971 casos de mujeres asesinadas desde el 1 de enero de 2003 hasta el 23 de octubre de este año.

En este informe, UGT presenta datos para conocer las dimensiones de la violencia contra las mujeres. En 2017, el número de denuncias por violencia ejercida por la pareja o expareja fue de 166.260. En lo que llevamos de 2018, los número siguen una tendencia similar. Esta violencia, continúa el informe, ocurre «en cualquier estrato social, sea cual fuere su nivel económico, educativo y cultural». Este tipo de acciones machistas aparecen de forma física, psicológica, sexual y económica.

Entre 2012 y 2016, 4.303 mujeres y niñas fueron violadas en España, mientras que se produjeron 8.600 denuncias por otros delitos de agresión sexual solo en 2016. Los datos del Ministerio del Interior señalan en 2017 un incremento del 10,65% de las violaciones con respecto al año anterior, suponiendo casi cuatro delitos sexuales al día. Aún así, desde la Federación de Centros de Asistencias a Víctimas aseguran que solo una de cada seis violaciones se denuncia en España.

Las agresiones acontecidas en el espacio de trabajo

Según datos de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, «entre 2008 y 2015, casi 2.500 mujeres se vieron afectadas por infracciones en materia de acoso sexual en el trabajo». Estos datos implican un caso diario de acoso, imponiendo multas que alcanzan los cientos de miles de euros. En Europa, un tercio del acoso sexual contra las mujeres se produce en el entorno laboral, con una ínfima parte de casos denunciados según distintos estudios.

El informe sindical indica que no se recogen datos sobre la relación existente entre el desempleo y la violencia de género, «aunque es evidente una estrecha conexión entre ambos indicadores». La inserción laboral de las mujeres que son víctimas de violencia de género debería estar garantizada, según indica UGT, para asegurar su autonomía como instrumento fundamental para salir de estas situaciones. Según datos del Informe del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, «de las 44 víctimas mortales por violencia de género en 2016, solo el 41% de ellas estaba trabajando». Un 0,009% de la contratación femenina registrada en los Servicios Públicos se trató de contratos bonificados por violencia de género en ese mismo año, siendo el 76% de los mismos temporales.

El Eje 4 del Plan Anual de Políticas de Empleo publicado en marzo de 2018 trata la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo. El marco del plan está destinado a mejorar la empleabilidad de personas pertenecientes a colectivos de difícil inserción laboral, especialmente mujeres y jóvenes. De este plan, solo ocho Comunidades Autónomas, entre las que se encuentra Andalucía, han solicitado programas específicos dirigidos a víctimas de violencia de género.

El acoso sexual en el trabajo y acoso por razón de sexo, indica el informe, «constituye otra manifestación más de la violencia que sufren las mujeres por su género». El 90% de las víctimas de estas conductas son mujeres. En los espacios públicos y en la vida política de la Unión, «un gran número de casos de acoso sexual no llega a denunciarse como consecuencia de la escasa sensibilización social al respecto, el miedo al despido, la dificultad para conseguir pruebas, los insuficientes canales de denuncia, seguimiento y protección de las víctimas y la normalización de la violencia», destaca el sindicato. El acoso sexual y el acoso por razón de sexo en el entorno laboral se encuentra muy invisibilizado y escasamente sancionado, pese a ser un problema de gran magnitud.

Las víctimas tienen grandes dificultades para expresar y cuantificar el problema en el que se ver inmersas. La denuncia puede no llegar por temor a represalias o a perder el empleo. Las penas para los agresores son muy bajas y no existen datos oficiales sobre el acoso sexual en el ámbito laboral. El Parlamento Europeo ha indicado en septiembre de 2018 que se observan algunos sectores especialmente expuestos a la violencia, como la sanidad, los servicios públicos en urgencias, la política, el transporte, el trabajo doméstico, la agricultura, la economía rural y los servicios textiles y de confección. Además, ciertos grupos de trabajadores se ven más afectados por el acoso psicológico y la violencia en el trabajo, «en especial las mujeres embarazadas, las personas con hijos, las mujeres con discapacidad, migrantes e indígenas, las personas LGTBI y las mujeres que trabajan a tiempo parcial, en prácticas o con contratos temporales», indica la Resolución europea.

La violencia machista en la pareja

Una de cada tres mujeres experimenta en su vida abuso físico o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por parte de otra persona, datos que ha denunciado la Organización Mundial de la Salud. Según la ONU, el 35% de las mujeres del mundo han sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. La Unión Europea señaló en 2014 que 62 millones de mujeres experimentaron violencia física y sexual en la Unión, un tercio de la población femenina; una quinta parte de las mujeres ha sido víctima de este tipo de delitos por parte de su propia pareja.

Reino Unido es el país con más casos registrados de violencia machista, con 64.500; Rusia no muestra sus datos desde que reveló en 2008 que hasta 14.000 mujeres morían al año a manos de sus parejas. Cuando se habla de combatir la violencia de género, el informe del sindicato aclara que «nos referimos a todas las formas de violencia de géneros en las que existe, como común denominador, la utilización de actos dirigidos a conseguir el control sobre la vida de las mujeres, restringiendo, coaccionando o anulando sus derechos». El propio sindicato reconoce como insuficientes las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, al referirse solo a la violencia en la pareja.

«La tolerancia cero contra la violencia de género y la lucha por la erradicación de todo tipo de conductas de violencia contra las mujeres y por la mejora de sus derechos y su protección es un compromiso del sindicato», declara UGT en el informe, marcando las pautas de denuncia y participación activa contra esta terrible situación sufrida por las mujeres en cualquier ámbito y ante cualquier persona u organización.

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