«Todos los veranos iba en bici con mis amigos a bañarnos en las balsas en medio del campo»

Las vacaciones de la poetisa granadina Teresa Gómez estuvieron rodeadas de la naturaleza característica de la Puebla de Don Fadrique. Pasaba los días jugando en la calle con su pandilla y aprovechaba para escribir y leer.

«Todos los veranos iba en bici con mis amigos a bañarnos en las balsas en medio del campo»
RAMÓN L. PÉREZ
Rosa Soto
ROSA SOTOGRANADA

Hasta los nueve años, Teresa Gómez (Puebla de Don Fadrique, 1960) no entendió el significado de las vacaciones porque hasta entonces se pasó todos los veranos jugando con sus amigos del pueblo y esa era la dinámica habitual durante el resto del año. Pero al cumplir los nueve ingresó en un colegio interno y ya fue al siguiente verano cuando comprendió lo que era estar de vacaciones, alejada de horarios, libros y responsabilidades en el internado que la mantenían alejada de su familia.

La autora de 'La espalda de la violinista' recuerda que «volver a casa tras acabar el curso sabía sentido a las vacaciones» y lo que más le gustaba hacer era pasar el tiempo con sus amigos rodeados de naturaleza. «Todos los veranos iba en bici con mi pandilla a bañarnos en las balsas en medio del campo», explica Gómez, quien pone en duda la higiene del agua de estas balsas, algo que no les preocupaba en absoluto. «Lo único que nos traía de cabeza era que el dueño de la balsa o nuestros padres nos pillaran ahí, por eso uno de nosotros se quedaba vigilando. Tampoco queríamos que nos robaran las bicis», relata.

Ya de bien pequeña aprovechaba su tiempo libre en verano para leer y escribir. «Pasaba mucho rato leyendo y por aquel entonces aún no teníamos biblioteca en el pueblo. Por eso iba al quiosco y cambiaba libros viejos por otros nuevos o pagaba un módico precio por los de segunda mano», recuerda Gómez.

Han pasado muchos años de estas vivencias y la autora considera que el tiempo de ocio de las vacaciones de los niños ha cambiado mucho. «Ahora parece que hay más inseguridad que antes, cuando nos pasábamos el día en la calle y no corríamos ningún peligro porque todos los vecinos se preocupaban de nosotros», comenta.

Esta escritora también cree que los menores de hoy día no pasan tanto tiempo rodeados de naturaleza, algo que recomienda y propone disfrutar de excursiones, sobre todo, en la montaña. Ella, aunque se mudó con 16 años a Granada, no ha perdido la costumbre de viajar siempre que puede a un entorno natural.

Reconoce que le gusta mucho el mar, pero no soporta la playa, así que la montaña siempre es un buen destino. Ahora ha descubierto una nueva excusa para viajar y es que los festivales de música veraniegos son la combinación perfecta: «Me permiten viajar, disfrutar del concierto, tener tiempo para mí, leer, escribir y conocer lugares y gente nueva».

Como turista ha viajado a distintas partes de América y en su lista de viajes pendientes está iniciar alguna ruta por Asia. «Me gusta pasar varios días como si viviera en la ciudad», reconoce alejándose un poco del perfil típico de turista. Por otro lado, celebra que Granada sea «tan bonita» y atraiga a tanta gente interesada en conocer su belleza, historia y cultura.

No obstante, cree que los flujos turísticos en la ciudad no están bien gestionados. «No es normal que dediquen tantos espacios a los turistas en detrimento al vecino y al ciudadano del barrio de toda la vida», lamenta y añade: «no hay sitio para que los niños del vecindario jueguen en su plaza ocupada por bares turísticos ni tiendas de proximidad porque todo son establecimientos de souvenirs y recuerdos». Por eso, considera muy importante «repensar la ciudad y el ocio en vacaciones».

Gómez nos recuerda que el martes 21 de este mes presentará su libro 'La espalda de la violinista' en su pueblo natal, la Puebla de Don Fabrique, evento al que invita a asistir a todos los lectores de IDEAL.