Se vende vivienda con el esqueleto de un niño dentro en un pueblo de Granada
El comprador de la casa avisó a la Guardia Civil y la investigación aclaró que los restos habían sido prestados por Medicina a un estudiante que olvidó devolverlos
La historia empezó como uno de los desasosegantes y oscuros cuentos del escritor estadounidense Edgar Allan Poe, maestro indiscutible de la literatura de terror. Un ... ciudadano compra una casa en un pueblo cercano a Granada e inicia los trabajos para acondicionarla y habitarla. En eso estaba, cuando encontró una caja en un rincón de su nueva vivienda. El hombre la abrió y se encontró frente a frente con un cráneo humano y un esqueleto despiezado. Cuando recuperó el aliento, llamó a la Guardia Civil. Arrancaba una investigación que iba a concluir con un desenlace alejado de los finales de los escalofriantes relatos de Poe. El enredo tenía una explicación más prosaica. Pero, como pasa en las series de suspense, hay que ir por partes.
Juzgado de Instrucción
Ocurrió a finales del pasado mes de octubre en una localidad próxima a la capital y el desconcertante caso llegó a un juzgado de Instrucción de la capital, a La Caleta, según informaron a IDEAL fuentes del gabinete de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
Como es natural, la prioridad era aclarar si los huesos guardaban relación con un crimen.
La inspección ocular del hallazgo determinó que el cadáver podría ser de un niño, una posibilidad que añadió más intriga a un asunto ya de por sí misterioso.
Tras algunas averiguaciones, se hizo la luz en una asunto rodeado de sombras. Fue un olvido. Uno de los anteriores residentes en el inmueble en cuestión había sido alumno de la Universidad de Granada (UGR). Estudiaba para convertirse en galeno y pidió prestado el esqueleto para reforzar su formación en anatomía. Pero se conoce que no se acordó de devolver los restos. La vivienda se vendió y allí seguía la caja que contenía una osamenta presumiblemente infantil.
Los medios del TSJA consultados por este periódico, confirmaron que la Facultad de Medicina de la UGR ratificó que el cuerpo era de su propiedad y que, efectivamente, se lo habían dejado tiempo ha una estudiante. Caso cerrado. Ya no había nada más que investigar.
Un rumor
Salvando las distancias, que son siderales, lo que sucedió fue como cuando alguien pide un libro en una biblioteca pública (o a un amigo) y nunca lo repone..., bien sea por falta de memoria o por codicia. El enigma del esqueleto parece responder más bien a la primera causa, porque es poco razonable que alguien quiera apoderarse de unos huesos humanos.
Al parecer, el cadáver ya ha vuelto a su verdadera casa, un extremo que no pudo ser confirmado por este diario.
Sea como fuere, un final feliz para una historia que tuvo un inicio espeluznante.
El rumor del macabro hallazgo comenzó a extenderse por los mentideros de los juzgados a principios de este mes de noviembre, pero ese runrún estaba huérfano de certezas. Había especulaciones, insinuaciones, augurios funestos... El tema, en un principio, pintaba regular. Pero no siempre acaba mal lo que mal empieza.
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