Para Chavela, Federico sigue vivo

Recuerdo a una dama que, hace muchos años, sale del agua salada del océano

TICO MEDINAGRANADA
Para Chavela, Federico sigue vivo

Recuerdo a una dama que, hace muchos años, sale del agua salada del océano, de uno de los dos océanos que toman por la cintura a Costa Rica. Es mediodía. La mujer viene envuelta en una túnica que centellea bajo el sol, descalza y remangada. El mar es verde de color aguacate. El sol es amarillo, color mango. La piel de este ser que avanza remangada es como de guayaba. La tarde huele a iguana. Es Chavela Vargas, princesa en soledad, en soledad deseada siempre en su país de origen; luego se haría en papel mexicana y ya, a estas horas de la medio mañana, como ella misma habría de reconocer, se habría 'tomado' como poco medio galón de tequila. Puede leer la cronica completa en la edición de papel y en 'Kiosko y más'