La carrera del año en Campotéjar (Granada)

La fiesta de la patrona, la Virgen de los Remedios, recuerda cómo la imagen fue salvada de manos moras por un grupo de hombres de la localidad

LUIS M. FERNÁNDEZCAMPOTÉJAR.
Los 'tiraores', en la foto con el alabardero, son los que escoltan la imagen de la Virgen. :: IDEAL/
Los 'tiraores', en la foto con el alabardero, son los que escoltan la imagen de la Virgen. :: IDEAL

Un año más, la tradición y la pasión han llenado de júbilo las calles la Campotéjar. El pasado fin de semana se celebraron las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de los Remedios. No pudo ser el sábado, pero contra viento y marea los campotejeros quisieron que su Virgen sí saliera a la calle el domingo. Aún así, algunos vecinos tuvieron que acoger a la patrona en sus cocheras a la espera de que cesara la lluvia.

A un ritmo más acelerado del habitual, hubo tiros, banderas y por supuesto la tradicional carrerilla que caracteriza a esta conocida procesión. A sus 67 años, Antonio Troya, al que llaman 'el Algarrobo', no ha faltado a ninguna de las fiestas de su localidad: «Quiero mucho a mi Virgen y a mi pueblo, esto solo lo entiende el que se sienta campotejero y lo viva desde pequeñito. Se trata de la historia de nuestros antepasados».

Descubrimos así una tradición que se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. Los enfrentamientos entre moros y cristianos ocasionaron una guerra en la que los primeros querían destruir las figuras religiosas de Campotéjar. Los hombres del pueblo lucharon por su Virgen con unos trabucos y se la llevaron a hombros a una cueva para esconderla, de ahí el nombre de la 'carrerilla'. Desde entonces, en cada procesión, la imagen mariana corre por la calle principal rememorando aquellos acontecimientos. Cuando llega a lo más alto del 'portichuelo', al final de la calle, le entonan una Salve y el cántico popular 'Viva la Virgen de los Remedios'.

Sin lugar a dudas, para cualquier vecino que sienta esta tradición es inevitable salir corriendo para acompañar a la Virgen. Así lo asegura una joven de la localidad, Keila Fernández: «Hace dos años sufrí una gran caída en la carrera que me provocó una lesión en la rodilla. A pesar de todo, cada año vuelvo a correr porque es más fuerte el sentimiento que el miedo a caerme».

Este año es más especial, pues acaba de constituirse la Hermandad Virgen de los Remedios. El hermano mayor, Paco 'el de Remedios', comenta las atribuciones propias de este colectivo: «Hemos formado una hermandad no solo para llevar a la Virgen, sino para la organización y coordinación de la procesión. Es un encuentro muy importante al que acude mucha gente de fuera. Me atrevería a decir que la población puede llegar a duplicarse».

De este modo, las fiestas de localidad son una cita obligada para familiares y amigos que vivieron hace años en el pueblo. La familia de Lourdes Fernández es un claro ejemplo de ese espíritu campotejero: «Me marché con mi familia a Tarragona cuando solo tenía 13 años. Ahora tengo 50 y siempre que puedo vuelvo aquí con mis hijos. Para mí es muy importante ver a la Virgen en la calle, es realmente tremendo lo que se vive».

También se repiten historias como la de Loli Santiago, que a sus 53 años ha vivido siempre en el pueblo: «Durante las fiestas mi casa está todo el día llena de gente: después de misa, comiendo y cantando. Es nuestra patrona, nuestra Virgen y le tenemos mucho cariño».

Los 'tiraores'

Otro de los elementos imprescindibles en estas fiestas son los 'tiraores', que representan a los antepasados que vencieron a sus enemigos. Desde entonces, decidieron crear un grupo masculino en honor a la Virgen. Estos hombres, a día de hoy también mujeres, visten con sombreros de flores y chalecos amarillos con bandas y cintas. Durante la procesión del sábado los 'tiraores' salen con hachos (antorchas) iluminando el camino por el que pasa la Virgen. El domingo provocan un ruido ensordecedor, pues cargan sus carabinas de pólvora realizando disparos en honor a su patrona.

Vitoriano Rosales, 'el Vitines', representa la figura del alabardero: «Soy el responsable de todos los 'tiraores'. Nosotros somos la escolta de la Virgen y representamos a aquellos hombres que la protegieron de los moros». Estos 'tiraores' son el fiel reflejo de una gran tradición familiar. Es el caso de José Francisco Díaz, 'el Mula': «Soy 'tiraor' de la Virgen desde hace 14 años y para mí es un orgullo defender a la patrona de Campotéjar. Mi familia siempre ha estado vinculada a este grupo, incluso mi tatarabuelo fue alabardero».

Las banderas añaden otro signo de identidad propio a la localidad. Se trata de los estandartes más valiosos que, junto a los 'tiraores', acompañan a la Virgen. Los vecinos del pueblo se ofrecen a 'bandear' estos emblemas como un verdadero acto de devoción. Manuel Fernández vive con su familia en un pueblo cercano, pero se crió en Campotéjar: «No falto ni un año. Mi padre, 'el Goro', me enseñó a 'bandear' con un fardo en la antigua yesera del pueblo. Ahora me satisface mucho hacerlo delante de la Virgen, porque aunque viva fuera, sigo siendo campotejero».

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