Música con todo el cuerpo

'Córporel', tercer concierto didáctico de la OCG, encanta a los escolares con percusión y danza urbana

INÉS GALLASTEGUIGRANADA.
En 'Coporel' hay sobre todo teatro mezclado con mucho humor, además de música. :: IDEAL/
En 'Coporel' hay sobre todo teatro mezclado con mucho humor, además de música. :: IDEAL

El tercer Concierto Didáctico de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) para esta temporada sorprendió a los 2.400 alumnos que asistieron ayer por la mañana a sus dos primeras sesiones. 'Córporel' es un espectáculo contemporáneo y urbano, donde la música no se hace con instrumentos de nombres impronunciables sino con cubos de basura, con escobas o con el propio cuerpo, y el baile es una mezcla de break dance, hip hop y flamenco muy alejada de las puntas y el tutú.

A lo largo de las 14 sesiones programadas para esta semana y la del 15 al 18 de mayo en el Auditorio Manuel de Falla, más de 16.000 alumnos de tercero a sexto de Educación Primaria podrán disfrutar de este espectáculo estrenado ayer, que se convertirá en Concierto Familiar el próximo 20 de mayo a mediodía.

El montaje es una adaptación de fragmentos de obras de varios autores por parte de dos de los percusionistas de la orquesta, Jaume Esteve y Noelia Arco, que a su vez forman el grupo Mintaka, en colaboración con la compañía de danza granadina Zen del Sur, integrada por Carlos López y Antonio Vargas. También participan tres bailarines del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, Alba Mata, Juan Pérez y Elisa Torre, esta última responsable de la coreografía.

En 'Córporel' no hay palabras ni narración. Apenas melodía. Solo unas gotas de teatro y de humor. En el escenario se suceden las piezas de música y las escenas de danza, piruetas y acrobacias, pero los siete protagonistas hacen un poco de todo: el cantaor es también equilibrista, y el bailarín toca el tambor. O mejor dicho, toca, a secas. Porque en este montaje no hay auténticos instrumentos de percusión, pero todo suena: bloques de madera, bidones de plástico, garrafas de agua vacías, contenedores de basura, chapas de metal, escobas, un andamio... y el propio cuerpo de los intérpretes. Danzas tribales africanas, una original coreografía para siete escobones, fusión de break dance y flamenco y la sencilla 'música para mesas' son algunas de las propuestas de este espectáculo.

El resultado encanta a los chavales: la primera sesión terminó con gritos de «Tú sí que vales» y la segunda, con un atronador «¡Otra, otra!» que no fue satisfecho por parte de los artistas, quizá superados por los mil ajustes necesarios el día del estreno.

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