'El Gallino' merece su sitio en el mapa

Camarón, Almodóvar o los Rolling Stones pasaron por su local del Sacromonte, donde igual se sirven chuletillas de cordero que unos cantes a compás

ÁNGELES PEÑALVER MAPENALVER@IDEAL.ESGRANADA.
'Juanillo', a la izquierda, junto a Camarón de la Isla, uno de los muchos flamencos con los que compartió música y mantel en su local . :: IDEAL/
'Juanillo', a la izquierda, junto a Camarón de la Isla, uno de los muchos flamencos con los que compartió música y mantel en su local . :: IDEAL

En el universo flamenco de Granada Juan Heredia, dueño del restaurante Juanillo, era quien mejor servía las chuletillas de cordero en su local, parada obligada frente a la Alhambra para los artistas, toreros y aficionados al cante andaluz. Tras su muerte, el pasado mes de agosto a los sesenta años, amigos y algunos políticos tratan de sacar adelante la idea de que una calle o plaza lleve el nombre de una persona querida en el Sacromonte por potenciar la cultura del popular barrio.

Los cantaores Camarón y Lole y Manuel, el cineasta Almodóvar o el escritor Antonio Gala integran la larga lista de personalidades que han desfilado por su local, donde también saborearon la comida andaluza los mismísimos Rolling Stones. En el restaurante, cargado de recuerdos, en cualquier momento aparecía el duende y un flamenco cantaba igual que un bailaor soltaba una patadita. Ahora, su viuda y sus hijos se encargan del negocio, a punto de cumplir 30 años.

El concejal y secretario general del PSOE local, Chema Rueda, va a presentar una iniciativa en el Ayuntamiento para que Juanillo 'El Gallino', poeta, cantaor, guitarrista y, por encima de todo, bohemio, tenga su particular homenaje en algún rincón de la ciudad.

El cantaor Jaime Heredia 'El Parrón' destaca de él su sentido del humor y su defensa a ultranza del Sacromonte. «Presidió la asociación 'Camelamos naquerar', una frase en caló que en castellano quiere decir 'Queremos hablar'», explica. Y es que 'Juanillo' siempre defendió y dignificó la imagen de los gitanos, como cuando luchó y medió por los de su etnia en los conflictos de los años ochenta en Martos.

Él, cuya vida se apagó discretamente en su domicilio del Camino del Monte, ya no trabajará a destajo por sus cuatro hijos pero, afortunadamente, no se han acabado las chuletillas, la ensalada de pimientos asados, la tortilla del Sacromonte ni el pisto de verduras frescas del Valparaíso, que son algunas de las exquisiteces que aún se pueden saborear en el genuino restaurante Casa Juanillo, que siempre llevará su impronta. Ese es el centro neurálgico de artistas y aficionados como Antonio Gallegos, los Heredia, los Habichuela, El Capullo de Jerez o Diego el Cigala, impulsores de lo que ellos consideran un merecido reconocimiento.

«De pequeño, en las zambras»

«Cantó y tocó desde pequeño en las zambras», rememora Curro Albayzín, criado con 'Juanillo' «puerta con puerta» y compañero de colegio. El cantaor anuncia que dentro de unos meses se rendirá homenaje al restaurador con un concierto. Pasaron tantas aventuras juntos que Albayzín no puede evitar contar una de ellas que siempre hacía reír al desaparecido. «Actuábamos en un pueblo, con las penurias, encima de un tractor, en lo alto de una cuesta, y a unos gamberros no se les ocurrió otra cosa que quitarle las cuñas a las ruedas para que rodáramos calle abajo. 'Juanillo', como era cojo a causa de la polio, no pudo saltar hasta que el tractor chocó contra una pared».

El hijo de la mítica bailaora 'La Gallina' fue vicepresidente de la peña Luis Habichuela desde el 2009 y ha dejado algunas grabaciones, como la del disco 'Villancicos del Sacromonte', precisamente junto a Curro Albayzín y Jaime Heredia 'El Parrón'.

Desde otros ámbitos, Ángel Díaz Sol, presidente de la Autoridad Portuaria de Motril y también amigo de 'El Gallino', considera de justicia dedicarle un espacio en la ciudad por sus denodados esfuerzos en pro de la etnia gitana. «Salió adelante de situaciones muy difíciles, fue muy comprometido. Y, por qué no decirlo, yo pasé noches estupendas en su terraza junto a personas como Enrique Morente», apostilla.

Sus tres hijas bailaoras, Antonia, Jara y Encarni, heredaron el arte de su padre, todo un emblema en Granada, donde ha dejado fama de ser, sobre todo, «una buena persona». «Mis hermanas y yo hemos 'mamao' el flamenco desde antes de nacer. Siempre hemos estado rodeadas de grandes artistas, porque mi padre se encargó de traer lo mejor del flamenco a casa. Mi padre, 'Juanillo', bohemio de la vida, del arte, cuando arrancaba a cantar esas cositas que solamente él sabía hacer me tocaba el alma», declaraba a IDEAL su hija Jara en una entrevista.