El granadino que llevó el cine a China

Antonio Ramos, natural de Alhama, llegó a tener siete grandes salas cinematográficas en Shanghai

ANDRÉS CÁRDENASGRANADA.
Cine Rialto, que mandó construir el granadino Antonio Ramos en 1930./
Cine Rialto, que mandó construir el granadino Antonio Ramos en 1930.

Pocos granadinos saben que un paisano suyo fundó siete grandes salas cinematográficas en Shanghai, construyó el cine Rialto de Madrid y hasta dirigió y produjo varias películas para el público chino. Se llamaba Antonio Ramos, nació en 1875 en Alhama de Granada y fue uno de los 'últimos de Filipinas' que prefirió quedarse allí para hacer fortuna. Lo consiguió y volvió rico a Madrid, tras vender sus salas en Shanghai, donde murió en 1944

La vida de este hombre es de película. Su nombre completo era Antonio Ramos Espejo. Quizás a ustedes les suene este nombre, pues así se llama el periodista y profesor que trabajó durante varios años en este periódico y que dirigió 'Diario de Granada'. Antonio Ramos es el sobrino-nieto de aquel pionero del cine en Shanghai. De él hemos conocido muchos detalles de la vida de su ascendiente.

La madre de Antonio Ramos Espejo había sido maestra y él había estudiado Magisterio. Sus padres estaban en crisis económica y él se alista como voluntario para ayudar a su familia en un batallón de cazadores destinado a la guerra de Filipinas. Como sabía leer y escribir bien, algo casi insólito en aquella época, en Manila es destinado a oficinas, por lo que, según contaría él, jamás entró en combate. Durante su estancia en Manila, se le despertó su carácter negociante ya que ganó algún dinero enseñando a leer a los soldados y más tarde montando con un catalán una cervecería.

Se queda en Manila

Tras la derrota española y el regreso de los soldados a su patria, el alhameño decide quedarse allí para hacer fortuna. Fue en Manila donde conoció a través de una publicación atrasada el invento de los hermanos Lumiére. Con sus ahorros encarga un proyector y unas películas. Según Ignacio Toro, periodista e investigador cinematográfico, Ramos fue el responsable de las primeras proyecciones de cine en Filipinas y de algunas de las imágenes que se tienen de allí entre 1897 y 1898. Ramos se dedica a exhibir la película 'La Pasión de Cristo', de los hermanos Lumiére. Junto con los misioneros Agustinos, recorre los poblados indígenas enseñándoles la cinta. Pero no consigue el efecto económico que persigue y decide marcharse a Shanghai. «Cuando se desplazó a principios de siglo a la ya cosmopolita Shanghai, heredó el equipo del frustrado empresario cinematográfico Galen Bocca, español también, e ideó las estrategias que haría de él el auténtico pionero de la exhibición cinematográfica en el Imperio del Medio», dice Ignacio Toro.

La ciudad china que visita el granadino es una urbe populosa y con una amplia comunidad europea que, además, carece de espectáculos. «Tras alquilar el burdel Qing Liang Ge, que pasaba por Salón de Té, y reconvertirlo en sala de proyecciones invariablemente llena gracias a sus novedosas formas de mercadeo, que incluían las bandas de vagabundos acompañadas de un surtido de maturrangas reconvertidas en sugerentes danzarinas del vientre, el pronto éxito lo condujo a ampliar su cadena de distribución a otros espacios más adecuados para un público de clase media-alta, una vez obtenido su suceso y despegue entre las clases más bajas», escribe sobre él Ignacio Toro.

Las ganancias obtenidas en el burdel, le permiten abrir el gran cine de la calle Honkow y el cine Victoria, donde pone sus oficinas de la Ramos Amusement Corporation. En diez años levanta cinco cines más: el Carter, el China (con 700 asientos), el National, el Embassy y el Olimpic, este último un importante teatro donde actúan compañías de ballet y primeras estrellas como la rusa Ana Paulova. Vicente Blasco Ibáñez, en 1923, en su relato de viajes 'La Vuelta al Mundo de un Novelista', cuando se detiene a describir la colonia española en la Shanghai dice: «Otro, apellidado Ramos, es dueño de las mejores salas de cinematógrafo que existen en esta capital del placer».

Productor y director

Para luchar contra el escaso interés que muestran los chinos hacia las películas occidentales, y sobre todo americanas, el propio Antonio Ramos se convierte en director y más tarde en productor de sus propias películas, con el drama 'Veneful tide' y la comedia 'The Foolish Policeman'.

En Shanghai el granadino se casa con la ucraniana Rosa Nazurowsky. Tienen un hijo y debido a su poderío económico (Ramos no sólo trabajaba el sector del cine, sino también el inmobiliario), se construye (el arquitecto fue el también español Abelardo Lafuente) un palacete de estilo neoárabe, de inspiración andalusí, que, a diferencia de sus cines, todavía se puede ver en Shanghai.

Cuando muere el dirigente chino Sun Yat Sen en 1925, se abre una etapa difícil para los empresarios extranjeros en China. Viene el comunismo y Antonio Ramos decide alquilar sus cines y venirse a Madrid. La considerable fortuna amasada en Shanghai le permitió construir en la capital de España el cine Rialto, que fue inagurado en 1930 y que está considerado como uno de los palacios del cine más representativos de la postguerra.

En 1932 vuelve a Shanghai para vender sus propiedades, que hasta ese momento se las habían gestionado los Agustinos Recoletos. Por cinco millones de pesetas se deshace de todos sus cines, que pasan a los llamados 'padres del cine chino'. Zhan Schichuan y Zheng Zhengiu.

Ignacio del Toro está convencido de que esta será una de las figuras a rescatar de las sombras del olvido porque Antonio Ramos «fue el iniciador del cine en Filipinas, fundador de los primeros cinemas en China y gran mogul de la exhibición en el gigante asiático hasta los años 30, productor, director, distribuidor y propietario de las mejores salas del Shanghai más esplendoroso y de uno de los tesoros del Broadway español».

Antonio Ramos murió en Madrid en el año 1944, a los 69 años de edad.

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