El retorno del peregrino

La reintroducción de los halcones se está llevando a cabo por un método llamado 'hacking' o crianza campestre

INÉS GALLASTEGUI
El retorno del peregrino

Hoy hace exactamente un mes que los halcones peregrinos volvieron a Granada, después de diez años de ausencia: el ave más veloz de la Tierra, capaz de superar los 300 kilómetros por hora en sus espectaculares picados cuando caza, se extinguió de la ciudad de la Alhambra en 2001. En esa fecha, la última pareja conocida de esta rapaz abandonó su nido en la Catedral y no regresó.

El retorno de los halcones ha sido posible gracias a una idea feliz y mucho trabajo desinteresado. Francisco Montoro, doctor en Veterinaria y naturalista, y Rafael Martín Ibáñez, propietario de un criadero en una localidad de la provincia que exporta rapaces para cetrería a países árabes, propusieron a la Delegación de Medio Ambiente de la Junta en Granada un plan para reintroducir el halcón peregrino en la ciudad.

Medio Ambiente dijo que sí y el día 12 de mayo se instaló en la azotea de la Delegación -un edificio de siete plantas cerca de Neptuno- una caja-nido para acoger a 'Darro' y 'Genil'. Estos dos pollos machos nacieron en cautividad y durante su primer mes de vida fueron criados por sus padres; después, han sido alimentados por los humanos, pero ellos no lo saben. Este detalle es muy importante, explica Francisco Montoro: en los primeros días, las aves aprenden de los seres que les rodean. Si se trata de humanos, esa impronta alterará su comportamiento adulto, hasta el punto de incapacitarles para cazar y valerse por sí mismos. Incluso podrían llegar a elegir como pareja a una persona.

La reintroducción se está llevando a cabo por un método llamado 'hacking' o crianza campestre, que comenzó a aplicarse hace décadas en Canadá y Estados Unidos y ha sido un éxito en ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia. «Se trata de condicionar el comportamiento de las aves para que se queden», señala Montoro.

A la semana de estar dentro de la caja-nido, un habitáculo de algo más de un metro cúbico, se les abrió la puerta para que volaran en libertad. Desde entonces, cada mañana, antes de amanecer, Montoro coloca codornices o palomas vivas pero sujetas para alimentar a los halconcitos. Después, se esconde en el cuarto del motor de los ascensores de la Delegación y espera. Pocos minutos después, 'Darro' y 'Genil' toman tierra y van aprendiendo a lidiar con sus presas. Una cámara web oculta en una caja sigue todos sus movimientos. Montoro cree que duermen en el edificio más alto de los alrededores. A medida que pasan los días, van tomándose más libertades y ampliando su radio de vuelo. Como aves territoriales que son, necesitan reconocer el cielo, detectar la presencia de enemigos potenciales y buscar los refugios de sus futuras presas.

«El halcón peregrino se adapta muy bien a la vida en la ciudad porque identifica la verticalidad de los edificios con los cortados rocosos donde anida en la naturaleza», señala el veterinario. Por otro lado, aquí no tienen enemigos naturales, como los búhos reales; ni siquiera auténticos rivales: los cernícalos que los primeros días se acercaron a darles 'pasadas' de reconocimiento e intimidación se han acostumbrado a su presencia. Es más, estos 'primos' pequeños de los halcones suelen esperar cada mañana a que los dos pollos hayan terminado con su pitanza para acercarse a dar cuenta de los restos. En buena vecindad.

Por otro lado, en la ciudad los halcones tienen una reserva inagotable de alimento: las palomas, que constituyen la base principal de su alimentación, son relativamente escasas en el campo, pero en el entorno urbano constituyen de hecho una auténtica plaga: las hay a miles. «No se trata de exterminarlas, sino de compensar el desfase entre el exceso de palomas y la ausencia de depredadores que las controlen -explica el biólogo José María Irurita, jefe del Departamento de Geodiversidad y Biodiversidad de la Delegación de Medio Ambiente-. El cernícalo es demasiado pequeño para atrapar palomas; caza en el suelo: ratoncillos, algún pájaro pequeño, lagartijas... En vuelo, quizá algún saltamontes».

Sin embargo, 'Darro' y 'Genil' tardarán como mínimo un mes en aprender a cazar por sí mismos. «Cazar una paloma en pleno vuelo no es nada fácil», asegura Irurita. Lo hacen a una altura de unos 100 metros. Es prácticamente imposible ver a un halcón peregrino cazando aves posadas o animales terrestres.

Hay varios motivos para que el proyecto de reintroducción de la especie haya comenzado con dos machos: en primer lugar, los padres de la idea solo disponían de halcones hermanos y lo ideal es propiciar la diversidad genética. Por otro lado, los machos alcanzan la madurez sexual a los tres años, un año más tarde que las hembras, así que ellas no aparecerán por el cielo de Granada hasta 2012. Y por último, en esta especie los machos son los que eligen el territorio y atraen a las hembras. Ellas son las que escogen, dentro del territorio de su macho, el 'piso' concreto en el que desean vivir y criar.

En ese sentido, Francisco Montoro advierte que el hecho de que los pollos recuerden la azotea de la Delegación como su casa no significa que la elijan como hogar familiar estable. Cualquier edificio alto que ofrezca una visión despejada del territorio servirá. En general, los prefieren con recovecos -balcones y repisas- porque se parecen más a los rincones naturales que se abren en los tajos. Los halcones no adornan sus nidos con ramas ni plumas: un simple hueco les sirve para instalar su nidada, con una media de cuatro huevos.

Amenaza en vuelo

Francisco Montoro y José María Irurita no temen que los halcones puedan molestar a las personas de ninguna manera: nunca vuelan a ras de suelo y, puesto que temen a los seres humanos, es imposible que entren en una vivienda. «Nosotros nos sentimos amenazados si vemos una persona con una pistola; las aves se sienten amenazadas si ven un enemigo potencial por encima de ellas -explica el veterinario-. Buscan los sitios más altos porque así dominan la vía de escape para huir de sus enemigos».

En otras ciudades, recuerdan, las idas y venidas de los halcones peregrinos son «un acontecimiento social» seguido por miles de personas. «Es el ave más rápida del mundo. Tiene un vuelo magnífico y en picado puede alcanzar los 300 y hasta los 400 kilómetros por hora. Se te pone el vello de punta: no tienen nada que envidiar a los 'cazas'», asegura Montoro, un apasionado de estos animales.

Si todo va bien, a finales de este año se colocarán varias cajas-nido -más pequeñas que la original de Medio Ambiente- en «lugares estratégicos» y se soltarán nuevos ejemplares en las próximas primaveras. La proporción entre los sexos más adecuada en la técnica del 'hacking' para esta especie suele ser de tres machos por cada hembra. «Nos interesa que haya más machos que hembras porque de esa forma nos aseguramos que el territorio que van a elegir es este -explica el especialista-. En Barcelona y en Madrid ya se ha dado el caso de que un macho proveniente de crianza campestre se empareja con una hembra nacida en un cortado salvaje».

Lo ideal sería cubrir todo el territorio sin que estas aves, fuertemente territoriales, vean su espacio amenazado. Es raro ver dos nidos a menos de dos kilómetros de distancia, pero si la caza es abundante pueden estar incluso más juntos. En teoría, podría haber por ejemplo uno en Almanjáyar, otro en La Chana, otro en la zona de Neptuno y otro en el Albaicín. «Pero ellos no funcionan con ese criterio -recuerda Montoro-. Bastaría que una pareja se instalara en la Catedral para que pudieran surgir problemas de exclusión con cualquier otra».

Se buscan colaboradores

Durante este año, los halcones y las codornices y palomas para alimentarlos los ha facilitado gratis el criador, mientras que el veterinario ha puesto la mano de obra alimentando, vigilando y cuidando a los halcones. Por su parte, Medio Ambiente ha financiado la construcción de la caja-nido y pone la azotea a su disposición.

Para que el proyecto fructifique y los halcones lleguen a criar, será necesario continuar con las sueltas durante al menos tres años más. Los promotores quieren pedir la colaboración de otras entidades que dispongan de edificios altos y quieran ayudar a la recuperación de estas bellas aves.

Los aficionados podrían seguir al minuto la vida de los halcones a través de cámaras web instaladas en las distintas terrazas y los responsables del proyecto facilitarían a estos socios una plataforma publicitaria de etiqueta verde. Con ello se podrían sufragar los gastos.

La continuidad es muy importante. «Si solo se hace un año, como ha ocurrido en algunas ciudades, la posibilidad de éxito es bastante baja», advierte Montoro. Hay que tener en cuenta que la mortalidad de esta rapaz en ciudad es similar a la de la naturaleza: en torno al 50% de los halcones soltados muere de hambre, de enfermedad, en accidente de caza o electrocutados en postes o cables de la luz.

Según el último censo del Ministerio de Medio Ambiente y la Sociedad Española de Ornitología, de 2008, en toda la provincia de Granada hay unas 50 parejas de halcón peregrino. Las más cercanas a la capital están en el valle del río Darro y en las faldas de Sierra Nevada, Sierra de Huétor y la Alfaguara.

Aunque en nuestro entorno se trata de una especie clasificada como de interés especial, el halcón peregrino existe prácticamente en todo el planeta, a excepción de la Antártida y unas pocas islas. La subespecie que conocemos en España -'Falco peregrinus brookei', también conocido como halcón mediterráneo o halcón maltés- no es viajera, a pesar de su nombre. Hay excepciones, como las parejas de Sierra Nevada que anidan a 2.000 metros de altitud y se trasladan a zonas más cálidas para pasar el invierno. Las subespecies del norte de Europa sí hacen honor a su nombre y vuelan cientos o miles de kilómetros, acoplándose a corrientes térmicas que les permiten planear largas distancias, para invernar en el sur.