Mayor Zaragoza 'Reacciona'

«Han privatizado las ganancias y han socializado las pérdidas», dice el presidente de la Fundación Cultura de Paz El ex secretario general de la Unesco participó en 'Recordando a Saramago'

JUAN LUIS TAPIA JLTAPIA@IDEAL.ESGRANADA.
Federico Mayor Zaragoza, durante la conferencia. :: FERMÍN RODRÍGUEZ/
Federico Mayor Zaragoza, durante la conferencia. :: FERMÍN RODRÍGUEZ

«La diferencia entre evolución y revolución es la 'r' de responsabilidad», afirma Federico Mayor Zaragoza. El que fuera secretario general de la Unesco y quien en la actualidad preside la Fundación Cultura de Paz participó ayer en el ciclo 'Recordando a Saramago' con una conferencia titulada 'Crisis y globalización'.

Mayor Zaragoza es una de las diez firmas principales del libro colectivo 'Reacciona' (Ed. Aguilar), en el que junto a pensadores y especialistas como José Luis Sampedro y Baltasar Garzón, entre otros, brindan diez respuestas con una idea común: la necesidad de tomar postura y actuar. 'Reacciona' trata de clarificar y encauzar la pesadumbre de un sector creciente de la sociedad española con la crisis económica, política y social , con la crisis del sistema.

Federico Mayor Zaragoza considera que «una ciudadanía informada y responsable puede impedir los atropellos». «Todos con un mismo rumbo, con un objetivo claro: defender la dignidad, la democracia y el bien común», añade el doctor honoris causa por la Universidad de Granada. «Ha llegado el momento. El primer paso es reaccionar», afirma a modo de invitación.

Federico Mayor Zaragoza hizo en su conferencia, en el Instituto Hermenegildo Lanz, un repaso a los antecedentes de la actual situación económica y social, para posteriormente proponer una serie de medidas o apuestas por soluciones posibles.

Acción

El que fuera ministro de Educación con la UCD estima que «es tiempo de actuar» y aboga en cuestiones medioambientales por el uso de las energías renovables. Una de las prioridades del mundo es «el desarme y el paso de una cultura de guerra a una cultura de paz. La gran transición es la que nos permitiría transitar de la fuerza a la palabra, de la utilización de la violencia a la conciliación, a la concertación». En este sentido defiende una «educación para la paz y el respeto de los derechos humanos, para el ejercicio de la democracia, para la participación activa».

En cuanto a la economía, se manifiesta partidario de la «regulación de los flujos financieros y la eliminación de los paraísos fiscales». Respecto a la situación actual de la crisis económica concluye que «lo que está sucediendo es que se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas».

Una de sus propuestas más utópicas se refiere a una nueva forma de entender los gobiernos y las organizaciones políticas, al pretender «la sustitución de la gobernación por grupos plutocráticos por unas Naciones Unidas debidamente reforzadas, dotadas de los medios personales, técnicos y financieros adecuados». «Por primera vez en la historia -añade- es hoy posible la participación no presencial, a través del ciberespacio, no solo para reforzar la democracias sino para movilizar a todos los ciudadanos».

Poder cívico

Mayor Zaragoza cree que las personas «tenemos un poder ciudadano que hasta ahora no hemos ejercido, pero es que ahora tenemos herramientas para manifestarnos incluso de forma no presencial, desde un teléfono móvil, y podemos ser millones las personas que en un momento digamos no queremos más mercado, queremos más Estado y, si no, dejaremos de consumir».

Respecto a los grandes principios y derechos de los seres humanos, Federico Mayor Zaragoza indica que «la igualdad, la justicia social, la conciliación y la armonía deben ser, con el medio natural, los fundamentos del mundo venidero».

El responsable de la Fundación Cultura de Paz defiende la llamada 'renta básica de ciudadanía', un ingreso pagado por el Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.

¿Para cuándo la reacción? «En tres, cuatro, cinco años la gente dirá basta. Hay mucha gente ya que está dando ese golpe en la mesa, sobre todo cuando vemos que hay oposiciones que sólo piensan en las elecciones», contesta el pensador.