Manuel Rico: «El poeta Javier Egea merecía una edición a la altura de su obra»

La Librería Nueva Gala acogió la presentación del primer volumen de la poesía completa del granadino, que ha prologado Rico

JUAN LUIS TAPIA JLTAPIA@IDEAL.ESGRANADA.
La obra completa de Egea, en la librería Gala, ayer tarde. :: PACO ORTIZ/
La obra completa de Egea, en la librería Gala, ayer tarde. :: PACO ORTIZ

El poeta Javier Egea regresa a la librerías al completo, a través de la edición de toda su obra poética en el sello Bartleby, un primer volumen que fue presentado ayer en la Sala Nueva Gala. El libro se abre con un extenso estudio crítico sobre la obra poética de Egea realizado por el crítico, poeta y narrador madrileño Manuel Rico, pero la ejecución final, la publicación de toda la obra de 'Quisquete' -como era conocido por los amigos Egea- ha sido posible gracias al esfuerzo de José Luis Alcántara, Helena Capetillo y Juan Antonio Hernández.

-¿Qué aporta esta edición a las otras realizadas de la obra de Egea?

-Se trata, en este primer volumen, de la recopilación de toda su obra poética publicada. Ese es el primer aspecto novedoso, la principal aportación: es una edición sin precedentes. De otro lado, es una edición hecha con rigor. Gracias a la labor ingente de José Luis Alcántara y Juan Antonio Hernández, el libro cuenta con un centenar de páginas de anotaciones y con una selección muy amplia de bibliografía de y sobre Javier Egea. Eso nos permite conocer las dudas, los cambios y variaciones que Javier introdujo en sus poemas. Pero, sobre todo, esta edición sitúa a Egea, como poeta, en el lugar que merece. Por eso, deja de lado el anecdotario y las tensiones que han estado presentes en los últimos años alrededor de su figura.

-¿Cómo valora la obra de este poeta granadino?

-Ocupa un lugar muy singular en la poesía española de la segunda mitad del siglo XX. Inició su trayectoria en sintonía con el impulso que supuso el manifiesto 'La otra sentimentalidad', que suscribió con Álvaro Salvador y Luis García Montero, pero su poesía fue, sobre todo a partir de 'Troppo mare', por senderos distintos. Él intentó lo que Juan Carlos Rodríguez definió como 'poesía materialista', un objetivo, a mi juicio imposible: eso sí, ese intento y su situación anímica, su percepción del mundo y su militancia, le llevaron a escribir una poesía en la que a la experiencia de lo cotidiano añadió elementos de irracionalidad, zonas oscuras, siempre con un dominio magistral del lenguaje y combinando el tono conversacional con la utilización de un lenguaje revelador, de alta tensión lírica.

-¿Por qué el olvido y tanto retraso en la edición de su poesía completa?

-Ha habido problemas de herencia y de derechos en los que ni me corresponde ni quiero entrar. Bartleby llevaba tiempo detrás de la edición de su poesía completa. En cuanto tuvimos claros los aspectos legales y descubrimos que su legado poético y literario era de un altísimo valor y de una notable extensión no tuvimos ninguna duda. Pero me consta que, pese al escepticismo que he podido ver en la prensa granadina por parte de algunos sectores, Hernández y Alcántara llevaban años trabajando en la ordenación de sus distintas publicaciones, de sus poemas inéditos, en el análisis de sus distintas variantes. Es una labor compleja que lleva mucho tiempo. La simple edición recopilatoria no era lo que Egea merecía. Merecía una edición a la altura de su obra y de los años de espera. Para Bartleby ha supuesto un trabajo muy intenso hasta dejar una edición limpia, que, sin duda, será un placer para el lector.

-¿Qué aportó Egea a la poesía española del siglo XX?

-En febrero de 2002 escribí una crítica en 'El País' a la antología 'Contra la soledad' subrayando su aportación. Dije que Egea logra una rara síntesis entre la poesía popular y un intimismo condicionado por lo histórico, que se acerca a una suerte de marxismo heterodoxo en el que caben el irracionalismo y la realidad de los sueños sobre un hilo conductor realista. Él parte de la llamada poesía de la experiencia y la transforma incorporando a ella dosis de irracionalidad. En 'Troppo mare', en 'Raro de luna' y en 'Sonetos del diente de oro' encontramos esa poesía. También, en parte, en 'Paseo de los tristes'.

-¿Qué importancia tuvo realmente la Otra sentimentalidad en la poesía española?

-Fue muy importante porque marcó un antes y un después en los primeros años de la década de los ochenta. Dominaba el culturalismo novísimo y su irrupción supuso volver a Machado, a Alberti, conectar con poetas como Pavese o Pasolini, combinar la subjetividad de la experiencia con lo colectivo, recuperar la poética del 50. Abriría caminos diversos al realismo en poesía y su impronta todavía es visible en la poesía más joven. Egea, aunque ya había escrito en los sesenta un libro al margen del culturalismo y aunque luego busque otros caminos, debe mucho a aquel manifiesto.

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