Purificación Morandeira: «Debemos trabajar para que la religión favorezca la cohesión social y la convivencia»

La subsecretaria de Justicia habló en Granada sobre la integración y normalización del islam en la Fundación Instituto Euroárabe

INÉS GALLASTEGUI IGALLASTEGUI@IDEAL.ESGRANADA.
Purificación Morandeira. :: ALFREDO AGUILAR/
Purificación Morandeira. :: ALFREDO AGUILAR

La subsecretaria de Justicia, Purificación Morandeira (Ferrol, 1965), pronunció ayer la conferencia 'El Islam en España, entre la integración y la normalización' en la Fundación Instituto Euroárabe. Licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, fue directora de la Oficina del Comisionado del Gobierno para el 'Prestige'. Sus funciones en el Ministerio de Justicia abarcan las relaciones con las confesiones religiosas en general y con la Comisión Islámica de España en particular.

-¿Qué diferencia hay entre integración y normalización?

-La integración hace referencia a un modelo a través del cual los extranjeros se acomodan al país de destino. Los modelos clásicos son la asimilación, que consiste en que el extranjero adopte la cultura del país de acogida y deje su cultura antes de llegar a dicho país; la multiculturalidad, en la que cada grupo, nacional o extranjero, mantiene su propia cultura como si se tratara de compartimentos estancos; y la interculturalidad, que parte de reconocer la diferencia, pero buscando y estableciendo puentes de comunicación entre los distintos grupos. Por su parte, con la normalización lo que se pretende es hacer real y efectivo un derecho fundamental, el de libertad religiosa, que puede ser ejercido por cualquier persona con independencia de su nacionalidad. Hay que recordar que hay españoles de religión musulmana y estos no tienen que integrarse.

-A veces parece que no hay una política definida sobre cómo deben actuar las instituciones del Estado ante algunas señas de identidad de los musulmanes en España, como ocurre con el velo en los espacios públicos. ¿Qué está haciendo el Gobierno en esta materia?

-El tema del velo no plantea, en general, gran problemática en España, y los debates que a este respecto se han suscitados han sido esencialmente puntuales, como lo demuestra la cuestión de las niñas musulmanas con velo en la escuela, de los que se han planteado tan solo cinco casos en todos estos años. Cuestión distinta es el tema de los velos integrales, respecto de los cuales entendemos que la regla debe ser la aplicación de las reglas de seguridad ya existentes en nuestro ordenamiento y la normativa que garantiza la igualdad entre hombres y mujeres, así como el no sometimiento de estas a la voluntad de los hombres en el caso de que el uso de tales prendas fuera impuesto a la mujer por su cónyuge. De todo ello se deduce la no necesidad de regular de manera específica esta cuestión.

-Tampoco ayuda el retraso en la aprobación de la Ley de Libertad Religiosa, que debe regular algunas de esas manifestaciones.

-La aprobación de una nueva Ley de Libertad Religiosa fue una propuesta que hizo este Gobierno al inicio de la presente legislatura, sin embargo es un tema complejo que requiere análisis y estudios sosegados. Ahora el Gobierno está volcado en salir de la crisis y a ello dedica todos sus esfuerzos. No obstante se están adoptando otro tipo de medidas que favorecen la normalización en el ejercicio de los derechos reconocidos en el acuerdo de cooperación firmado por el Estado español con la Comisión Islámica de España, por ejemplo en el ámbito de la educación y en el de la asistencia religiosa en centros penitenciarios.

Ejemplo de madurez

-¿Se notan aún los efectos del 11-M en la integración de los musulmanes en España?

-La sociedad española ha dado, desde el primer momento tras el atentado del 11-M, un ejemplo de madurez y ha sabido distinguir entre quienes han cometido un atentado criminal contra toda la sociedad española y que dicen hacerlo en nombre del islam, y las comunidades musulmanas que también fueron víctimas del mismo atentado criminal.

-Muchos de los conferenciantes que le han precedido en la Fundación Instituto Euroárabe se quejan de los estereotipos que soportan los árabes y musulmanes en nuestro imaginario. ¿Comparte esa queja?

-Sin lugar a dudas, se debe trabajar para el reconocimiento mutuo y, en este sentido, cualquier estereotipo que pueda existir en el imaginario de la sociedad española debe de superarse a través del conocimiento de lo que supone el islam. Debemos trabajar para que la diferencia religiosa sea un instrumento que favorezca la cohesión social y la convivencia, y a esa labor estamos dedicando todos nuestros esfuerzos.

-En la mayoría de los países europeos han surgido con fuerza partidos que se definen por su discurso contra la inmigración y en particular contra la inmigración musulmana. ¿Es cuestión de tiempo que aparezca en España?

-Debemos trabajar para que ello no se produzca. La inmigración ha supuesto un factor de crecimiento en España. Creo que es un error identificar islam e inmigración, y justamente por eso, desde el Ministerio de Justicia preferimos hablar de normalización. La segunda generación ya no serán inmigrantes y si les seguimos tratando como tales tendremos problemas de pertenencia de ese colectivo al país y dificultades de cohesión social en nuestros municipios. Debemos trabajar para que se sientan ciudadanos y, por tanto, españoles de religión musulmana.

-¿Cómo cree que terminará la oleada de revueltas ciudadanas en demanda de democracia en los países árabes?

-Es impredecible saber cuál va a ser el alcance y cómo se van a desarrollar. Estamos ante sociedades que lo que están reclamando es más democracia y las democracias occidentales debemos apoyarles en sus reivindicaciones legítimas de participación y democratización de sus respectivos países.

-A Italia ya han llegado los efectos migratorios de esas revoluciones. ¿Ocurrirá también en España?

-Como en el caso anterior, es hacer ciencia ficción. En cualquier caso, creo que se trata de una cuestión a la cual deberá dar respuesta la Unión Europea en su conjunto y no cada país de manera individual.

-Si la guerra en Libia se prolonga, ¿estamos preparados para una reacción contraria de la población musulmana?

-Lo que deseamos es que la guerra de Libia acabe lo antes posible, y que la sociedad pueda pronunciarse libre y democráticamente. La población musulmana lo que no entendería es que no apoyásemos a la población libia en sus justas reivindicaciones de democracia y libertad.