Carducho y Sánchez Cotán sacan los colores de la Cartuja

En el monasterio granadino, que necesita mejoras en las yeserías y en el altar mayor, el Ministerio de Cultura ha restaurado 18 cuadros de los pintores barrocos con 315.168 euros de presupuesto

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA.
En faena. Dos restauradoras intervienen una obra de Vicente Carducho, artista del que están siendo restaurados una docena de cuadros en el Monasterio de la Cartuja./
En faena. Dos restauradoras intervienen una obra de Vicente Carducho, artista del que están siendo restaurados una docena de cuadros en el Monasterio de la Cartuja.

En mitad del Monasterio de la Cartuja de Granada -máxima explosión del barroco no solo andaluz, sino también español- Antonio Sánchez Barriga, restaurador del Ministerio de Cultura, evocó ayer, plenamente convencido y sin pudor, cómo fue un hipotético encuentro entre los pintores Vicente Carducho (Florencia, 1576 - Madrid, 1638) y Fray Juan Sánchez Cotán (Toledo, 1560 - Granada, 1627) en la ciudad de la Alhambra. El experto aseguró que esa cita se produjo hace siglos, en función de ciertas influencias pictóricas recíprocas, pese a no haber una evidencia científica.

La cuestión es que Sánchez Barriga, que acaba de restaurar una catedral en Kingston (Jamaica), tiene intuición. Es el mismo hombre que «descubrió» tres cuadros firmados por el genial José de Ribera (Játiva, 1591 -Nápoles, 1652) en la Catedral de Granada. Ahora ha dirigido la restauración de 18 lienzos de Vicente y Juan, esos dos pintores que un día se debieron encontrar en este monumento en el que se invirtieron más de tres siglos hasta su finalización.

Un contrato detalladísimo

Sobre la docena de Carduchos, que aún están siendo intervenidos, se ha confirmado que las obras salieron del taller del artista. Antonio Sánchez Barriga dio ilustrativos detalles del contrato manuscrito que el autor firmó en su día con los cartujos. En él se detallaba el tipo de pigmentos, los colores, los materiales y demás pormenores del proyecto.

De vuelta al siglo XXI, el adecentamiento de este ciclo pictórico ha supuesto una inversión de 185.368 euros con cargo al Instituto de Patrimonio Histórico de España. Las obras antes estaban «demasiado retocadas» con el paso de los años. «Se han eliminado repintes y se ha recuperado su color».

Del italiano, un artista que trabajó en la corte de Felipe IV, donde fue gran rival de Diego Velázquez, hay otras obras en lugares tan reseñables como el Museo del Prado, donde su 'Cabeza colosal de hombre' intimida al espectador con una mirada iracunda.

El aspecto religioso

Otra convocatoria pública ha permitido restaurar ocho piezas de Juan Sánchez Cotán, un castellano que fue hermano lego en la Cartuja desde 1603, una de las órdenes religiosas de más estricta observancia. El autor de bellos bodegones como 'Cardo y francolín' (vendido por seis millones de euros en una subasta privada hace seis años) consiguió impregnar de cierto misticismo algo tan profano como la horticultura. Siglos y siglos antes de conseguir ser el autor del bodegón más caro de la historia, se estableció en Granada hasta su fallecimiento, en 1627.

Pero las obras de Cotán restauradas en esta ocasión, con un presupuesto de 129.800 euros, solo incluyen parte de su producción religiosa, como los lienzos el 'Bautismo de Cristo', 'El Descanso de la huida a Egipto' o 'Cristo camino del calvario'. Los especialistas destacaron de nuevo el magnífico colorido que se ha rescatado de las piezas, cuya intervención está basada en un respeto máximo al pincel original.

«En general consisten en una ligera limpieza superficial, eliminación de repintes, reintegración de vacíos, conservación de los barnices barrocos y colocación de molduras acordes con la época de los autores», estimó Sánchez Barriga, especialista en la pintura de caballete y mural, en las que lleva trabajando más de 35 años.

Antes de ser un monasterio, en la Cartuja hubo un cementerio romano. En la realización del monumento se construyó una sacristía deslumbrante difícil de describir por la riqueza cromática de sus mármoles. Pero para recuperar su esplendor completamente sería necesario intervenir en más aspectos como los estucados, que tienen humedad, o el altar mayor de la iglesia, según valoraron ayer especialistas del Ministerio de Cultura.