John Gutmann relanza el Guerrero

El museo reanuda su programación con una muestra de 130 fotografías

INÉS GALLASTEGUI IGALLASTEGUI@IDEAL.ESGRANADA.
Un espectador contempla dos de las fotografías que componen la retrospectiva de John Gutmann en el Centro Guerrero. :: GONZÁLEZ MOLERO/
Un espectador contempla dos de las fotografías que componen la retrospectiva de John Gutmann en el Centro Guerrero. :: GONZÁLEZ MOLERO

El Centro José Guerrero reanudó ayer su programación artística con una exposición del fotógrafo John Gutmann (1905-1998), uno de los autores más interesantes del siglo XX y un gran desconocido hasta que el Centro de Fotografía Creativa de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) descubrió al mundo su archivo. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 3 de abril, es fruto de la colaboración del museo granadino con la Fundación Mapfre y ha sido comisariada por Pablo Jiménez Burillo.

«El desarraigo y la curiosidad de John Gutmann son los factores que, probablemente, explican esa atención tan marcada que prestó a la extrañeza de la experiencia moderna en el vasto territorio de Estados Unidos», señaló el coordinador del Centro Guerrero, Francisco Baena.

John Gutmann nació en 1905 en la entonces ciudad alemana de Breslavia (actual Wroclaw, Polonia) y se formó como artista plástico en un ambiente marcado por el expresionismo. Pero la historia truncó la carrera artística del joven judío: la llegada del Partido Nazi al poder en 1933 le obligó a huir a Estados Unidos. Llegó con una cámara y poco más. Se estableció en San Francisco y se hizo fotógrafo de prensa para ganarse la vida, pero descubrió en la fotografía el mejor medio para expresar su fascinación por la América que descubrió en los años 30 y 40.

Gutmann recorrió el país en autobús tomando imágenes de aquel paisaje tan ajeno a su cultura: le llamaban la atención los enormes anuncios publicitarios, los cafés, los grafitis, las instalaciones industriales, el omnipresente automóvil y, por supuesto, la gente: inmigrantes, mendigos, equilibristas, obreros, niños, agricultores, patinadoras, majorettes, policías y oficinistas. Su trabajo fue publicado en revistas como 'Life' y 'Look', y a partir de 1936 comenzó a ejercer como profesor de fotografía en el San Francisco State College.

De las 130 instantáneas en blanco y negro, la mayoría fueron tomadas en Estados Unidos en los años treinta. Pero también hay algunas de Alemania en los primeros días del régimen nazi, y una serie de trabajos realizados ya en los ochenta.

Además, Gutmann se alistó en 1942 a las Fuerzas Armadas norteamericanas como cámara de la Oficina de Información de Guerra en Asia, lo que le permitió dirigir su objetivo a los paisajes, la arquitectura y la población de India, Birmania y China.

La exposición prolonga la serie de grandes maestros de la fotografía que el museo de la calle Oficios ha difundido en los últimos diez años, entre ellos Richard Avedon, William Wegman o Aaron Siskind.

A la inaguración de la muestra asistieron la diputada provincial de Cultura, María Asunción Pérez Cotarelo, el viudo de Lisa Guerrero, Josep Aubert, en representación de la familia del pintor granadino, el director general adjunto del Instituto de Cultura de Fundación Mapfre, Daniel Restrepo, la ex directora del museo, Yolanda Romero, y el portavoz de la plataforma Por el Centro Guerrero, Joaquín Peña Toro, entre otros.

Nueva etapa

La exposición de John Gutmann supone la reanudación de las actividades del centro tras varios meses de incertidumbre. El fracaso de las negociaciones para constituir una fundación dedicada a la figura del pintor expresionista llevó a los herederos a tomar la decisión de llevarse de Granada la colección Guerrero, integrada por 60 cuadros y el archivo personal del artista. La intervención 'in extremis' de la Consejería de Cultura salvó la situación, y a finales de diciembre la Junta, la Diputación y la familia acordaron constituir la fundación antes de que termine 2011.

La exposición prevista para el pasado otoño, 'Presence of black', se suspendió después de que el hijo del pintor, Tony Guerrero, se negara a prestar algunos cuadros de su colección personal a la Diputación. Ello obligó al museo a prorrogar hasta finales de enero de 2011 la exposición del verano pasado, compuesta por algunos de los cuadros de su colección permanente.