Miles de sonrisas para Carlos Cano

Amigos y artistas rindieron ayer un sentido homenaje al cantautor en el décimo aniversario de su muerte

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA.
Juan Pinilla, en la foto de la izquierda, y Marina Heredia pusieron el toque flamenco en el homenaje al cantautor. ::                             GONZÁLEZ MOLERO/
Juan Pinilla, en la foto de la izquierda, y Marina Heredia pusieron el toque flamenco en el homenaje al cantautor. :: GONZÁLEZ MOLERO

El décimo aniversario del fallecimiento del cantautor granadino Carlos Cano será el motivo de que todo el año se dedique a un homenaje continuado al autor de la 'Blanca y verde'. Desde anoche, con un emotivo acto en su recuerdo promovido por la familia y amigos, se ha puesto en marcha una amplia serie de proyectos, entre ellos también la película documental 'El mapa de Carlos', dirigida por Pablo Coca, y que culminarán en septiembre con una exposición colectiva e interactiva que lleva el nombre de 'Una sonrisa para Carlos Cano', que pretende recoger miles de sonrisas (o palabras, o lecturas, o guiños espontáneos.) dedicadas a su obra y figura.

Varios centenares de personas se quedaron en la puerta del Teatro de CajaGranada sin posibilidad de entrar para asistir a ese encuentro de amigos y compañeros en su memoria, y en la que no faltó la referencia a Morente, ambos «luces que trascienden» como los introdujo la periodista Mercedes de Pablos, conductora de la noche con su locuacidad espontánea y enfática, mientras desde la pantalla ambos miraban al auditorio cantando 'Anochece', tema con el que ambos compartieron micrófono.

Recibiendo al público, compañeros y amigos, estuvo la mujer de Carlos Cano, Alicia Sánchez, quien escribió una carta al cielo: «Nos diste mucho Carlos», le contó, «y es hora de devolvértelo», para recordar a continuación con estremecedora intimidad sentimientos comunes, compartidos o ya no, «como cuando nos dijeron que en el Sahara hay jaimas con tu foto». «¿Quién defenderá a los pobres del mundo? ¿Quién denunciará las injusticias?», se preguntó.

Dos partes

El guión de la noche dividía el homenaje en dos partes, la primera de recuerdos y anécdotas, no necesariamente graves ni tristes, «que el único exceso de Carlos era el de la risa, con la sonrisa de la revolución», dijo la presentadora; y la segunda, musical, con sus canciones, o las que a él le hubiera gustado escuchar. La parte testimonial se abrió con una pareja de jóvenes saharauis que leyeron, en árabe y español, su canción 'Una taza de te verde'. Pilar de Río, la viuda de Saramago, rememoró la última noche que compartió con su marido y Carlos Cano en Lanzarote, «en la que oímos música porque Carlos la llevaba siempre dentro». También leyó un mensaje del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de adhesión al acto en la que describía al ausente como «un andaluz que restauró la memoria del pueblo andaluz con la utopía como motor». Palabras escritas hubo también con remite de Baltasar Garzón (la mención más aplaudida de la noche) y del director de Greenpeace; grabadas en vídeo fueron las de Federico Mayor Zaragoza, quien le nombró en su momento 'Artista por la Paz de la UNESCO', y leídas telefónicamente las de María Dolores Pradera, que se definió como «su madre y su amiga». Enrique Moratalla rememoró los primeros tiempos del Manifiesto Canción del Sur y el doctor Diego de los Santos, amigo y confidente del cantautor, extrajo de su memoria las palabras de Morente en el funeral de Cano, «se nos ha roto el alambre de la vida», y señaló que con el tiempo su obra ha ido adquiriendo «más actualidad y más fuerza». Cerró las intervenciones el sindicalista Diego Cañamero.

Dando paso a la música nos enteramos, gracias a la documentada presentadora, que Carlos Cano nació el mismo año que Bill Clinton -¡y que el bikini!-, estructurando un guión del que como árbol de la vida iba colgando canciones y compañeros de oficio. Primero Miguel Ríos, José Lapido y Víctor Sánchez, que con 'Ángulo muerto' volvían al mismo escenario de hace unos días: «Actos como este impiden que un héroe civil como Carlos Cano se quede en ese sitio del olvido», señaló Ríos. Luis Pastor y su mujer Lourdes Guerra se atrevieron con 'Luna de abril' sin más acompañamiento que un pequeño timple canario; el extremeño no olvidó tampoco mencionar también a otros ausentes: «Labordeta, Hilario Camacho, Imanol.»

Compañero de aquellos primeros tiempos «y mi amigo y mi hermano» en los setenta en Granada era Juan Mata, portavoz anoche también de Juan de Loxa, ideólogo del movimiento Canción del Sur y ausente por indisposición. Juan Pinilla llevó a las granaínas, medias y enteras, el 'Dormido entre rosas' que originalmente tuvo por inspiración a Miguel de Molina.

La noche continuaba, ya más allá de las dos horas, cuando Paco Ibáñez volvió a cantarle a Carlos Cano la albertiana 'Balada del que nunca fue a Granada', «que le gustaba escuchar en París», recordó, y Marina Rosell -no podían faltar- trajo los aires habaneros en 'De que parles', la «última canción que grabó la voz de Carlos Cano», como afirmó ella. Tampoco se iban a ausentar las cadencias porteñas, en la voz de Marina Heredia como regalo a las Madres de Mayo. Difícil de encajar hubiese sido el roquero Gualberto García, si no fuera porque su sitar 'orientalizó' en su momento algunas canciones del granadino. Como en sus conciertos, cada canción nos iba acercando más y más a Cádiz, cuyas 'Habaneras' trasladaron hasta el teatro, con todo su brillo y jolgorio, los miembros del coro de Julio Pardo, los mismos que cerraban sus recitales 'especiales', como el último que dio Carlos Cano en el Isabel la Católica. Montado ya el carnaval, Raúl Alcover, viejo colega también de los años de plomo, se sumó para una 'Murga de los currelantes' final, igual que en los recitales, con los mismos aplausos, si no más, arrojados con entusiasmo sobre un escenario al que se fueron subiendo todos los participantes del acto, amigos, músicos, colegas, familia. saludando y recogiendo los primeras cientos de sonrisas para la exposición. Solo, ay, no hubo bises.