Antonina Rodrigo: «La Guerra Civil sigue viva»

La investigadora ha sido distinguida por su contribución a la cultura andaluza con el Premio María Zambrano de la Junta de Andalucía

JUAN LUIS TAPIA JLTAPIA@IDEAL.ESGRANADA.
La escritora granadina Antonina Rodrigo. :: IDEAL/
La escritora granadina Antonina Rodrigo. :: IDEAL

La escritora Antonina Rodrigo (Granada, 1935) es uno de esos nombres de la investigación de obligada lectura para conocer el patrimonio cultural, vital e intelectual femenino de la II República. La Junta de Andalucía acaba de otorgarle el Premio María Zambrano por su contribución a la cultura andaluza. El feminismo, la libertad, la pedagogía y la izquierda en su sentido más dialogante y racional son sus banderas. Desde no pocos años reside en Barcelona, aunque regresa a Granada con frecuencia. Es especialista en la heroína liberal Mariana Pineda y en la relación de Federico García Lorca y Salvador Dalí, así como en el artista Manuel Ángeles Ortiz. La actriz Margarita Xirgu, aquella que estrenara los dramas lorquianos, es otro de los personajes abordados con amplitud en su gran número de publicaciones. «Recuerdo cuando me llamaron de IDEAL para que publicara mis cuentos, cuando entonces tenía quince años, y me pagaban una barbaridad», rememora.

-¿Cómo valora la concesión del premio María Zambrano por parte de la Junta de Andalucía?

-Ha sido una gran sorpresa y lo valoro muy bien, porque lleva el nombre de María Zambrano, la primera mujer luchadora del siglo XX, con la dualidad en su obra de la filosofía y la poesía. María Zambrano fue una mujer tocada con la luz de Andalucía, comprometida y que siempre escribió a pesar de la prohibición de su padre. Fue una de esas mujeres silenciadas, que regresó a España en 1984, y que dijo aquello de: «Me quieren hacer una fundación, y derriban mi casa». Es una de las grandes mujeres silenciadas.

Lucha necesaria

-¿Como especialista y biógrafa de mujeres luchadoras y feministas, qué opina de cómo se defiende en la actualidad esta causa?

-Veo la lucha feminista necesaria, pero se ha producido un retroceso. El feminismo bien entendido también se dirige a los hombres. Estamos en un país en el que hasta 1910 la mujer no pudo ir a la Universidad libremente y habría que hacerse una idea de lo que fue la lucha de aquellas mujeres, que tuvieron muchos problemas. El feminismo es una revolución del siglo XX, pacífica, pero cada época tiene una forma de lucha. Ante el rosario de muertes, hay que estar en pie de guerra con paz. Hay que seguir luchando, y no sólo las mujeres sino también los hombres. Durante las manifestaciones de los años veinte, los padres y amigos varones acompañaban a las mujeres, porque los hombres también defendían los mismos intereses. Cuando aquellas mujeres en los años veinte eran detenidas, los padres y amigos les llevaban bombones y flores a la cárcel.

-¿Cuántas mujeres españolas del exilio no han sido recuperadas y siguen en el olvido?

-El momento para recuperar ese patrimonio cultural en el exilio era en la Transición, pero no se hizo bien. Siempre pensé que tras la muerte de Franco se abrirían las fronteras y vendrían todos los exiliados, pero no dieron facilidades y sólo regresaron los importantísimos, como Alberti, por ejemplo. Aquellos que regresaron ya tenían sus familias en el país de su exilio y tenían la añoranza de la España que dejaron, que ya había desaparecido. Tuve la suerte de que la Generalitat de Cataluña me diera pasaje para toda Sudamérica y cuando iba a estos sitios a dar conferencias, siempre decía que realmente estaba investigando sobre las mujeres de la guerra, las exiliadas del 39, entonces daba mi hotel y mi teléfono y esto fue una fuente extraordinaria porque la gente me llamaba. Iba a los sitios a hablar de Federico García Lorca y de Margarita Xirgu, pero ese era el pretexto para conocer a muchos personajes españoles del exilio, que me contaban sus historias.

-¿Considera qué se ha puesto más empeño en rastrear las fosas de la Guerra Civil que en rescatar ese patrimonio intelectual del exilio y los silenciados?

-Ambas tareas no son incompatibles. En cuanto a la recuperación del cadáver de García Lorca, si es que está donde lo buscan, es algo muy antiguo porque en el año 1937 hubo un movimiento por parte de la gente de izquierdas para recuperar el cuerpo. También está la versión del padre del poeta, quien dicen pagó dinero para que sacaran a su hijo, pero no se sabe a donde lo llevaron. Luego está el poema que escribió Francisco Giner de los Ríos Morales y que dedicó a García Lorca, donde se cita el jardín de Nerja, en referencia a la casa de los Lorca en la localidad malagueña. Lo que me extraña es que la familia esté empecinada en que no se descubra el cuerpo. Se ha intentado recuperar el cuerpo de García Lorca desde el año 1937, y hay gente que sabe muchos detalles de todo esto.

-¿Por qué cree necesaria la labor de los colectivos por la recuperación de la memoria histórica?

-Los del otro bando enterraron enseguida a sus muertos, cuyos nombres pronto estuvieron en las paredes de las iglesias, y todo esto es muy triste, porque la Guerra Civil sigue viva, y hubo mucho miedo. Creo que no se ha hecho lo que se debía. Ellos escribieron la mentira de la historia, pero la historia es algo que no se puede ocultar, y la gente tiene derecho a saber lo que le sucedió a sus padres, porque nos hemos educado con sus mentiras.

-¿Existe el desencanto con la actual izquierda entre aquellas personas que tantos años lucharon por la República?

-Sí, en mayor o menor medida, pero sí. La derecha no dialoga y si lo hace es para criticar a Zapatero. No se hace política, porque no se dialoga y la palabra es para comunicarse. No estoy de acuerdo en la manera de hacer política y se ha perdido la moralidad de las gentes de la República, una época en la que la gente tenía conciencia crítica y ponía en cuestión lo que se decía.

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