'Geocaching' en Granada: Los nuevos tesoros se esconden en 'tupperware'

Es un juego de aventura que consiste en encontrar tesoros con la ayuda de un GPS. En la provincia de Granada hay más de 120 'cachés' escondidos

ANA M. BADÍAGRANADA.
Preparación del 'cahé'. ::                             MANOLO/
Preparación del 'cahé'. :: MANOLO

Los buscadores de tesoros de ahora no son como los de antes. Atrás quedaron los intrépidos exploradores que viajaban miles de kilómetros para encontrar el ansiado premio que les encumbrara a las cimas de la historia. Ya fuera por conseguir el arca perdida o por salvar su alma consiguiendo el cofre del hombre muerto, los aventureros recorrían mar y tierra acompañados de un simple mapa. Ahora las cosas han cambiado, o quizás no tanto. El nuevo cazador no necesita látigos, ni espadas, simplemente un GPS. Las actuales tecnologías fomentan un nuevo entretenimiento que combina turismo al aire libre, redes sociales y mucha diversión. 'Geocaching' se llama el invento y une a miles de personas a lo largo de todo el mundo.

El 'Geocaching' es un juego de aventura para los usuarios de GPS. Nació en la costa oeste de Estados Unidos en el año 2000 y su objetivo principal es la búsqueda de tesoros. No parece muy complicado, pero aquellos que lo practican aseguran que una cosa es saber donde se encuentra el botín y otra muy diferente es llegar hasta él. La idea es que individuos y organizaciones escondan tesoros por todo el mundo y luego compartan las localizaciones -coordenadas- de esos escondites en internet, permitiendo que otros compañeros 'geocachers' se lancen a la búsqueda del tesoro. Un libro de visitas, un CD, vídeos, herramientas, antigüedades, juegos o incluso dinero, todo tiene cabida en el cofre. En este caso un recipiente de plástico similar a un 'tupperware'.

Se muestra como una actividad que se reinventa constantemente, las reglas son muy flexibles y ofrecen una gran variedad de posibilidades, por lo que participar se presenta como una oferta más que emocionante, una oferta que también se puede disfrutar en Granada.

La ciudad de la Alhambra es una de las más activas de España, siguiendo de cerca a Madrid o Barcelona. A pesar de tener un número reducido de equipos, alrededor de cinco, lleva desde 2004 escondiendo tesoros tanto en trazado urbano como en rústico. El Albaicín, el Sacromonte, así como la Sierra de Huétor o Sierra Nevada, son algunos de los enclaves propuestos por los 'geocachers' para encontrar tesoros.

Nueva forma de turismo

Manolo o 'bandido andarín', como es conocido entre los cazadores de tesoros, tiene más de 30 'cachés' escondidos en la provincia. Tradicionales, múltiples o de misterio, como los de la Torre de la Alhambra. Las localizaciones son variadas, pero lo más interesante de todo ello es que permite al nuevo buscador encontrar lugares que difícilmente salen en las guías turísticas. «El 'geocaching' fomenta el conocimiento de las ciudades y te permite acceder a lugares que de otra forma serías incapaz de conocer», declara Manolo. Y es que los aficionados de cada país esconden los tesoros en los lugares más impresionantes.

El 'geocaching' se presenta así como una nueva forma de hacer turismo. «Te muestra lugares bastante interesantes, te facilita conocer sitios nuevos y hacer turismo. De hecho, desde 'geocahingspain' estamos pensando hacer una guía turística a partir de los 'cachés' escondidos a lo largo de todo el mundo», cuenta Santiago, un aficionado que ha aprovechado sus vacaciones para buscar tesoros en Portugal. «Lo mejor es ver hacia que nuevo lugar te va a llevar esa caja». Y ello es la clave del éxito. Lo que menos importa es el contenido, normalmente objetos que carecen de valor, lo emocionante es la «cantidad de sitios interesantes que puedes conocer».

La localización puede resultar muy entretenida. Ésta demuestra las habilidades y conocimientos del fundador y posiblemente también su valentía. La recompensa puede hallarse en lo alto de un precipicio o en el fondo del mar, por lo que los organizadores recomiendan no ir sólo. «No queremos que te concentres en tu GPS y te caigas por un barranco. 'Geocaching' es muy divertido, por eso queremos que planees acampadas por el mundo con tus amigos o familiares».

Sigue las pistas

Existen diversos tipos de tesoros. El 'caché' tradicional, el 'multi-caché', 'cachés misteriosos'... Las diferencias suelen encontrarse en las pistas. Lo más común es que el primer 'caché' o 'waypoint' proporcione las coordenadas de la próxima localización. Pero también existen aquellos que otorgan pistas, o mejor dicho, rompecabezas a resolver para lograr las localizaciones. El objetivo es conseguir que el juego se mantenga abierto y sea mucho más divertido.

Una vez encontrado el tesoro lo único que el 'geocaches' debe hacer es escribir en el libro de registro su nombre y experiencias. Los buscadores noveles también suelen intercambiar un objeto de la caja por otro de igual o superior valor, pero otros prefieren escribir simplemente su nombre y no coger nada. Para ellos ya es un mérito suficiente encontrar el tesoro.

Evita a los 'muggles'

En Harry Potter el 'muggle' era aquel que no tenía capacidad para hacer magia. En el 'geocaching' es aquel que no participa en la búsqueda de tesoros. Y como ya pasaba en la película del joven mago, los que están dentro del misterio no pueden ser descubiertos. Así esconder o encontrar el tesoro debe hacerse de la manera más cautelosa posible. El objetivo es evitar que el tesoro desaparezca o cambie de ubicación.

Manolo es ya un experto. Sus 30 'cachés' escondidos lo certifican aunque él asegura que no ha sido nada fácil. «Una vez me encontraron los guardias de seguridad de la Alhambra en los alrededores escondiendo un tesoro. Tuve que contarles una historia para evitar que me tomaran por loco», cuenta. Y esta no ha sido su única experiencia, en otra ocasión un camarero de Bibrambla le preguntó que hacía con ese cacharro -se refería al GPS- todos los días en la puerta de su bar. Esta vez Manolo se hizo pasar por arquitecto.

En 2010 el 'geocaching' celebra su décimo aniversario con tesoros repartidos en más de 200 países. En España aún es una actividad poco conocida, aunque cada día gana más adeptos. Según Manolo porque aúna dos elementos muy interesantes: Aire libre y misterio.

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