El botox de Las Titas

La Semana del Crimen concluye con la resolución en vivo de un asesinato

JUAN LUIS TAPIA JLTAPIA@IDEAL.ESGRANADA.
La camarera se sorprende al ver el joven aspecto del farmacéutico. :: RAMÓN L. PÉREZ/
La camarera se sorprende al ver el joven aspecto del farmacéutico. :: RAMÓN L. PÉREZ

La camarera, el boticario, el novio de la camarera, la amante del novio de la camarera, la rusa y el mafioso, y todo este cóctel de personajes -un auténtico bloody mary- se agita y se pone en escena en forma de enredo al más puro estilo de Agatha Christie. El escenario: el kiosko granadino de 'Las Titas'. Es la clausura de la Semana Internacional del Crimen de Granada, un ciclo dedicado a la 'negritud' literaria ideado por César Girón y el escritor Gregorio Morales. La propuesta tuvo su origen en el libro colectivo 'Bloody Mary, Relatos de crimen', en el que un grupo de escritores daba rienda suelta a sus más perversas tendencias homicidas, pero a través de las letras.

Gregorio Morales presentó 'El crimen de Las Titas', 'in situ' y con un total de seis personajes. El público, unas diez mesas de este establecimiento enclavado en los jardines de Sebastiani o Paseo de la Bomba, se convirtió en espectador, pero también en detective amateur. Debían resolver el crimen, quién era el asesino, el móvil y la posible causa de la muerte. «Ni los mismos actores saben quien es el asesino», dijo Gregorio Morales momentos antes de la representación.

Con un largo retraso comenzó la acción teatral con unos personajes que se entreveraban con el público asistente. Una noche de calor a la vera del río Genil, propicia para que ocurriera cualquier asesinato ante tanta calentura. Sobre las mesas, una serie de papeles para que los espectadores fueran tomando notas y finalmente expresaran la resolución del homicidio. A una de las camareras la ha dejado el novio y este sujeto tiene una amante. Además, aparece un boticario que trafica con un botox que le suministra un mafioso, y el farmacéutico está liado con una joven rusa que se aprovecha del negocio y fortuna repentina del boticario. Parecería la presentación de aquella conocida serie televisiva titulada 'Enredo', pero se producen dos muertes: la joven y bella señorita rusa y el farmacéutico.

Dos pistas: el camarero trafica con botox y el boticario mantiene una empresa en Internet que suministra el producto desde Granada. A estas dos pistas se le une el hecho de que el farmacéutico tiene un aspecto «muy rejuvenecido». Todo esto se pone en escena gracias a los actores de la Tertulia del Salón: Cecilia Correa, José Muñoz, Miguel Arnas, Amalia Toca y Rubén Pereira.

Ahora, con dos muertos en mitad de Las Titas, le toca al público ejercer de Hercule Poirot, pero sin el acento francés de un belga y con un bloody mary en la mano. ¿Lo saben, dan con el criminal? Más tarde llegará la solución. Gregorio Morales, el autor y conocedor de todo el enigma de este crimen diseñado por él mismo, es el encargado de leer las diferentes resoluciones presentadas por los espectadores. Morales ofrece sus comentarios y razones por las que va descartando las diferentes hipótesis. Otra pista: la peligrosidad extrema del botox. «Una sólo molécula de botox es capaz de paralizar una célula», afirma con cierta rotundidad el escritor. «Tan sólo 1,2 nanogramos de esta sustancia bastan para matar a un ratón y 0,009 microgramos inyectados matan a una persona de unos setenta kilos de peso», insiste en su denuncia de una de las sustancias más utilizadas para ofrecer un aspecto juvenil al rostro y conseguir la eliminación de cualquier arruga. «El botox es uno de los venenos más letales del planeta y se utiliza de manera indiscriminada», relata nuevamente Morales.

Solución

El crimen está resuelto: el asesino es el mafioso, quien suministra una dosis mayor de botox adulterado al farmacéutico, y la joven rusa usó el sobrante. El móvil: el mafioso, quien encarga a la joven rusa que se 'gane' al boticario está celoso y harto de la situación, y decide eliminarlo, pero con tan mala fortuna que la joven también fallece. «El botox que le da al farmacéutico tiene un poder paralizador y cae muerto», indica el autor de 'El crimen de Las Titas'.

La historia contiene su moraleja y Gregorio Morales ha pretendido denunciar la peligrosidad del uso y comercio del botox adulterado, del inmenso negocio que existe en la red de esta sustancia. «Países como China, los asiáticos, Rusia y más concretamente Chechenia están suministrando grandes dosis de botox adulterado a través de la red, con el peligro que ello conlleva, el hecho de que una sustancia letal en la dosis inadecuada sea utilizada de una manera incontrolada», concluyó Morales. Aquellos que acertaron con el criminal ganaron una cena para dos personas, pero hubo más de un acertante y se recurrió al sorteo. Ganó el poeta Pedro Enríquez.

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