Los turistas incómodos de la Costa de Granada

Por culpa de la masiva entrada de autocaravanas Calahonda ha perdido este año su bandera azul

MERCEDES NAVARRETE MOTRIL@IDEAL.ESMOTRIL.
Las señales que prohíben las autocaravanas están colocadas en todas las playas. :: JAVIER MARTÍN/
Las señales que prohíben las autocaravanas están colocadas en todas las playas. :: JAVIER MARTÍN

La Costa Tropical, un destino que presume de ser acogedor y de mimar a todos sus visitantes, tiene sin embargo unos turistas 'incómodos', a los que muchos residentes ponen malas caras y los Ayuntamientos costeros vetan en sus playas. Son los autocaravanistas, que vuelven a estar, un verano más, en el ojo del huracán. Se cumple un año de la ordenanza municipal que les impide estacionar en Motril, Almuñécar mantiene enormes carteles para anunciar el bando que también les veta en su paseo y por si les faltaba algo a los autocaravanistas, que se sienten «injustamente perseguidos», la ELA de Carchuna-Calahonda está que trina porque les culpa de la pérdida de la bandera azul de su playa. Los informes negativos de Costas, alertando sobre la presencia masiva de estos vehículos en el dominio público marítimo terrestre de la playa de Calahonda, ha pesado más que sus aguas cristalinas y la Fundación europea que concede las banderas azules les ha arrebatado el preciado galardón.

La Ley ampara a los autocaravanistas: tienen derecho a circular y a estacionar donde lo haga cualquier turismo. El problema llega cuando se toman con manga ancha el término «estacionar» y acaban acampando no sólo en la playa -lo que está prohibido para cualquiera- sino en los aparcamientos de zonas cercanas. Bajan los toldos, sacan las patas del vehículo, las mesas plegables... y en pocos minutos hay montado un auténtico chiringuito. Esto tiene multa de Costas.

120 euros de multa

El Servicio Provincial de Costas ha plagado las playas de carteles informativos con las prohibiciones recogidas en el artículo 33.5 de la Ley 22/88 de Costas y advierte de la presencia de vigilantes y de la Guardia Civil para controlar estos vehículos. No obstante el número de sanciones impuestas es reducido, 20 en un año.

Los Ayuntamientos costeros de Motril y Almuñécar sí se lo han tomado más a pecho y han asumido competencias en la materia dotándose de ordenanzas que les permiten dar un paso más al prohibir las autocaravanas en los paseos y zonas turísticas. Tan sólo en Motril, la Policía Local ha realizado 105 actuaciones, en el año de vigor de la ordenanza, para echar a los autocaravanistas de las playas de Poniente y Playa Granada y otras 32 «operaciones especiales» en Carchuna y Calahonda. «Estamos haciendo cumplir la ordenanza por las buenas, los agentes levantan las autocaravanas y les piden que se marchen porque en los aparcamientos de la playa no pueden estar, queremos concienciar más que sancionar aunque si no hay más remedio se pone la multa», advierte el concejal de Turismo de Motril, Francisco Villoslada.

En Salobreña han sido más pragmáticos -o sibilinos, según se mire- y han echado a las autocaravanas del paseo sin necesidad de aprobar una normativa que las prohíba. Para evitar que estos vehículos estacionasen, el Ayuntamiento cambió los aparcamientos de línea del paseo a batería, con lo que las autocaravanas no caben físicamente -se meterían en la calzada- y se han marchado, aunque siempre encuentran refugio en otros puntos como La Caleta. Las protestas de los campings, de los vecinos de Playa Granada o los residentes de Calahonda, que acusan a los campistas de dar mala imagen turística o dejar basura, impulsaron la elaboración de las normativas. «Durante el invierno hemos tenido más de 30 caravanas todos los fines de semana en primera línea de playa. Hacen fiestas y es insufrible», critica Juan Sánchez, que tiene una casa en la playa de Calahonda.

Para el alcalde pedáneo, Manuel Estévez, la presencia de autocaravanas en su playa es un problemón y no acaba de dar con la tecla de la solución. Estévez ha solicitado una reunión con el ministerio de Medio Ambiente para pedir a Costas más vigilancia y para estudiar soluciones ya que las caravanas se encuentran en una zona considerada de dominio público marítimo terrestre y por tanto de su competencia. «Aparcan en la placeta detrás del hotel El Ancla, que es dominio público, es igual que si lo hicieran en la orilla. Yo no puedo cerrar el pueblo, ahí no podemos poner vallas porque es el acceso de las viviendas. La situación es complicada», señala Estévez. «Además se citan por los foros de internet y lo de las multas tiene poca utilidad porque la mayoría son extranjeros y los trámites son muy complicados, no les llegan nunca», añade.

Y en esos mismos foros, los autocaravanistas expresan su indignación por las «persecuciones a las que estamos sometidos, ya está bien de tratarnos como delincuentes». El delegado en la Costa de Granada de la Asociación Andaluza de Autocaravanistas, Fernando Cruz, pone voz y argumentos a estos turistas itinerantes. «La ordenanza municipal de Motril es nula, no puede ir contra una ley superior como la de tráfico. Tenemos derecho a estacionar donde lo haga cualquier otro vehículo y eso es así aunque no les guste», reivindica. Cruz muestra su enfado por las medidas que han tomado los municipios costeros contra los autocaravanistas.

«Motril está tomando fama en toda Europa porque persigue a los autocaravanistas y los carteles de Almuñécar son ilegales. Los Ayuntamientos se están tomando una potestad que no tienen», reprocha. Y recuerda: «En la normativa de tráfico no hay disco de prohibición de las caravanas». El representante de los autocaravanistas considera muy desagradables los enfrentamientos de los autocaravanistas con los agentes de Motril y apunta que en muchos municipios andaluces, como Cartaya (Huelva), donde acaban de celebrar un encuentro a nivel andaluz les reciben con los brazos abiertos. Advierte además a los ayuntamientos que no están los tiempos para vetar turistas y desperdiciar ingresos, vengan de donde vengan.