El teólogo disidente Hans Küng acusa al Papa de encubrir a los curas pederastas

Le reprocha que exigiera silencio sobre los abusos sexuales cuando era el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

ENRIQUE MÜLLERBERLÍN.
El teólogo alemán y fundador de Ética Global, Hans Küng, conocido como 'disidente del Vaticano'. ::
                             EFE/
El teólogo alemán y fundador de Ética Global, Hans Küng, conocido como 'disidente del Vaticano'. :: EFE

Hans Küng, uno de los teólogos más importantes y famosos de Europa, acusó ayer al Papa de encubrir a los curas pederastas.

Lo hizo mediante un polémico artículo publicado en el periódico 'Süddeutsche Zeitung', donde culpa a Benedicto XVI de tapar los abusos sexuales que se han cometido en las dos últimas décadas y que ahora están minando la autoridad de la Iglesia católica alemana, por los casos de pederastia.

Küng -ha escrito medio centenar de libros y recibido más de una docena de doctorados honoris causa- causa inquietud y recelo en el Vaticano a causa de un libro que publicó hace 40 años y donde puso en duda la infalibilidad del Papa. Su 'blasfemia' y su posterior lucha a favor de una Iglesia más moderna y abierta a las mujeres despertaron las iras de la Santa Sede, que en 1979 le prohibió que siguiera impartiendo clases de Teología. Como era de esperar, el teólogo de origen suizo de 81 años, se declaró en rebeldía. Siguió de profesor emérito de Teología Ecuménica de la Universidad de Tubinga y nunca dejó de enviar dardos cargados de veneno al entonces cardenal Joseph Ratzinger, cuando ejercía como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe hasta el punto de hacerle responsable de la política conservadora que impuso Juan Pablo II.

Ayer volvió a las andadas. «La veracidad exige que el hombre que es responsable del encubrimiento a nivel mundial (de los casos de pederastia), concretamente Joseph Ratzinger, admita su propia mea culpa», dice el teólogo en su artículo titulado 'La responsabilidad de Ratzinger'. «Ninguna otra persona en la Iglesia ha tenido sobre su escritorio tantos casos de abusos como él», añade.

Hans Küng, que no hace mucho se atrevió a pedir la renuncia del Papa por su decisión de levantar la excomunión al obispo Richard Williamson, un famoso negacionista del Holocausto, basa ahora sus ataque en la función que desempeñó Benedicto XVI durante 24 años al frente de la Congregación de la Fe. En concreto, se refiere al documento que firmó el 18 de mayo de 2001, donde recuerda a todos los obispos que los casos de abusos sexuales entran dentro de los graves delitos que deben ser sometidos a secreto pontificio y cuya violación se encuentra «bajo castigo eclesiástico».

Por ello, el teólogo reprocha a Benedicto XVI que, pese a estar al corriente de los abusos ocurridos durante casi un cuarto de siglo, «los intentó encubrir para no dañar la imagen de la Iglesia utilizando para ello la figura del 'secretum pontificium'». Küng también insinúa que el Papa ya debía tener conocimiento de esos abusos cuando ejerció, durante ocho años, como profesor de Teología en Ratisbona por su estrecha relación con el director del coro de la catedral, su hermano mayor Georg. «No se trata de simples bofetadas, sino de delitos sexuales», recalca.

«Práctica funesta»

Los cinco años de pontificado de Benedicto XVI constituye «una práctica funesta», a juicio de Küng, quien recomienda al Pontífice que asuma su propia responsabilidad en lugar de lamentar una campaña contra su persona. Las acusaciones del teólogo, quien conoce al actual Papa desde que ambos participaron en el Concilio Vaticano II, no fueron comentadas por la jerarquía católica alemana, pero añadieron combustible al escándalo que está sacudiendo al país y que cada vez más apunta como principal responsable a la orden del Ratzinger de silenciar los abusos.

Este aspecto también fue abordado por el obispo de Tréveris, Stephan Ackermann, quien admitió que la Iglesia católica alemana, en lugar de castigar a los pederastas, había preferido trasladarlos a otro sitio. Pero el obispo exculpó a la institución al señalar que la responsabilidad es de quien ha cometido los delitos y en sus superiores directos. En cambio, Hans Küng reclama también a la Conferencia Episcopal que asuma su responsabilidad, ponga fin al secretismo y colabore con la Justicia para resolver los casos e impedir que se repitan en el futuro.

El escándalo se convirtió ayer en un delicado tema político, cuando la canciller Angela Merkel pidió, desde el hemiciclo del Bundestag, que se conozca toda la verdad sobre lo ocurrido en los colegios religioso. «Sólo hay un camino para que nuestra sociedad deje atrás el tema, que se conozca la verdad y se haga claridad», dijo Merkel, quien califico los abusos sexuales con niños como un «delito despreciable».