«Los románticos salvaron la Alhambra»

Carolina Molina presentó una novela sobre el periodo ruinoso del monumento

JUAN LUIS TAPIA JLTAPIA@IDEAL.ESGRANADA.
«Los románticos salvaron la Alhambra»

«No había ninguna novela sobre la época de Washington Irving y la Alhambra, había una especie de vacío en la literatura histórica de Granada», comenta la escritora Carolina Molina, quien ayer presentó 'Los guardianes de la Alhambra' (Ed. Rocaeditorial), una novela ambientada en la época romántica de un monumento muy alejado de su esplendor andalusí. En aquellos momentos, a comienzos del siglo XIX, las estancias nazaríes estaban habitadas por personas desarraigadas, «donde había muchos pobres, personas enfermas, un lugar donde para vivir cazaban golondrinas con cebo de moscas», describió la escritora «granadina nacida en Madrid», como ella misma se denomina. «El monumento estaba habitado por personas humildes, como los personajes que retrata Washington Irving, que parece ser que existieron en la realidad, y luego gentes que eran una especie de ocupas de la Alhambra», comentó la escritora.

¿Quiénes eran los guardianes de la Alhambra? La respuesta es contundente: «Todos los artistas, escritores y personajes románticos, algunos de ellos personas anónimas, que consiguieron llamar la atención para que la Alhambra comenzara a ser restaurada», contestó Carolina Molina. «De entre todos estos guardianes destacó especialmente Washington Irving», añadió. «Fueron los románticos quienes salvaron la Alhambra», insistió.

Patrimonio

La novela describe todo aquel mundo de la Alhambra de las ruinas a través de los viajeros que la visitaron y de un personaje central, Manuel Cid, «un artista romántico, que se encuentra atormentado por un amor imposible», señaló la autora. «Es una novela romántica en el sentido histórico de la palabra y donde, además, se recogen los principales acontecimientos ocurridos en esa época en Granada», indicó.

También hay un interés por el destruido patrimonio granadino, «porque se decía en aquella época que Granada era una ciudad destruida, pero habría que imaginar cómo sería a pesar de todas aquellas ruinas, una destrucción que hay que situar en su contexto histórico», comentó Carolina Molina.

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