«De nada sirve la prevención si un niño ve chavales emborrachándose»

El experto expresa sus dudas respecto a la posibilidad real de prohibir fumar en todos los espacios públicos cerrados

M. JOSÉ CARREROBILBAO.
El experto participó ayer, en Bilbao, en unas jornadas sobre toxicomanías. ::
                             MITXEL ATRIO/
El experto participó ayer, en Bilbao, en unas jornadas sobre toxicomanías. :: MITXEL ATRIO

Gregor Burkhart (Alemania, 1964) es un médico especializado en Salud Pública. Desde 1996 es el responsable de prevención del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías. Su discurso es contundente. Censura la permisividad social de algunos países, como España, hacia las drogas 'legales' como el alcohol y el tabaco.

- Lleva desde 1996 en el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías, como responsable de prevención. ¿Qué ha cambiado en estos catorce años?

- Cuando se creó el Observatorio había muchas discrepancias entre los estados. Las estadísticas sobre mortalidad, prevalencia de consumos o edades no eran comparables. Hoy hay una posición común.

- ¿Qué países están a la cabeza del consumo?

- Depende de las sustancias. Los países con consumo alto de cannabis son Inglaterra, Alemania y España. Las anfetaminas se consumen más en el Este, mientras que en el Oeste predomina la cocaína. En cualquier caso, un estudio reciente alerta sobre los policonsumos, señala que hay países con prevalencia alta de varias drogas, de cocaína, de cannabis, de alcohol.

- Es el caso de España, ¿no?

- España no participó en ese estudio, pero en general, España pertenece a los países con alta prevalencia de varias sustancias. Lo que dice esa publicación es que donde hay un fuerte consumo de cannabis y cocaína entre jóvenes hay un fuerte consumo de alcohol. En los países donde esto ocurre, sus políticas respecto al alcohol son relativamente permisivas. Alemania, por ejemplo, es más permisiva que Francia. Las políticas preventivas del futuro deben ser más globales.

- ¿Por qué? ¿Piensa que el consumo de drogas 'legales' lleva al de sustancias 'ilegales'?

- Es demasiado decir. Pero en un país donde hay un clima de permisividad respecto al tabaco y el alcohol, porque las industrias tienen mucho poder, se facilita que los jóvenes piensen que consumir es normal. Y esto es clave a la hora de diseñar una política de prevención.

- Explíquese.

- Es más fácil hacer prevención en un país donde no está bien visto drogarse y emborracharse en público, donde la gente no lo percibe como algo normal. De nada sirve la prevención si un niño crece en una sociedad que ve normal que la gente se emborrache, que ve a chavales a las diez de la mañana con botellas en la mano. Eso no favorece la prevención. Ver con normalidad lo que no es normal es un factor muy importante para los adolescentes a la hora de decidir si consumen o no.

- ¿En qué países están mal vistos esos consumos en público?

- Suecia tiene una política muy rigurosa. Está fatalmente visto.

- ¿Y en España?

- Según un informe del 'British Medical Journal' sobre la eficacia de las políticas de alcohol y tabaco en vigor, España figura como un país con una de las políticas más débiles, flojas y peor formuladas.

Patrón anglosajón

- Usted conoce bien España. Cuando pasea por una calle española, ¿qué ve?

- Los países del Sur decían hace diez años: 'nosotros no tenemos problemas con el alcohol, tenemos unos patronos de consumos mediterráneos'. Hoy en día, eso no es tan verdad en España, con la cuestión del botellón y el consumo incontrolado. Por contraste, en Italia está muy mal visto estar borracho en público y en Portugal también.

- Aquí, el botellón no está bien visto.

- No estoy de acuerdo. Aquí se han hecho estudios en los que el botellón se explica como un acto democrático, se hace una defensa social e, incluso, intelectual del botellón.

- El consumo abusivo de alcohol por parte de algunos jóvenes no es un fenómeno exclusivo de España.

- Efectivamente. Aquí se ha tomado el patrón de consumo anglosajón como algo democrático. En Alemania, Inglaterra o Dinamarca se dan situaciones similares. Pero en Inglaterra hay una discusión muy fuerte sobre las leyes contra el alcohol y sobre el papel de la industria de alcohol al respecto.

- ¿Qué hay que hacer para combatir el botellón?

- El botellón es un problema de salud pública que precisa de medidas estructurales; esto es, debe establecerse un precio mínimo del alcohol, limitar quién puede vender, dónde y a quién. Por otro lado, deben adoptarse otro tipo de medidas. Si las consecuencias del botellón suponen un gasto público en determinadas zonas porque se generan unos daños, además de suciedad que hay que limpiar, se debe pasar la factura a los responsables.

- Lo veo un tanto difícil de llevar a la práctica.

- Existen experiencias. En Manchester, sin ir más lejos. Le recuerdo que la 'Love Parade' de Berlín dejó de organizarse cuando se pasó a sus organizadores una factura de 1,5 millones de euros para pagar la limpieza de la zona por donde había pasado el desfile.

- ¿Qué país tiene mejor política preventiva sobre toxicomanías?

- Me parece admirable como se concibe en Francia la prevención de los consumos de alcohol y tabaco. En cuanto a quién organiza bien programas concretos, España siempre ha sido un país bastante avanzado, pero no están acompañados de medidas legislativas sobre tabaco y el alcohol.

- Este año está previsto que se apruebe una ley para prohibir fumar en todos los espacios públicos cerrados, incluidos todos los bares y restaurantes.

- Me parece perfecto, la cuestión es si va a ser aceptado.

- Italia lo ha aceptado.

- Sí. Allí ha sido muy fácil y en Irlanda también y en Francia.

- ¿Por qué teme que en España no vaya a ser así?

- Por las discusiones que veo en la prensa. En Alemania pasa algo muy similar a lo que ocurre aquí.

- ¿Y cómo explica esa coincidencia en países tan diferentes?

-Mi opinión particular es que obedece en ambos casos al mismo panorama postdictatorial. Aquí cualquier medida que limita un poco la libertad de las industrias y del individuo en favor del bien común se suele denominar 'fascista'. Y en Alemania es lo mismo. Hitler tenía una fundación propia contra el tabaco, odiaba a los fumadores, prohibía fumar en las fuerzas armadas. Por eso, después de la Guerra, la industria tabaquera tildaba de 'nazi' a cualquiera que planteaba una mínima restricción al humo. Algo parecido pasa aquí.