Último brindis a la salud de las míticas bodegas Espadafor antes del cierre

Bodegas Espadafor echa la persiana. /RAMÓN L. PÉREZ
Bodegas Espadafor echa la persiana. / RAMÓN L. PÉREZ

El colmado de los Espadafor fue en sus más de 100 años de historia el lugar de reunión de celebridades de distintas esferas como Enrique Morente, Miguel Ríos o Julio Anguita

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

108 años de historia no caben en dos cajas. El 11 de octubre de 1939 don Juan Francisco Espadafor abrió las persianas marrones de la bodega de calle Tinajilla en esquina con Gran Vía, conocidas con anterioridad como Nuestra Señora de las Angustias (1910), y ayer, Miguel Espejo, gerente del recién clausurado establecimiento y marido de la nieta del fundador, bajó la persiana por última vez. La ciudad pierde a uno de sus vecinos más longevos por el desembarco de una importante cadena hotelera que compró el edificio en junio. En el local sólo persisten los embalajes. Nada queda entre azulejos y señas de incontables tradiciones; las botellas de la cristalera, los jarrones de cerámica, los barriles, los carteles del corpus o el mural de Nono Carrillo de la pared han dejado de ser una segunda casa para muchos. El cierre hace huérfanos a los clientes habituales, que tendrán que buscar otro lugar en el que poder degustar el vermut casero, el moscatel o los bocadillos de calamares. Sus propietarios afrontan la nueva etapa con entereza y se despiden por el momento de la hostelería.

La familia no se ha ido sin pelear. Hasta el último momento trató de adquirir la propiedad del edificio. No obtuvieron los resultados que esperaban, pero consiguieron quedarse tres meses más al servicio, haciendo felices a granadinos y visitantes. Lo que iba a ser un adiós obligado el 1 de octubre, se prorrogó hasta enero para preparar bien la despedida. «Dos décadas en estas bodegas. Lo sabíamos desde junio. El notario nos dijo que teníamos que dejar el local de alquiler en unos meses y conseguimos quedarnos un poco más. Da pena, son muchos años y este sitio es parte de nosotros», lamenta Miguel Espejo, gerente del local desde 1999.

Los propietarios se lo tomarán con «calma» y se encuentran emocionados con los nuevos proyectos que les depara el futuro. «Creo que he cerrado un ciclo en la hostelería. Tengo que sentarme un poco a pensar. Claro que tengo proyectos pensados y vamos a darnos un tiempo, aún estamos desmantelando la bodega como quien dice», ha asegurado Espejo. Todos los recuerdos y objetos de valor descansan entre cartones. Los azulejos artesanales, los carteles taurinos, de ferias del Corpus, los barriles de madera y las fotografías buscan un nuevo lugar que ocupar. Los responsables no han decidido aún donde los distribuirán.

Las historias de la bodega las guardan sus dueños. Espejo atesora miles de anécdotas de sus 20 años tras la barra, aunque recuerda con especial cariño y dicha una ocasión en la que un cliente habitual -del que descubriría más tarde que era policía secreta- olvidó una bolsa. Los camareros salieron tras él, pero no lograron seguirle la pista. Abrieron la mochila para buscar entre sus pertenencias la documentación y encontraron el arma reglamentaria del agente. Con susto, esperaron a que regresara y -una vez aclarado el malentendido- todo fueron risas.

La bodega en su siglo de vida ha sido el rincón de reunión de la sociedad granadina y otras celebridades ilustres. Por sus muros han pasado decenas de fieles a dejar sus donativos. Venidos desde todas las esferas públicas, modelos, cantantes, actores y políticos. Lugar habitual de Miguel Ríos, Enrique Morente o incluso el exdirigente de Izquierda Unida, Julio Anguita, que tenía una cita ineludible con su mujer cada sábado para comer. Sus bebidas espirituosas eran capaces de calmar a cualquier fiera, el ya fallecido domador Ángel Cristo también guardó en vida un cariño especial por esas bodegas. Encuentro de todas las artes, antes del concierto o de subir a las tablas del teatro Isabel la Católica, los artistas y famosos actores de televisión española han brindado para librarse de la mala suerte. En la tasca «había sitio para todo el mundo».

El legado de los Espadafor no se disipa. La empresa líder en el sector continuará con la distribución de alcohol y 'bebidas sin' como el Champín a nivel nacional. José Espadafor, director general, en declaraciones a IDEAL, ha manifestado que la intención de toda la familia es mantener la herencia que impulsó su abuelo en su llegada a Granada y que continuaron sus herederos, e incluso ampliado, desde entonces. «El 11 de octubre de 1939 mi abuelo firmó el contrato con los propietarios del inmueble. Ha sido un bar muy mítico y seguiremos en lo nuestro».

 

Fotos

Vídeos